jueves, 19 de febrero de 2015

Ecuador LXXVIII. Bienvenidxs al Sur.

Durante este año y medio vivido en el Ecuador no lo habíamos conseguido por apenas un grado, pero ahora sí, ahora no sólo hemos cambiado de continente sino que hemos cambiado de hemisferio. Por fin seremos del sur, con toda la simbología que ello conlleva. La cruz del sur será ahora nuestra referencia estelar.

Y este cambio de latitud ha traído con ella multitud de cambios más:

Los 2.225 m.s.n.m. los hemos convertido en apenas los 5 metros que separan nuestro departamento de la calle, los 25ºC de máxima los hemos convertido en 25ºC de mínima, cambiamos el movimiento de las nubes sobre el valle andino por el movimiento continuo de las mareas. El bañador sustituyó el forro polar, el dividí(*) a la chompa, la colosal vista del volcán Imbabura ha sido reemplazada por la imagen de una inmensa bahía y las lagunas las sustituimos por el estuario del río Chone.

Ya no vemos más colibríes desde la ventana, ahora son pelícanos y fragatas, desde la carretera ya no se ven pinos y eucaliptos que pueblan las montañas andinas y si la asombrosa figura del ceibo sobre suaves montes áridos.

Quito ya no está a dos horas y media de casa sino a siete horas y media, hemos dejado de escuchar la música chicha y ahora aparece la tecnocumbia, no echamos de menos los ladridos de Pelusa pero ahora tenemos una lucha encarnizada con cucarachas y mosquitos (efectos del invierno costeño), en los cables callejeros cambiamos las plantas por pájaros y hemos sustituido la entrañable música del camión de la basura por un tal Miguelito el reciclón (un galápago que se encarga de estos menesteres). ¡Coño! Hasta la basura se recogía antes a las 9 p.m. y ahora a las 9 a.m.
Pentagrama costeño

El Telégrafo (muy a mi pesar) lo estoy sustituyendo por El Expreso de Guayaquil y la piedra de lavar por una moderna lavadora, eso sí, la terraza ahí sigue estando.

Aquí la papa se la dejaron para el conquistador y ellos siguieron con el patacón (plátano verde frito), el camarón ha sustituido a la fritada y el arroz vuelve a tener sabor y a hervir al tiempo acostumbrado.

Hemos dejado el mundo indígena de los originarios caranquis, por los originarios caras y actuales montubios. Y definitivamente hemos dejado de vivir en la calle del primer presidente ecuatoriano Juan José Flores, de bastante triste recuerdo, para vivir en la céntrica calle del Libertador Simón Bolivar.

Para estar apenas a 400km de Ibarra queda demostrada la inmensa diversidad de este maravilloso país.

Incluso en los trabajos se han producido cambios (al menos en el de Lucía), ya nos contará…
En mi nuevo trabajo me toca observar...

Con tristeza hemos dicho adiós a Ibarra, pero con alegría damos la bienvenida a Bahía de Caráquez.

Bahía desde la altura

(*) Dividí no sé cómo se escribe, posiblemente nadie aquí lo haya escrito antes, ni el porqué del nombre pero se refiere a la camiseta de hombreras masculina.

Nuestra primera cena en la casa serrana...hace año y medio
Nuestro primer desayuno en la casa costeña




jueves, 12 de febrero de 2015

Ecuador LXXVII. Lugares Maravillosos: Misahualli y sus Sinchi Warmi

Sinchi Warmi significa en kichwa “Mujer Fuerte”. El Ecuador está repleto de mujeres fuertes, mujeres que llevan el peso de la vida, de la familia, de sus trabajos…que cargan costales de papas, leña, arroz, hijas o hijos a sus espaldas como si no pesasen. Soportan el acoso, maltrato y objetización de sus cuerpos desde que son pequeñas y hasta que mueren, de forma natural o violenta. (En Ecuador, 6 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia de género. Enlace:  Encuesta Nacional de relaciones familiares y Violencia contra las Mujeres)

Pues bien, en un lugar de la Amazonía Ecuatoriana, hay un grupo de mujeres fuertes, con cuerpos robustos, chiquititas pero compactas, con un piel tostada preciosa, un gran sentido del humor, y muy acogedoras. Pertenecen a la misma comunidad indígena a orillas del río Napo, y algunas son familiares de sangre, pero hay algo que las une a todas, y es que estas sinchi warmi han decidido organizarse para ser autónomas y así poder tener mayor independencia económica y asegurar el “porvenir” de sus hijas e hijos, asumiendo el “rol de proveedor” que habitualmente en nuestra sociedad patriarcal asume el hombre.

La manera de hacerlo ha sido de lo más linda, han montado un centro de turismo comunitario en Misahuallí, un lugar muy acogedor al que ya hemos ido tres veces y sin duda iremos más.(Su Facebook: Sinchi Warmi )

El equipo de la última visita...


La finca se encuentra a poco más de un kilómetro del río Napo, 5 o 6 cabañas rodeadas de vegetación y pequeñas piscinas en las que crían tilapias para el autoconsumo. Cerca hay unas plantaciones donde cosechan la yuca, el plátano verde, cacao y otros alimentos de la dieta oriental.

Ellas mismas, con ayuda de sus familiares y de voluntarixs que pasan temporadas allí, han construido todas las cabañas con materiales de la zona al estilo tradicional. La ecología es otro de sus objetivos, y una prueba de ello son los baños secos, que además de evitar el consumo de agua, permiten reducir el volumen de residuos, la contaminación de las aguas y proporcionan abono a corto plazo. Lastimosamente la presión comercial les ha influido y han construido dos cabañas con baños con cisterna porque al turismo “nacional” no le gusta el baño seco. Supongo que lo siguiente en aparecer será el wifi…

Una de las cabañas es un museo, en el que hay maquetas del modo de vida tradicional de la cultura kichwa, artesanías y varios útiles domésticos hechos a mano con materiales naturales (ropa, bolsos, vasijas, cubiertos…), siempre están dispuestas a mostrarlo con la mejor de sus sonrisas, a veces con pocos dientes.

La comida es otro aliciente para visitarlas, pues preparan el famoso maito que consiste en carne, pescado o verdura, cocinado a la parrilla dentro de una hoja de bijao. Los jugos de la mañana son muy ricos, igual el agua aromática de Guayusa, eso sí, hay que tener un estómago fuerte para superar la consistencia de esos desayunos…


Otro de los atractivos del lugar es su ubicación, ya que además de pasear por la finca, es buen punto de partida para hacer excursiones por el río Napo, hasta alguna reserva de bosque primario (no intervenido por “el hombre”) o a un centro de recuperación de animales.

En nuestra última visita fuimos al  Amazoonico, un centro en el que animales silvestres que han vivido en cautiverio y han sido recuperados por el Ministerio del Ambiente tienen una segunda oportunidad. Muchos de ellos son liberados, otros permanecen allá hasta que mueren, este es el caso de muchas aves, que tras ser capturadas, les cortaron las alas para que no pudieran volar y así fueran dóciles mascotas, u otras que aunque no se las cortaron, están tan habituadas al contacto humano que cuando las liberan terminan buscando casas donde les alimenten, siendo así vulnerables al tráfico de especies exóticas. Un lugar interesante que nos permitió ponerle cara a animales como el tigrillo, el tapir, la capibara, el puma jaguarundi o el trompetero con su canto impresionante.




















Y para finalizar este pequeño viaje por la Amazonía, os contaré que como buena sinchi warmi que soy, fui la única en hacer diana en una pequeña “competición” de puntería con cerbatana en la que mis competidores eran tres hombres que dudaban bastante de mi capacidad (uno de ellos bromeó diciendo que tuviera cuidado para no aspirar en lugar de soplar…). Me consta que a ellos les dolió más que al fruto en el que clavé mi dardo en el centro de su corazoncito!!

 



PD: Imagino que algunxs esperabais saber dónde nos hemos instalado, todo llega, antes quería mostraros el sitio donde estuvimos justo antes de venir a nuestro nuevo hogar…Solo os diré que tengo muuuucho calor y que cuando leáis esto estaré en mi segundo día de trabajo, el primero ha ido muy bien!!

lunes, 9 de febrero de 2015

Ecuador LXXVI. Ashata Kaskaman, Yupaychani.

La estancia es de adobe con pequeñas ventanas que apenas permiten entrar la luz, en ella unas literas con varias cobijas muestran que podría tratarse de un dormitorio, pero también una pequeña cocina de gas y la refri muestran que podría tratarse de la cocina. Entre ambas una mesa y unos bancos algo viejos sirven y han servido para pasar muy lindos momentos de nuestra etapa serrana. La mesa sirvió para mi primer contacto con la matemática ecuatoriana pero también para disfrutar de la comida indígena. Tubérculos de todas las formas y colores, fréjoles, habas y demás granos me acompañaron además de los ricos pedazos de pollo, el gran cuy y la coladita.

Esa mesa sirvió para conversar, para intentar entendernos desde mundos y realidades tan diferentes pero sobretodo para notar el calor y el cariño mutuo. Esta estancia es la principal en casa de la familia de Olguita (la llamo así porque ella es la matriarca), detrás de sus gafas doradas se esconde una mujer luchadora, emprendedora y orgullosamente kichwa.

Nunca olvidaré la frase que me recibió por primera vez esa habitación, “perdone la pobreza” cuando debí contestar “entonces, bienvenida la dignidad”.

Y frente a la mesa está una pequeña puerta por donde aparece la luz, por donde se vislumbra un maravilloso entorno montañoso (que en estas fechas se cubre de verde) y que muestra Ibarra allá, allá abajo.

Este lugar está en la Comunidad de San Clemente, parroquia de La Esperanza, es un lugar inspirador, te traslada a un mundo diferente al nuestro, donde la vida, el trabajo y el tiempo no es marcado por un reloj analógico, donde ante el rigor de la naturaleza y bajo una intensa tormenta recoges día a día las vacas con un cráter como telón de fondo, donde uno a uno vacías los fréjoles de su vaina, donde las manos se te encallecen de restregar la ropa en la piedra bajo el agua helada..., no obstante, en ocasiones no faltan las parabólicas o las computadoras internetizadas.

Me gusta observar su día a día (seguro que algo diferente cuando aparezco yo), como se hace la comida, como se recoge el grano o la papa previamente (lo que la temporada ordene), como el cuy se lleva desde el corral y como después de un uso certero del cuchillo se le pela calentito después de pasarlo por agua hirviendo para que esos pelos salgan sin problemas. Un agua hirviendo que llegó a este estado gracias al fuego de la tulpa. Todo cuesta trabajo, todo lleva tiempo, el suficiente para tomar conciencia de muchas cosas. Tan lejos de nosotrxs, tan cerca de la tierra.

Y en este maravilloso lugar hemos pasado últimamente un par de ratos haciendo bloques de adobe, pisando tierra, agua y paja que en un futuro esperamos formen parte de esa nueva estancia que nos haga disfrutar con el mismo calor de siempre. Un calor que echaremos de menos, aunque literalmente no nos haga falta aquí en la costa, por ello Ashata Kaskaman, Yupaychani.

 
Aquí deberíamos decir Ashata Kaskaman, Yupaychani

miércoles, 21 de enero de 2015

Ecuador LXXV. ¿Catedrática yo?


Como ya os comentamos a muchas en nuestro paso por Spain, la idea a nuestra vuelta a Ecuador era cambiar de lugar, buscando el calor de la Amazonía, la costa o las zonas intermedias, y cambiar de trabajo, planteándome una oferta que me hicieron hace meses desde una universidad. El trabajo consistiría en ayudar a formar nuevxs medicxs de familia, una especialidad bastante reciente y escasa en el país. Para ello el Ministerio de Salud Pública concede a varias universidades la formación académica de las personas que hagan el posgrado, y que desarrollarán su actividad en centros de salud públicos.

Así que, desde que hemos llegado estamos “inspeccionando” las zonas cálidas del país.

Pasamos las navidades en la costa, con Ruth, Langa, Unai y algún encuentro con Henar, Lucas, Laura, Pedro... Esta vez nos centramos en Manabí, provincia que destaca por su gastronomía y por la alegría y hospitalidad de sus habitantes. También porque es una de las provincias donde trabaja la universidad que me contactó hace meses y por lo tanto posible lugar de residencia a corto plazo.

Sentir el calor en el cuerpo fue muy rico, sin la necesidad de tener que llevar varias capas de ropa, y sobre todo, pudiendo estar al fresco por las noches. Por otro lado la comida, eso de comprar pescado directamente a los pescadores es un lujo, y así lo hicimos para nuestra cena de nochevieja!

De las playas, qué deciros, si bien es cierto que el paisaje Manabita es bastante seco, las playas son muy agradables y kilométricas. Para mí, con mi piel blanquita fue un alivio que el sol siempre anduviese escondido tras una capita de nubes, no os lo vais a creer…pero no me quemé! Y creo que hasta cogí colorcito…

Teniendo en cuenta que las ciudades ecuatorianas no destacan por su arquitectura ni urbanismo, Bahía de Caráquez nos pareció agradable, y se quedó rondando en nuestras mentes.

 

 
 
 
Al volver a la sierra decidimos hacer parada en Mindo, pues era otro de los lugares que teníamos en mente para vivir. Ese lugar es un paraíso, un valle verde, frondoso y con miles de aves y mariposas (de hecho hay dos mariposarios donde aunque resulte algo turístico e incluso agresivo, puedes alimentar a las mariposas en tu propia mano). El sitio es una maravilla en sí, y tiene otras ventajas como estar cerca de quito…aunque no tiene mar y las opciones de curro no están muy claras.










Y como tercera opción, la Amazonía, para ello contacté con una universidad de Chimborazo, en Riobamba, corazón de los andes, pero que trabaja formando médicos de familia en Tena. Así que un fin de semana, armamos la mochila, y nos fuimos a Fríobamba (os podéis imaginar porqué tiene este segundo nombre la ciudad…¡hace un frío que pela! y la causa es su altitud, unos 2800msn y su proximidad al Chimborazo, volcán más alto del Ecuador y cuya cima es el punto más alejado del centro de la Tierra). Estuvo tan nublado que no conseguimos ver el coloso nevado ni el resto de picos de más de 5000 metros que rodean la ciudad, pero tuvimos la suerte de ver el desfile del Divino niño, todo un acontecimiento.


Agua bendita al salir de misa...

La entrevista fue bastante curiosa. En cuanto al posgrado en medicina familiar, sólo podían ofrecerme un contrato a media jornada, como coordinadora en el Tena; esto serían labores fundamentalmente administrativas y de logística más que de docencia. Para completar la carga horaria, y hacer más suculento el salario me ofrecían compaginarlo con otra media jornada como profesora en la propia universidad. Tendría que viajar cada semana de la sierra a la Amazonía, y haciendo un trabajo que no me interesaba demasiado…Les dije que lo pensaría y me fui. Una hora después me llamaron por teléfono para ofrecerme una cátedra en ciencias básicas (embriología, fisiología…).

Las razones para que en este país te ofrezcan una cátedra por teléfono, cuando en el nuestro las personas con doctorado están emigrando, o trabajando gratis para las universidades, algunxs ya las sabéis. El caso es que aquí, el “talento humano” está bastante cotizado, y la formación que hemos recibido está muy bien valorada. Aun así, la oferta no dejó de sorprenderme.

Total, que pensaba que a estas alturas ya estarían las cosas más definidas, pero parece que aún no cerramos nada y puede que terminemos rehaciendo las mochilas y lanzándonos a un plan “D”. Os mantendremos informadxs…

lunes, 12 de enero de 2015

Ecuador LXXIV. De vuelta






Ha pasado más de un año desde que aterrizásemos por primera vez en tierras Ecuatorianas, y aunque os hemos ido contando parte de nuestras vivencias poco a poco, el fin de esa primera etapa nos hizo reflexionar, sobre todo a la hora de decidir empezar nuevamente aquí.

Estas son las conclusiones:
Ecuador es un país espectacular, con maravillosos contrastes humanos y naturales. Es el país que nos ha dado un sinfín de oportunidades a nosotrxs y a tantas otras personas que no veíamos posibilidad de desarrollo (humano, profesional, espiritual, económico…) en nuestros países.

Las adaptaciones a veces no son fáciles, pero sin duda esas dificultades que a veces parecen interminables nos han hecho crecer. Una de las mayores ganancias ha sido la práctica de la tolerancia a la diferencia en todos sus aspectos. Parece muy fácil decirlo, pero resulta complicado conseguir cambiar el prisma con el que miramos las cosas, entender otros valores y respetar otros tiempos sin caer en el eurocentrismo y perdernos en la crítica eterna.

También podríamos resumir el año en cifras:

He escuchado unas 380 veces la pregunta ¿No tiene hijos? ¿Y no va a tener? Si supieran que me fui de España huyendo de esa pregunta…

Nos hemos desparasitado 2 veces, y a David le ha salido un gusano de la boca.

Hemos comprado más de 100 galones de agua potable.

Nos han saludado y hemos respondido con un “Hola veci, ¿cómo le va?” más de mil veces, y hemos escuchado eso de "no sea malita" (=por favor) y "dios le pague" otras tantas.

Hemos pasado unas 150 horas en los buses que unen Quito e Ibarra, y habremos visto unas 50 películas de acción, al menos dos de ellas en chino y sin subtitular.

Hemos recorrido unas 200 veces el camino entre nuestra casa y la de Ruth, Sebastião y Unai. Jugamos más de 30 partidas a la pocha, y Ruth ganó casi todas.

Hemos okupado el maravilloso salón de Henar y Lucas más de 10 veces, y hemos atascado su baño casi otras tantas (muchas conocisteis la "fragilidad" de las cañerías ecuatorianas).

Nos encontramos un elipeño y una elipeña (adoptiva) en Quito que pasaron a ser tres y que ahora están a miles de kilómetros de aquí.

Atendí unas 4000 consultas en casi 9 meses. Revisé a más de 300 niñxs varias veces. Visité las Comunidades y barrios 5 o 6 veces al mes. Desayuné con lxs abuelitos una vez por semana. Controlé el embarazo de más de 60 mujeres. Nació un niño en el Subcentro.

David recorrió a pie el camino que une Ibarra con La Esperanza más de 30 veces, yo la mitad. (sólo de bajada…)

Fuimos ilustradxs sobre el mundo indígena (kichwa karanki) en los más de 15 encuentros con la familia de Olguita.

Pasamos unas 50 horas conectadas al skype con familia y amigxs.

Bebimos demasiadas botellas de Pilsener...

En este años me hice dos pasaportes nuevos y una cédula de identidad

David pasó más de 300 horas en la azotea, lavando ropa a mano mientras escuchaba la radio pública del Ecuador.

Me preguntaron 150 veces si soy gringuita o si puedo enseñar inglés. Una vez me pidieron enseñarle ruso a un muchacho, y 5 veces me felicitaron por haber aprendido a hablar español tan rápido.

No conseguí aprender más de 5 palabras en kichwa.

Cultivamos unos 3 kilos de tomates, y dos pimientos de nuestra propia huerta.

Fuimos al cine a ver pelis ecuatorianas 8 veces.

Vivimos un temblor y una “amenaza de hecatombe”.

Cruzamos más de 100 veces la línea del ecuador.

Nos hemos comido unas 15 tilapias cada unx, con sus inseparables helados de paila.

Cocinamos unos 2 kilos de arroz para hacer sushi casero.

El Cotacachi amaneció nevado más de 20 veces           el Imbabura sólo una, pero fue bien linda.








David ha escuchado unas 20 veces el enlace ciudadano de los sábados, y ha leído el periódico unas 365 veces.

Hemos recibido más de 10 visitantes, con lxs que hemos compartido centenares de kilómetros de carreteras y mil experiencias lindas.

Me han llamado “doctorita” unas 2000 veces y a David “licen” otras tantas.





 Visitamos 5 o 6 veces el museo Guayasamín sin dejar de conmovernos, yo lloré dos veces.

Hemos conocido más de 30 clases de colibríes (la más linda está en España).

Nos han picado unos 500 mosquitos, y mordido unas 300 hormigas, por suerte no conocimos la temible Conga. 

Pelusa, la perra de nuestra casera, mordió a 5 de nuestras visitas. Por cierto, ¡os manda saludos!

Sobrevivimos a la escasez de oxígeno por encima de los 2200 metros.


David celebró sus 40 deliciosamente acompañado.


Y sumando todas esas cifras, el resultado es que tenemos ganas de aumentarlas y sumar nuevos valores. Así que aquí estamos de nuevo, con ganas de vivir una nueva etapa y con nuevos sueños. El dónde y el cómo…ya llegarán.

Y la coletilla del final, que no falte… Estemos donde estemos, esperamos vuestras visitas!!

jueves, 8 de enero de 2015

Cuba V. Puro arte y farándula en La Habana.


Creo que estaba enamorada de la música y el cine Cubano incluso antes de pisar esa tierra por primera vez, y desde entonces, el descubrimiento de nuevos talentos y artes ha sido continuo.

Este año la intención del viaje tenía dos objetivos claros, la primera disfrutar de la compañía de esas personas lindas para dar y recibir cariño, y la segunda, empaparnos de todo el arte que se cosecha allá. Para cumplir la segunda no hubo nada más oportuno que conseguir coincidir el viaje con el 36º Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana (además, desde que pude disfrutarlo en 2010, compartirlo con David era una asignatura pendiente).

Llegamos a Cuba unos días antes de que comenzase el Festival, pero en cuanto salimos a la calle fuimos a conseguir nuestro “pasaporte”, que es un bono de 15 entradas para cualquier proyección (cuesta 20 pesos cubanos, unos 60-70 céntimos de euro). Como íbamos a por todas nos compramos dos para cada unx, además siempre es bonito invitar a lxs amigxs!


Más de 10 salas, más de 300 películas proyectadas y un ambiente de lo más vivo. Os podéis imaginar…una fiesta!

Comenzábamos las jornadas con la sesión de las 10 de la mañana, hacíamos nuestra fila (que servía para conversar con las personas de delante y detrás para hacernos recomendaciones mutuas) y por fin entrábamos en la sala. Después de la melodía de apertura de cada película y el anuncio contra la violencia hacia las mujeres y niñas empezaba el viaje…ahora una Chilena, después una Mejicana, más tarde una Brasileña, e incluso una Dominicana!! En un “minialarde de patriotismo” fuimos a ver una Ecuatoriana (Feriado) y resulta que está rodada en La Esperanza, donde estuve trabajando el año pasado. En las pelis cubanas conseguir entrar era una odisea, y varias veces nos quedamos a las puertas. Como ellxs dicen “somos muy chovinistas de nuestro cine”.

Además de las películas, la ciudad tiene un ambientillo especial, hay música en el pabellón Cuba, y en el Vedado podrías cruzarte con Paco León, Benicio del Toro (que fue galardonado con el Coral de Honor) o incluso con Tania Hermida, a la que pudimos conocer un par de semanas después en Quito. También es frecuente que en la proyección de las películas esté la directora o director con equipo técnico y artístico haciendo la presentación oficial.

El cine Yara se prepara para recibir a Benicio del Toro
En cualquier caso, lxs protagonistas del Festival son las películas, y como no, las gentes de la Habana, que al finalizar la proyección emiten su voto con una papeleta para la entrega del premio del público.

Finalmente vimos 18 pelis, y no sería justo dejar de mencionar y recomendar (especialmente a las que os dedicáis a la enseñanza), la maravillosa peli Cubana y ganadora del Primer Premio Coral, “Conducta” de Ernesto Daranas. Linda, divertida y emocionante, ¿qué más se puede pedir?


Bueno, y no os creáis que todo fue séptimo arte…

Gracias a Bego supimos que tendríamos la suerte de ver un concierto multitudinario de Buena Fe, en pleno corazón de la Habana, a escasos 100 metros de la Plaza de la Revolución. Un concierto muy especial, por estar dedicado a lxs médicxs Cubanxs que están en África luchando contra el ébola. El ambiente fue impresionante, menudo gustazo nos dimos cantando a grito pelao a coro con otras 60000 personas. ¡muy emocionante!


Y gracias a la increíble vista de David vimos que Frank Delgado también cantaría en La Habana en esos días. ¡Qué subidón cuando lo supimos! Teníamos tantas ganas… Aunque nos costó un poco llegar al lugar, el concierto fue lo máximo, un remix de canciones antiguas  nuevas, rock, guarachas y baladas, sin olvidar "cuando se vaya la luz mi negra", "la otra orilla" y un pequeño homenaje a Santaigo Feliú. Acabamos desbocadxs de cantar y bailar. 
            ¡Tremendo Franki! ¡un gustazo!

La guinda hubiera sido ver a Silvio Rodríguez el 20 de diciembre, y más viendo que en ese concierto se celebró la llegada de los cinco. Debió ser emocionantísimo. Intentamos retrasar el regreso a Ecuador, pero fue imposible. Al menos pudimos verlo en persona, en la exposición de fotos que él mismo ha hecho en conciertos en barrios humildes de Cuba de una gira que aun no termina. 

Nuestra querida Julieta cubrió la noticia y hasta nos incluyó en una foto
Silvio y sus fotos
Y la cosa no acaba ahí…También hubo teatro, esta vez gracias a la reina y el rey de la Farándula, Julieta y Adán nos recomendaron “Reallity Show” la Obra de Laura de la Uz, la estrella Cubana que más brilló en las pantallas y escenarios durante el mes de diciembre. Una obra magnífica, un homenaje a las mujeres con un coctel de actuaciones de lo más completo (Telmary, Luis Alberto García, Beatriz Márquez...) incluso Fernando Pérez se subió al escenario para recibir su felicitación de cumpleaños y hasta la propia Laura consiguió tener “su canción”, escrita y cantada por Frank Delgado, que también estaba entre el público…una gozadera!











Y para acabar el relato y nuestra estancia en Cuba tenemos la FAC (Fabrica del Arte Cubano), un lugar muy interesante, similar al Matadero de Madrid, Esa última noche hubo de todo, teatro, exposiciones, un concierto, y cocteles ricos ricos! Despedirnos así de la Habana fue estupendo, aunque con estancias así, como no vamos a querer regresar… ¡siempre!