sábado, 8 de agosto de 2015

Ecuador XCVIII. Relatos Selvajes.


Para ver una boa consctrictor de varios metros de longitud, enrollada en las ramas de un árbol, con su cuerpo hinchado por el mamífero que acaba de ingerir, a unos 100 metros de distancia y entre una maraña de árboles de un bosque amazónico, debes tener los ojos de un Waorani.
Esta es con un gran zoom.
Los Waoranis son una de esas nacionalidades que componen el diverso Ecuador pero que tras evangelizaciones y extracciones petroleras se encuentran en grave peligro de extinción. Existen incluso dos facciones de ellos los Tagaeris y Taromenane que se encuentran en la actualidad en aislamiento voluntario dentro de la zona del Parque Nacional Yasuní.


Y es en este Parque considerado la zona más biodiversa del planeta por su riqueza en anfibios, aves, mamíferos y plantas, donde los gobiernos neoliberales en nombre de la necesaria rentabilidad del capital o donde los gobiernos progresistas en nombre de la mejora de las condiciones de vida de la población hacen lo imposible por su explotación. En él hemos pasado unos días maravillosos.


Ir a la “selva” en este país deja de ser un sueño cinematográfico y pasa a ser una realidad a escasos minutos en avión o a pocas horas en bus. También es cierto que la consideración de “selva” es muy relativa y también tiene que ver con nuestro imaginario nuevamente cinematográfico. Es evidente que las ciudades Amazónicas ecuatorianas con bosque secundario a su alrededor y plantaciones de palma africana por doquier no es lo que uno espera de la selva, tampoco si tenemos en cuenta sus edificaciones recientes y sin planificación arquitectónica o su ambiente de Pantaleón y las visitadoras, pero siempre guardan cierto encanto alrededor de los majestuosos ríos que las cruzan y que sin remedio acaban en el Amazonas.


Una de estas ciudades es El Coca, lugar desde donde Francisco de Orellana se adentró para “descubrir” el Amazonas (cuántos no vivían ya en sus orillas), y también desde donde después de admirar el rio Napo que la embellece, nos dirigimos dos horas en bus y cuatro en lancha por el rio Shiripuno para llegar al destino final.


Sin fin
Desembarcamos en uno de sus infinitos meandros, donde esperan unas cabañas de bambú con hamacas que harán de nuestra estancia un lujo. Cuando consigues llegar a sitios así lo primero que sientes es una tremenda paz, como que el tiempo de alguna manera se hubiera detenido mientras que tu cotidianidad quedó al otro lado. La selva en realidad te apabulla, el verde lo inunda todo, te asfixia en el buen sentido y los ríos son tu salvavidas. Desde un punto de vista macro tiene una belleza monótona pero vista de manera micro no para de sorprenderte y de mostrarte vida a cada instante.


Recorrer las aguas negras, café o rojizas de un río amazónico, quedarte en uno de sus remansos a oir y contemplar, detectar el vuelo de un guacamayo, un tucán o una oropéndola, intentar adivinar la figura de un mono entre las ramas, escuchar como un caimán responde al guía waorani y comienza a chapotear en la orilla a escasos metros de tu canoa, percibir la estampida de un grupo de pecarís en medio del bosque al cerciorarse de tu presencia marcando a su vez su territorio con un fétido olor, descubrir a una familia del roedor más grande del mundo (la capibara) protegiéndose entre sí ante tu cercanía, ver el camuflaje de insectos y anfibios, ver hongos reflectantes en un paseo nocturno, sentir la naturaleza viva y que no es un teatro puesto ante tus ojos es algo difícil de olvidar y muy difícil de expresar en palabras.


Por ello esta realidad que me parece como paralela, cada vez me gusta más, y ahora aún más después de haber tenido contacto con el mundo waorani.


Es muy posible que nuestro conocimiento de estos pueblos los termine llevando a su desaparición pero al menos nos quedará el triste consuelo de que produzca en nosotrxs una reflexión acerca de nuestra manera de vivir.


Lo pequeño es bello...
...lo grande también.


viernes, 31 de julio de 2015

Ecuador XCVII. Pepe Visita Ecuador:




Y aquí está la entrevista del segundo integrante de la última visita, Pepe.

¿Qué imagen tenías de Ecuador antes de venir?
No tenía ninguna imagen preconcebida de este país lo único que sabía era que su capital era Quito y que además había una ciudad que se llamaba Loja, pero últimamente ya desde que os fuisteis a ese país ya empecé a interesarme por él y además la elección del presidente Correa un político bastante atípico por esa región.

¿Qué ha sido lo que más te ha sorprendido de este país?
El esfuerzo de inversión en infraestructuras, sanidad y educación que se está haciendo en todo el país pero no solo en los núcleos de población grandes sino por todos los rincones del país

¿Cuál ha sido una de las cosas que más te ha gustado del país?
Difícil tesitura pero lo que más me ha gustado ha sido la ciudad de Ibarra y no es porque sea una ciudad muy bonita porque Baños, Tena incluso  Otavalo sean más bonitas, pero esta ciudad sea por el clima por su altura, no sé, es una ciudad amable para pasear y para vivirla.

¿Cómo resultó la comunicación con los ecuatorianos? ¿Qué destacarías de este pueblo?
Pues la verdad como llevábamos buenos interpretes la comunicación con los lugareños era muy fácil, pero cuando no era así la cosa se complicaba un poquito porque entre castellano nuestro un poco rudo y el suyo sumamente amable, aparte del el significado distinto de muchas palabras  se hacia un poco equivoco, pero bueno no era ningún problema insalvable.

Teniendo en cuenta que has estado en las cuatro zonas del país, Andes, Amazonía, Costa y Galápagos, describe con un par de adjetivos lo que te evoca cada una de ellas.
Lo de los Andes es lo que más me ha gustado, su geografía, las montañas y esos volcanes con cráteres algunos llenos de agua, otros nevados, algo que físicamente no había visto y me impresionó; también el clima es para mí mas fácil. Lo único es la llamada maldición de Atahualpa que se cebo un poco en mí. Pero además la geografía humana, nos hospedamos en una hacienda y fue como volver al siglo XVIII, los lugareños estaban en fiesta del corpus y bajaban al pueblo desde todas las aldeas del alrededor vestidos de fiesta con indumentaria regional pero además con mucho alcohol, unos a los toros y otros al baile, también los dueños de la hacienda cumplían su papel, tanto en la vestimenta como en su comportamiento desempeñaban su papel de terratenientes, pero  allí también ha llegado Correa con su escuela, el mejor edificio de la hacienda y además internet con wifi.


La amazonia, por supuesto, una naturaleza más salvaje, tanto el viaje por el rio Napo como los hospedajes en esas cabañas muy bien acondicionadas para el turismo fue muy confortable y emocionante.


La costa, bueno, ya es una cosa que me es más conocida, pero la diferencia con las de aquí es que las playas son enormes, todavía tengo grabada la playa de Canoa, una playa inmensa que se perdía la vista, ver esas olas cabalgando en el mar fue muy impresionante.

Galápagos, solo estuvimos en la isla de Santa Cruz y fue muy curioso porque el hospedaje lo teníamos en el centro de la isla y por la noche llovía mucho pero a cinco ó seis kilómetros no caía ni gota de agua, estuvimos en unas playas enormes y blancas con el agua color esmeralda y sobretodo muy bien conservadas.

¿Con qué te quedarías de la gastronomía ecuatoriana?
El encocado de camarones de la playa de Canoa, sin olvidar el ceviche y sopas varias.

Dime un momento especial el viaje
El momento más especial fue en viaje en canoa por el rio Napo, fue como un viaje en el tiempo, recordando películas que se desarrollaban en el rio Amazonas u otras en cualquier rio de África.

¿Qué ideas preconcebidas del Ecuador has cambiado después de esta visita?
La verdad es que no tenia ninguna idea preconcebida sobre el país, pero después del viaje me ha recordado a los momentos en que en España empezó a gobernar el psoe. Se invirtieron grandes cantidades en sanidad y educación pero sobretodo en infraestructuras, nos hicieron creer que ya éramos ricos y de hecho desde el gobierno se fomentaba que este era un país donde se hacían buenos negocios y así nos fue cuando vimos lo que había sucedido, espero y deseo que esto no pase en este país por lo menos Correa parece que se esfuerza en comunicar a los ecuatorianos lo que se está haciendo y el porqué se hace.

lunes, 27 de julio de 2015

Ecuador XCVI. Conchi visita Ecuador



En Junio hemos recibido una visita especial, aquí queda la entrevista realizada a uno de sus componentes, Conchi.



¿Qué imagen tenías de Ecuador antes de venir? 

Según por oídas el país era muy distinto desde el gobierno de RAFAEL CORREA y tenía curiosidad de verlo por mí misma. Yo lo imaginaba bastante atrasado como en mi niñez en mi pueblo, calles sin asfaltar, gente como por ejemplo por desgracia vemos aquí a gente pidiendo por las calles bastante mal vestidos y yo creí que allí habría mucha gente pidiendo o casas en bastante mal estado y la verdad fue todo muy distinto.




¿Qué ha sido lo que más te ha sorprendido de este país?

Me han sorprendido todas las autovías, carreteras, y en todos los parques y pueblos aún siendo pequeños tenían muchos espacios para hacer deporte, los parques llenos de campos de fútbol, canastas de baloncesto y todo gratis y donde había cuatro casas allí había una escuela.



¿Cuál ha sido una de las cosas que más te ha gustado del país?

La Amazonía, a pesar de mi regular estado físico pensaba que estaba viendo en mi persona una película, tanto verdor, tantos ríos espectaculares, me hubiese gustado haber pasado unos días más.




¿Cómo resultó la comunicación con los ecuatorianos? ¿Qué destacarías de este pueblo?

Bueno, la primera impresión que dan es de un poco frialdad y quizás antipáticos. Yo les quería comparar con cubanos, mexicanos y nada más pues esos dos son los países que conozco y hay diferencia. Son un poquito sositos pero al hablar con ellos y seguir su ritmo, me resultaban muy atentos y agradables, con una dulzura como yo les veía aquí sobre todo con nuestros mayores, y al hablar con las terminaciones en diminutivo te trasmiten como más amor.




Teniendo en cuenta que has estado en las cuatro zonas del país, Andes, Amazonía, Costa y Galápagos, describe con un par de adjetivos lo que te evoca cada una de ellas.



Amazonía: Paz, tranquilidad... dejar pasar el tiempo sin tener reloj y disfrutar de los paisajes y las costumbres tan diferentes para mí. La costa me entusiasmo un poquito menos dado que las temperaturas altas me agobian un poco. 




Del Pacífico me encantaron sus aguas tan templaditas aunque un poco revoltosas, el comer mirando sus olas con un encocado, creo que tardaré en borrarlo de la mente y del estómago.



Los Andes: con su cráter lleno de agua del volcán que no recuerdo su nombre, su frío tan intenso, sus gentes abrigadas con sus ponchos de lana de llama, los cuales tuvimos el gusto de disfrutar de su calidez dando un paseo por la hacienda donde nos hospedamos.


Cerca de Quilotoa

Y por último Galápagos con sus aguas cristalinas color verdosas que no he visto nada igual ,tengo que decir que era de todo el viaje lo que más llevaba en mi mente y quizás aún gustándome mucho, el impacto ha sido menos que lo visto en los Andes y en la Amazonía.



¿Con qué te quedarías de la gastronomía ecuatoriana?

Sin lugar a dudas, sus deliciosos jugos y al mismo tiempo sus grandes variedades de frutas.



Dime un momento especial el viaje

Hay muchísimos, me llevaría mucho tiempo y me quieren quitar el ordenador pues tardo mucho en escribir, así pues el paseo en canoa es algo que aún tengo que mirar las fotos para ver que fue verdad.



¿Qué ideas preconcebidas del Ecuador has cambiado después de esta visita?


 
Todas, empezando por las explicaciones que cada sábado da su presidente cosa que aquí no estamos acostumbrados y he venido soñando y creyendo que si se puede cambiar el mundo con políticos así.  

Es gente que aquí se  les tacha de bebedores habituales y no es así. Me he traído una imagen muy satisfactoria de no ver fumadores y eso conlleva que parques y aceras apenas tienen colillas.

En definitiva me ha encantado este gran país y no dudaría en volver. Gracias por todo, os quiero.

miércoles, 15 de julio de 2015

Ecuador XCV. ¡Otra vez sin trabajo!




Bueno, pues una vez más estoy sin trabajo, y casualmente, como los últimos años y como si aun estuviera estudiando, mis responsabilidades acaban en Junio. Parece que ese mes implica cambios año tras año, pero esa historia ya os la contaré otro día.


Ahora quería hacer un pequeño resumen de lo que han sido estos meses dedicada a la docencia, de cómo ese miedo escénico por la falta de experiencia y mi edad (la mayoría de mis alumnxs tenía una edad similar a la mía, pero otrxs eran mayores, y prácticamente todxs, con hijxs!) se fue relajando para permitirme disfrutar de una experiencia muy bonita.


Aunque desde la Universidad nunca me dijeron muy bien qué debía hacer, simplemente que mi trabajo era tutorizar y el objetivo conseguir que leyeran más, me dediqué al inicio a acompañarles en la consulta. Después comentábamos los casos y… hasta les ponía deberes!! (Me puse de profe dura y todo...)


Obviamente me ha tocado estudiar bastante, pero ha servido para compensar un poco la desactualización que arrastré trabajando para el Ministerio, así que fue sarna con gusto!


En fin, que más allá de que resultase bien o no, para mí la experiencia fue muy enriquecedora, he aprendido mucho de medicina, de mi misma y de las relaciones en este país, así que ha sido un privilegio de trabajo. Además he tenido la suerte de tener residentes muy majxs, y que me han hecho el trabajo muy fácil. Hasta diría que han tenido mucha paciencia conmigo!! Y por supuesto, creo que ha surgido alguna bonita amistad.


¡Sorpresa de cumpleaños!
Día de playa







 

Esta experiencia además me ha hecho recordar bastante mis tiempos de residente/resistente, incluso comparar…y ver que cada sistema tiene sus cosas buenas y las malas. La diferencia principal yo diría que es la “edad”, es decir, que aquí la especialidad es joven, reciente, nuevita y eso permite que todo se vaya creando un poco sobre la marcha. En este caso a demás me ha tocado trabajar con la primera promoción, así que la cantidad de cambios en los funcionamientos son constantes. Esto tiene también el inconveniente de que las cosas, hasta que terminan de arrancar, funcionan a medias. En España en cambio, todo estaba mucho más establecido, más rodado y hacía que las cosas funcionasen con un estilo que aquí parecería alemán de pura exactitud. Sin embargo había menos posibilidad de reinventarse.


Otra de las diferencias ha sido que aquí la carga teórica es mucho mayor debido a que, como ya os hemos contado alguna vez, el sistema educativo está en vías de mejorar. Esto hace que dependiendo de la universidad de origen el nivel fuese bueno, aceptable o incluso malo (ya sé que esto también ocurre en Europa, pero aquí el abanico es más amplio, y los mínimos están más bajos). Pero como yo les decía, lo importante no es de donde se parte, sino a donde llegamos al final y en la mayoría se sentía el espíritu de mejora constante. 

¡Ojú!
Y si hay algo que saben hacer bien aquí, es organizar fiestas (como la que le han montado al Papa), y por suerte, en este corto período he asistido a una "jornada de integración" que fue bastante divertida y realmente sirvió para conocernos más e integrar. Sólo os diré que acabé cediendo a concursar en karaoke, con el consiguiente ridículo, y bailando con un cow boy durante la famosa     "hora loca" con baile de la Macarena incluido. 

¡Toda una experiencia!
¿exportable?


En cualquier caso ha sido muy interesante poder participar en este proyecto, en la formación de lxs médicxs de familia del futuro, en la generación que espero cambie la forma de hacer medicina en el Ecuador, y por lo que he vivido, creo que el futuro es esperanzador (sobre todo si la Universidad comienza a tomarse el juego más en serio y no sólo a recibir la plata que el Ministerio paga por cada postgradista…)

Pero si tengo que destacar algo de estos meses de trabajo, sería sin duda a mi gran compañero de hazañas, Washington (Wachito para lxs amigxs, o sea, para mí). Con él he recorrido las carreteras de Manabí durante horas, y como al tipo le gusta bastante hablar y ha vivido y sabe bastante, ha sido como un curso acelerado de Ecuatorianidad Costeña. Un privilegio. El “man” además de ser hiper-responsable (lamentablemente algo raro aquí) y bastante prudente conduciendo, ha sido mi fiel escudero, mi Sancho y con quien me desahogaba cada vez que había algún rato malo o compartía los buenos. El cómo terminó siendo “mi chofer” fue gracias a “Diosito lindo” o a una maravillosa casualidad o un regalito de la vida como prefiero decir yo. El caso es que terminamos siendo “panas” (=amigxs) y probablemente salga alguna lagrimita en la despedida.


Con Wachito y su familia
Y con todas estas cosas lindas, ¿por qué lo dejo?


Pues por varias causas a la vez, pero quizás principalmente por inquietud, o algo así. Resulta que a pesar de comprometerse la Universidad a pagarme mensualmente, finalmente y después de sentirme maltratada -laboralmente hablando-, me pagaron al acabar el semestre y todo de golpe, así que, con esa platita en la cuenta, empieza a funcionar la maquinaria y se nos ocurrió una bonita manera de gastarlo, pero eso ya es otra historia, y a su tiempo llegará.