sábado, 14 de diciembre de 2013

Ecuador XXXI. En el centro del Mundo.



Estamos en el último mes del año y climatológicamente poco o nada ha cambiado, apenas llegaron algunas lluvias que aparecen en la tarde-noche y que sirvieron para intensificar el verde de los alrededores.

Pero la noche de ayer fue la más lluviosa desde nuestra llegada a Ibarra y así lo atestiguaban nuestras tomateras que rebosaba agua al amanecer. Debido a esto la ciudad amaneció con un brillo especial, las nubes no permitían la presencia del  sol, pero la luz del día mostraba las montañas con una paleta de colores fabulosa. Así que para disfrutar de ello he decidido ponerme mi traje de caminar y respirar aire puro.

En apenas diez minutos, y cuando ya he conseguido sintonizar la radio de la Asamblea en mis auriculares, me encuentro frente a una calle ancha e interminable que se pierde kilómetros más arriba en las faldas del volcán. Su nombre es la Avenida del Retorno y este se lo debe a haber sido el lugar por donde volvieron los habitantes de la ciudad después del último terremoto importante que asoló estas tierras a finales del siglo XIX.

La primera parte del camino discurre por territorio urbano, y pequeñas cucarachitas de hermoso pelo negro te rodean por todas partes, siempre cargadxs  con sus mochilas en la espalda y sin parar de comer salchipapas, cevichochos o un simple helado. Corren, juegan, suben, y bajan del autobús y casi siempre sin la presencia de adulto alguno. Poco a poco el tipo de vivienda va cambiando y la ruralidad va ganando la batalla. Los perros, vacas, gallinas, huertas, maizales y eucaliptos van sustituyendo a las personas y el ruido de los coches deja paso al de los pájaros, aunque nunca estás a salvo de esos ruidosos buses que parece van a caer derrotados después de su último estertor de humo negro.

Durante este camino que no deja de subir, sólo deseas que el sol no haga acto de presencia y que las nubes sean lo suficientemente espesas para no permitir su paso, porque eres consciente de su efecto en tu piel al estar en el Ecuador y cerca de los 2500m de altitud. Aún así como la pendiente no cesa, el sudor termina apareciendo, aunque al menos la falta de oxígeno no es tan patente como en los primeros meses. Poco a poco el verde te rodea y aún no tratándose de un bosque húmedo o de las maravillas tropicales del país, el paisaje te envuelve y lo disfrutas.

Después de una hora y media por el camino más directo o de dos horas y media si elijo un camino más atractivo, llego a mi destino y cuando miro a mi alrededor recuerdo que hace un par de fin de semanas nos llevaron a visitar la Mitad del Mundo, donde te emociona colocar un pie en el norte y otro en el sur, pero realmente aquí es cuando me siento en la mitad del mundo  o quizá en su centro mismo.

Es un lugar privilegiado en sus 360 grados, sobre tus hombros se alza el volcán Imbabura, montaña que como un faro sirve de vigía a la ciudad y que se cubre y descubre constantemente a capricho de las nubes. A tu espalda la línea quebrada de verdes montañas desemboca en una inmensa y maravillosa fuerza de la naturaleza, el Nevado Cayambe, tercer pico del Ecuador con sus 5790m y con nieves perpetuas, aunque a decir verdad su visión no es sencilla ya que las nubes no dejan de abrazarlo. A tu izquierda y como acompañante fiel del Imbabura puedes ver el  volcán Cotacachi que no alcanza los 5000m por escasos metros, hecho que en este país apenas te permite un ligero toque nevado en la cima (como dice Laura, parece que le hubieran mojado la puntita en azúcar glace). Su cráter es una laguna burbujeante que enfría su caliente interior. Y al frente y desde la altura divisas la ciudad blanca a tus pies, rodeada de unas montañas peladas que dan paso al valle afroecuatoriano y que continúan sin descanso hasta penetrar en la hermana Colombia, dejando a su derecha una enorme V casi siempre desbordante de nubes, que te marca el camino hacia la costa frondosa, selvática y casi impenetrable del norte ecuatoriano.

Y de aquí del centro del mundo  justo a las 16:30 entre niñxs que corretean y mujeres que cargan con los más pequeñxs, en pleno mundo indígena sale la doctorita Martínez. 

Nevado Cayambe a la vista
Cráter inundado
Sin necesidad de palabras
 







sábado, 7 de diciembre de 2013

Ecuador 30. El consumismo nos da un minuto gratis, o cosas que pasan



Hoy ha habido una pequeña sorpresa en nuestra nueva rutina.

Vivimos en una ciudad que es casi un pueblo, y como tal, cuando hay alguna novedad es todo un evento. Así que en esta tendencia capitalista de destruir el pequeño comercio y trasladar el grueso del consumo y ocio a grandes centros comerciales, Ibarra no se ha quedado atrás y ayer inauguraron el nuevo “mall” de la ciudad (al más puro estilo yankee). Nosotrxs estábamos expectantes fundamentalmente porque en enero, febrero, o marzo (aquí no es fácil tener certeza de los plazos) inaugurarán en el mismo varias salas de cine.


Como en el mercado no es posible comprar todo lo necesario para vivir, y con curiosidad por el nuevo mastodonte de la ciudad, nos hemos animado a hacer una comprita en el supermercado 100% ecuatoriano que han instalado en el mall.


Resulta que en la radio llevaban días anunciando a bombo y platillo la inauguración del supermercado, y en la promoción comentaban que por 25$ de compra te tocaba una papeleta de rascar para conseguir premios. El más codiciado es un carro gratis durante un minuto. O sea, que tienes un minuto para meter todo lo que quieras en el carro. Habíamos comentado varias veces que eso es lo típico, publicidad “engañosa”, que esas cosas nunca pasan.


Pues bien, finalizamos nuestra compra por 50,42$ (mejor no lo podíamos haber ajustado) y vamos a recoger nuestras papeletas. Rasco la primera y ¡¡oh!! ¡¡Alegría!! Un premio instantáneo. Nos lo entregan y es un cuchillo ondulado para dar forma a las patatas… Espera, que tenemos otra, rasco y… ¡¡¡UN MINUTO GRATIS!!! “David, David, ¡¡que nos ha tocado!!!” Y el tipo tranquilón “sí, sí, ya veo”, y yo, “¡¡pero que es lo del minuto gratis!! a saco a por aceite, vino, champú…” (Estas cosas aquí son caras).


Nos explican las normas, personal del súper lleva el carro por los pasillos y vas cogiendo los productos, máximo 2 de cada, sólo puede participar una persona. Decidimos que sea él. Uno de ellos nos aconseja “ve a por lo grande”. Traen el carrito, con una sirena luminosa y carteles. La gente se empieza a arremolinar a nuestro alrededor, y empieza a correr el tiempo!!!


60” 2 latas de sardinas en salsa de tomate…


54” otras dos de atún…


52” “mira, mira, ahí está la cerveza…”


Doblamos el primer pasillo


46” dos cajas de bombones…


Cada vez más gente a nuestro alrededor, uno de los empleados va abriendo paso por los pasillos, David como loco a manos abiertas y yo corriendo detrás de ellxs intentando inmortalizar el momento…qué locura! Qué divertido!


¡10, 9, 8, 7, 6, 5, 4….3, 2, 1 y se apaga la sirena!

 ¡¡Qué subidón!!


Y cuando me acerco al carro el "man" ha cogido 4 paquetes de cerveza (2 de club y 2 de pilsener, las dos marcas nacionales), champú, aceite, bombones, un panetone, compresas para usar con tanga brasileiro, productos de limpieza para meses, y casualmente todos con olor a manzana, y hasta una toalla!!!

La gente preguntando cómo lo habíamos conseguido, nosotrxs aun sin creérnoslo mucho. Vamos a la caja y nos lo meten todo en bolsitas, les damos las gracias, y nos vamos, como si nada…


Total, por nuestra linda suerte, o las cosas que pasan, nos ha tocado volver a casa en taxi…

lunes, 2 de diciembre de 2013

Ecuador XXIX. Un huerto en el balcón




¡¡Por fin podemos decir que tenemos huerta!!


Una vez superado el duelo de no tener una casa con patio, nuestras ganas de cultivar se han juntado con nuestras recién descubiertas “dotes” para el bricolaje y el clima favorecedor (puro sol, pura lluvia), permitiendo que nos estrenemos como hortelanxs.


Hemos empezado con 7 tomatitos ¡y un pimiento!. No sabemos cómo saldrá el experimento, pero ya lo estamos disfrutando, como niñxs con zapatos nuevos. Hasta tenemos las conversaciones típicas de las madres y padres primerizxs (las mismas ilusiones y preocupaciones pero en versión vegetal); cuando llego del trabajo le pregunto: “Oye David, ¿cómo están los tomatitos? Seguro que han crecido desde que me fui…”, y otras veces es él: “Oye Lu, ¿los riego o crees que lloverá? ¿Te parece que tienen bastante sol o los movemos un poquito más allá?”.


Nos preocupa que se enfermen, que no lleguen a ser unos tomates de éxito, que no den su fruto. Incluso les hablamos para que se sientan queridos… Aun no tenemos nuestro “pediatra vegetal” de cabecera, pero creo que si es necesario consultaremos con Guada y Acacio haciendo teleconsultas!!


Además este finde en Quito, Lucas y Henar nos han regalado semillas de albahaca, cilantro, perejil, calabacín, zanahorias y lechugas. ¡¡A ampliar la familia!!


En fin, nuestro huertín no es la maravillosa huerta con la que soñábamos, y probablemente sus frutos no sean tan ricos como los que nos llegaban en el grupo de consumo ecológico, pero toca adaptarse a las circunstancias y … disfrutar!!




domingo, 24 de noviembre de 2013

Ecuador XXVIII. Así se entienden algunas cosas.




Os quiero seguir ilustrando con algunas estadísticas, aunque prometo que por un tiempo serán las últimas, ya que he visto que os interesan algo menos. Pero el otro día me encontré en el periódico unos datos que no me gustaría pasarlos por alto y que además ayudan a entender ciertas cosas de las que vamos observando en el país.

Los datos que mostraba el periódico eran los del estudio SERCE 2006 (Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo), estudio que lleva acabo la UNESCO en dieciséis países de Latinoamérica y el Caribe. Y en ellos se muestra la competencia que alcanzan los alumnxs de primaria tanto en Matemáticas como en Lengua. Yo no soy muy amigo de este tipo de estadísticas, sobretodo con la experiencia que tenemos en la Comunidad de Madrid del mal uso que se hace de ellas, pero son muy ilustrativas de la realidad que vivimos en el país y por eso las quiero compartir con vosotrxs.

El siguiente estudio (TERCE) se ha realizado durante este año 2013, y sus resultados los podremos ver durante el próximo año. Supongo que el esfuerzo que desde el Estado se está haciendo tanto en educación como en sanidad terminará repercutiendo en estos índices, aunque supongo que aún es pronto.
Aquí van los datos:
 

 
No he logrado encontrar como se realizaron las puntuaciones, pero en los resultados se evidencian dos cosas: una, la diferencia que existe entre la formación que se recibe en Cuba y la que se recibe en el resto de países latinoamericanos y la otra es la posición a la cola que tiene el Ecuador. A alguien que quiere tanto a Cuba como yo, no deja de darle pena como todo ese talento termina en muchas ocasiones exportándose fuera ya que por unas u otras razones nunca se ha permitido que las condiciones económicas en la isla sean mejores.
En el caso de Ecuador, cuando uno va descubriendo por la calle la cantidad de faltas de ortografía que hay no sólo en carteles de tiendas, sino en algunos carteles oficiales o incluso en el periódico, se intuye que hay algo que no funciona, y si hablamos de las matemáticas es un caso aparte, ellxs ya te dicen: “en el Ecuador no somos fuertes en eso”.

La verdad es que por un lado tengo ganas de ver desde dentro cuál es el problema para que los niveles educativos sean tan bajos, pero por otro seguiré deleitándome con leer los periódicos.