domingo, 10 de mayo de 2015

Ecuador LXXXVII. El embarazo en Ecuador



Esperando que el título no os haya invitado a leer pensándome como protagonista del mismo, aclararé que lo que escribo a continuación no tiene que ver conmigo, salvo como trabajadora de la salud, observadora, y mujer.

El día de hoy se celebra en Latinoamérica el día de la Madre. No sé cómo se vive en otros países, pero aquí es todo un evento. Nuestros vecinos de abajo han contratado amplificadores para que las canciones que cantan a su mamá las escuche hasta diosito. En el tiempo que llevamos aquí he podido sentir (y sufrir) este fervor alrededor de la maternidad, que se convierte en el objetivo principal de cualquier mujer en la vida. Por eso quiero compartiros lo siguiente.


Embarazarse en Ecuador, como en cualquier otra parte del mundo, tiene sus peculiaridades.

El embarazo acá, a diferencia de lo que pasa en España, es algo que simplemente ocurre, ya que como muchas otras cosas del día a día, no es algo que se planifique. A veces eso de no planificar las cosas puede hacer que ocurran con más frecuencia de lo esperado, en Ecuador se tienen 2,59 hijxs por mujer, mientras que en España 1,32; o viendo los datos de otra manera, en 2013 en Ecuador nacieron 20,81 niñxs por cada 1000 habitantes, siendo la cifra para el mismo año en España de 9,11. (Habría que añadir que las cifras en Ecuador se han reducido en las últimas décadas).


Otra diferencia importante entre mi país de origen y mi país de acogida es el cuándo se tienen los hijxs, y es que Ecuador tiene una tasa de embarazos en adolescentes altísima, y lo que es más preocupante, en aumento en niñas de 10 a 14 años. (http://www.elcomercio.com/tendencias/cifras-embarazosadolescentes-ecuador-enipla-planfamiliaecuador.html)


Es lógico pensar que es muy bueno que las mujeres sean madres cuando quieran, y por eso mismo es tan preocupante esa cifra de embarazos en adolescentes, y es que lo más probable es que la gran mayoría no sean deseados (no lo digo sólo por intuición, sino por las condiciones en que esto sucede y por los muchos casos que he visto en las consultas). Según datos del Ministerio de Inclusión Económica y Social los principales determinantes para que esto ocurra son la pobreza, la violencia de género y el bajo nivel educativo. Lamentablemente, a consecuencia de ser madre adolescente, estos factores se perpetuarán aun más, entrando en una situación de la que muy difícilmente saldrán estas mujeres. Ni que decir tiene que sus hijas serán víctimas de las mismas condiciones y probablemente hagan abuelas a sus mamás cuando éstas no tengan más de 30 años. (Aquí “caben” 3 generaciones donde en España “caben” dos…). Os dejo una noticia un tanto escalofriante sobre el tema (http://www.elcomercio.com/tendencias/ninas-parto-ecuador-hospitales-embarazoadolescente.html)


Obviamente desde el Gobierno se está tratando de mejorar esta situación, o más bien –según mi opinión- se estaba. Se diseñó un plan llamado ENIPLA (Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención del Embarazo en Adolescentes) cuyo objetivo era garantizar el acceso a la información, educación, consejería y servicios de salud para fortalecer la toma de decisiones libres e informadas sobre sexualidad y reproducción, así como el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos. La aplicación del plan se llevaba a cabo desde varios ministerios (incluyendo el de Salud Pública y el de Educación).


Yo participé en la aplicación del mismo el año pasado. Diariamente entregaba métodos anticonceptivos a mujeres que planificaban y un par de veces entregué anticoncepción de emergencia, casualmente los dos casos fueron violaciones y una de ellas intrafamiliar. Realizaba educación en una escuela sobre sexualidad, violencia, autoestima, derecho a la salud, algo que me parecía especialmente importante pues había escuchado decenas de veces eso de que aquí “los machos no se ponen un plástico”.


El porqué este plan se fue al garete, que se lo pregunten al Presidente, el caso es que ahora  ha pasado a llamarse “Plan Familia Ecuador” ya que consideran que antes de pedir ayuda en un centro de salud, la escuela o cualquier otra institución, “estas cosas” debe resolverse en la familia.


Esto sería lógico y positivo si no fuera porque gran parte de esos embarazos en adolescentes se dan por violencia de género y probablemente un número importante ocurren dentro de la propia familia. No es casualidad que en el formulario de evaluación de adolescentes del Ministerio sea obligatorio preguntar si comparten cama y con quien, para valorar posibilidad de abusos sexuales.


Por otro lado, proponen como método anticonceptivo la abstinencia –otra de las perlas del nuevo plan-, además de ridículo parece muy poco realista viendo las condiciones en que se producen esas relaciones sexuales y embarazos.

Si además tenemos en cuenta que en esta sociedad, como en tantas otras, impera una moral católica bastante carca y  que la ley del aborto es bastante retrógrada, entenderemos porqué se practican tantos abortos clandestinos. Las consecuencias de los mismos, os las podéis imaginar, todo tipo de complicaciones, o incluso fallecimientos por realizarse en condiciones inadecuadas.


Actualmente el aborto sólo está despenalizado en caso de violación a mujeres con discapacidad mental o si el embarazo pone en riesgo la vida de la mujer. Recientemente la ONU ha pedido que se despenalice en todos los casos de violación, incesto y malformaciones fetales.


Una muestra de la complejidad de las familias, y que me hace dudar sobre si la familia es el lugar más idóneo para que las mujeres puedan satisfacer y garantizar sus derechos sexuales y reproductivos, es una situación que vimos recientemente en la consulta. Este es un caso concreto y particularmente duro, pero os aseguro que son muchos los casos que me remueven por dentro cada semana. Podría parecer una telenovela, pero os aseguro que estoy viviendo situaciones que superan la ficción con creces.




Así que yo aprovecho este día tan festivo para desear que sean madres las mujeres que quieran, y cuando quieran. Que las mujeres y especialmente las niñas dejen de sufrir violencia de cualquier tipo, y que sus cuerpos no paguen las injusticias de la sociedad patriarcal.

viernes, 1 de mayo de 2015

Ecuador LXXXVI. Si yo fuera ave…



Últimamente ando mimetizándome mucho con la naturaleza. Creo que se debe a estar desarrollando otra capacidad de observación, o simplemente a que en este país es imposible pasar por alto la naturaleza.

El caso es que, continuando con el juego del transformismo, tengo una pequeña lucha interna sobre qué ave sería.
Si pienso en la que habría sido antes de llegar al Ecuador, podría haber sido la Cigüeña que elegantemente decoraba el tejado de la iglesia de Matabuena. Por sus patas, casi tan largas como las mías, por el sonido rítmico de su pico (cla, cla, cla, cla) y por su espíritu viajero.

Ahora me debato entre dos polos opuestos.

En un lado está el colibrí, el místico, mágico, exótico y rápido (y demás adjetivos esdrújulos), un animal de galaxias, un extraterrestre. Un ave que parece insecto. Delicado pero ágil. Alegre y juguetón, pero individualista. Colorido y chiquitín, veloz y cantarín. Y sobre todo, bello e hipnotizador. Vegetariano y goloso, libando las flores más exuberantes de la sierra, costa y amazonía ecuatoriana.
Siempre me ha despertado simpatías. Quizás porque como en el caso de la Ceiba, para mí es Latinoamérica y primeramente Cuba. Quizás porque sabía que llegaría Violeta, la más bella colibrí.


En el otro lado está el pelícano, más grandote, menos esbelto y colorido, pero también bello, sobre todo cuando planea a ras de mar o cuando se lanza en picado para pescar, pura elegancia! Aunque no parece que trabaje en equipo, es bastante social, y al final del día se reúne con sus iguales para llegar a su hogar y alcanzar su merecido descanso. Me gusta porque es constante y trabajador, todo un proletario que sobrevive a pesar de la avaricia de las fragatas, el equivalente a los banqueros en el mundo de las aves, que roban a lxs trabajadorxs lo que tienen y lo que no. En lugar de pescar se dedican a tratar de arrebatar al vuelo lo que otrxs han conseguido trabajando.

No creo que consiga decidirme, tampoco hay necesidad.

Creo que unos días seré colibrí, cuando quiera estar a mi aire, bailar una salsa o ska, cuando busque el calor, cuando quiera cantar, cuando ande con prisas o me agite el sol.

Otros me convertiré en pelícano, y veré a través del agua lo que otrxs no ven. Viajaré en familia y sentiré el viento en mi cara, defenderé mi trabajo frente a oportunistas y ladrones, pasearé entre garzas y cormoranes, y me moveré serena cuando salga la luna.

Pero si hoy pudiera, aunque es un animal que nuncá me resultó simpático, me convertiría en paloma, volaría hasta el balcón de mi abuela (el más bonito de Pedraza), me colocaría entre sus geranios, y la miraría tomar sus aceitunas con cocacola…