miércoles, 9 de marzo de 2016

Chile-Argentina I. Por el norte del sur.

Nos encontramos ante la tercera frontera más larga del mundo, con algo más de 5000 km. Después de la independencia de ambos países, sus relaciones fueron algo tirantes debido al interés por los territorios de la Patagonia. No obstante, todas estas disputas acabaron con el tratado de 1881, salvo el caso de la soberanía de unas islas del canal de Beagle, al este del Cabo de Hornos, que no terminaron de solucionarse hasta 1984.

Con este tranquilo panorama y una frontera tan larga, la decisión del punto por donde cruzarla no fue fácil. Finalmente, el lugar elegido fue el norte del sur, es decir cruzamos por el norte del territorio patagónico.

Volcán Tronador 3554m. Pico fronterizo 
El último día en Chile nos despidió con unas anheladas lluvias para la agricultura, pero no tanto para nosotrxs. Atravesamos los lagos con una cortina de agua que no nos permitió una linda despedida y la subida a la cordillera tampoco nos dejó disfrutar de sus bellos volcanes nevados. El paso de los Andes en esta latitud, no es tan elevado, estos ya se encuentran en decaída, sin embargo, la presencia de nieve es normal a 2500 metros incluso en el verano. Cundo la ruta alcanza su punto más alto, nos encontramos en tierra de nadie, es un terreno en el que nuestro pasaporte ya tiene el sello de salida de Chile pero todavía no el de entrada en la Argentina. En ese mismo momento empiezas a precipitarte y perder metros, la frontera gaucha se dibuja después de unas cuantas y pronunciadas curvas y como si de homenajear a la bandera se tratara, el sol hace acto de presencia.

Bienvenidxs...
...a Argentina

 

 
 
 
 
 
 
 
En ese mismo instante los carabineros se convierten en gendarmes, aunque su obediencia tiene el mismo origen.

El paisaje es igual de hermoso a ambos lados de la frontera, al lado oriental y occidental de los Andes. Pero mientras que en Chile los vientos del Pacífico llevan las masas de nubes hasta la cordillera, depositando en estas tierras grandes cantidades de agua, el paso de éstas al lado oriental es más complicado, lo que hace que el lado argentino sea más seco. Aun así, ambos están repletos de deslumbrantes lagos de aguas transparentes y frías, donde descubrí nuevas sensaciones.
Patagonia única

PLACER
Una hermosa cordillera en forma de sierra completa la vista, ya desde Bariloche, y es aquí donde iniciamos viaje hacia la capital y donde nos despedimos de una de las áreas naturales más bonitas que existen, la Patagonia. Para nosotrxs, realmente quedó pendiente ya que sólo pudimos disfrutar de su parte norte.
Cordilllera desde Bariloche en verano

El ómnibus que deja Bariloche, se desplaza entre montañas de poca vegetación, que se transforman en cerros y luego en pequeñas lomas, hasta que finalmente dan paso a una de las planicies más inmensas que yo haya visto. En ellas el matorral bajo es la estrella y se pierde en el horizonte sin que nada la perturbe, es la Pampa que ya nos acompañará hasta Buenos Aires. Antes de esto un cartel verde de la carretera nos anuncia que de la capital federal nos separan 1500 km.

Cuando todo este trayecto se va cumpliendo, me asalta una pregunta, ¿Habrá algo más bello que un río Patagónico?


 

lunes, 7 de marzo de 2016

Chile XII. Postales de Chile


Una plaza pública casi vacía de gente, de ella salen calles patrocinadas por movistar, esas calles están llenas de restaurantes que ofrecen comida internacional, a precios internacionales, y esos restaurantes están repletos de turistas. Ante mis ojos se descuelga un cartel multicolor: Bienvenidxs al “desarrollo”, estamos en Chile.


En el mercado artesanal de San Pedro nos encontramos con una paisana Otavaleña, viene a menudo a traer mercancías para las “caseritas”.

Da ternura pasear por cualquier rincón del país y que te llamen “shiquilla”, “casera” o “caserita”. Lo de que te llamen señora, o directamente te hablen en inglés (cómo podía ocurrir en Perú) aumenta la distancia de golpe.
Rica empanada chilena

Anochece casi a las 21:00, me emociona, llevábamos demasiado tiempo en “no estaciones land”.

Antofagasta, ciudad minera, en la plaza colonial el Arzobispado está acompañado del BBVA y el Banco Santander. Lo mismo ocurre en la mayoría de las plazas principales de muchas ciudades chilenas, la iglesia y los bancos mantienen el poder económico y social.

En el súper, la fruta más cara es la manzana, viene de EE.UU. En todo Sudamérica las manzanas que se comen son chilenas… ¿será el tratado del Pacífico? Aquí dicen que lo mejor que Chile produce, se va pa’ fuera. Días después deliraba en sueños imaginando un Chile dueño de su agua, de sus puertos, de su cobre, de sus uvas y sus manzanas.

En la playa de La Serena, decenas de vendedores anuncian sus productos a gritos, casi cantando… palas para hacer castillos que son del tamaño de las del albañil, palmeras pero no de chocolate, cuchuflis, sushi y otras mil delicias. Un vendedor vende huevos cocidos con el slogan “están duros mis huevos”.

En el barrio antiguo de Valparaíso hay un bar con un baño compartido, los dos retretes se separan por un pequeño tabique, sin puerta. ¡Cómo extrañe a mi amiga Carol!

Av. independencia de Valparaíso, es viernes por la noche, un grupo de amigos hace carne y chorizos en una parrilla en la puerta de una casa, también hay música y cerveza. No sabemos si es para vender, pero más parece que esa noche su casa creció y se tomó la calle.

El compañero Yuri tiene una librería, por la noche vende bocadillos con un carrito en una plaza de Valparaíso. Él no pone reguetón ni bachata, toda la noche suenan discursos de Allende.

Cuando sólo tenía 11 años, Sandra fue detenida, en su casa junto a su madre, y torturada por los militares. La Justicia le concedió una pensión de 120.000 pesos mensuales como compensación. La pensión de muchos de los militares de la dictadura supera los 2 millones. Muchos no pagaron por sus crímenes. ¿Justicia?

En el metro de Quilpué a Viña de Mar se turnan lxs artistas. Mientras disfrutamos de las Cuecas de un cantor con rastas, se van concentrando más guitarras, aparece una comadre que lo acompaña con la pandereta. Se monta un concierto maravilloso. Él nos habla del origen de la Cueca y su relación con las seguiriyas y los fandangos.


En 1973 estalló una supernova, pudo verse desde la tierra. En ese mismo momento desapareció de la tierra Salvador Allende. 1000 días antes Chile había celebrado con alegría (y otros con rabia) su elección como presidente. Lo que hablaron las urnas fue callado por las explosiones.


 
En el cementerio General de Santiago hay un mausoleo circense, con boletería para que puedan disfrutar la función. En cada lápida podemos leer si la persona que hay bajo ella fue trapecista, domadora, bailarín o payaso. Un lugar que guarda mucha alegría.

A escasos metros del mausoleo llegamos a una zona Dura, Difícil, Dolorosa, Detestable, Dramática… En ella se encuentran muchxs de lxs que fueron DD (Detenidxs Desaparecidxs) y pasaron a ser EP (Ejecutadxs Políticxs)

A las 19:27 de un miércoles, un hombre avanza al galope por la calle Agustinas en el corazón de Santiago, no sé si es un espejismo o si estoy metida en el Baile de la Victoria. Se esfuma igual que vino, dejándome con los ojos como platos y una sonrisa, pensando que tal vez en la próxima cuadra me encuentre otra escena de película.
¡Atención! Se recogen llaves para, fundiéndolas, hacer una escultura a Violeta Parra. ¡Colaboren!

En Chile se vende lana en todas las ferias costumbristas, los cestos en los que se amontonan invitan a meter las manos tanto como los sacos de legumbres de Amelie Poulain. No pude sucumbir a su atracción, y tuve que aprender a tejer para poder manosearlas.

Los fines de semana eran, en ocasiones, un alivio para lxs detenidxs en Villa Grimaldi. Sus torturadores iban con sus familias a disfrutar de la piscina que había en el recinto. A fin de no perturbar su paz en el día de descanso y ocio, la intensidad de las torturas bajaba.

Desde el cerro Santa Lucía hay una panorámica 360º de la ciudad. El smog dificulta ver la cordillera, pero todo el mundo dice que en invierno, cuando llueve y el cielo se limpia, la vista de los andes nevados te enamora. ¡No lo dudo!
Durante casi 8 semanas llevé en la mochila una postal musical, como esas tarjetitas que al abrirlas comienzan a sonar una melodía. Al final, la melodía se te mete en el cerebro y resuena por horas... "Ay, ay, ay, ¿me querís?" (El cigarrito)

En un bus que recorre la distancia entre Llanquihue y Puerto Montt, la radio anuncia un evento solidario, Javiera Krausse está en el hospital y el tratamiento es muy caro, están organizando un evento solidario para costear su curación. En el país del milagro económico no todos los milagros son posibles.

El mercado de Angelmó es un vergel de mariscos, bichos nunca vistos, mejillones del tamaño de un pie -por eso se llaman “mejillón zapato”-, salmón ahumado al modo tradicional y todo tipo de vegetales, incluyendo pimientos republicanos.
 

 
 
 
 
 
 
 
 
Cerca de las pingüineras de Chiloé existe mucha vida marina, existe un pato de agua salada, varios tipos de cormoranes y una nutria de agua salada que pesca su alimento y después se lo come relajada, patas arriba, flotando en el agua.

En Chile la naturaleza tiene un carácter salvaje, lo mismo hace temblar la tierra desafiando a la escala Ritcher que sorprende a todo el globo terráqueo con alguna erupción bestial en alguno de sus hermosos volcanes. En nuestro tiempo allá no hubo ningún susto, aunque bien me hubiera gustado ver el semáforo amarillo para vivir y enviar una postal incandescente...
 

miércoles, 2 de marzo de 2016

Chile XI. La estrella solitaria

Las sensaciones que ha producido Chile en mí, durante estos casi dos meses de viajar por él, han sido como el curanto, extraña mezcla de mariscos, papas y carnes (pollo, cerdo, salchichas…) que se cocinan con piedras calientes en un hoyo en la tierra y que es plato típico del sur.

Curanto Patagónico
Chile es un país singular si de su forma estamos hablando, es una hilera de tierra larga, muy larga, como si de un día sin pan se tratase, aunque ciertamente es de las pocas cosas baratas por acá. Si lo colocásemos en nuestras inmediaciones geográficas, aunque al revés teniendo en cuenta esto de los hemisferios, comenzaría en Mauritania y terminaría en el sur de Suecia situándose Santiago a la altura de Casablanca. Es verdaderamente increíble como esto de las latitudes hace asemejarse tanto al norte y al sur (quiero decir en cuanto a vegetación y paisajes, del resto mejor ni hablar). El norte chileno con el desierto más seco del mundo podría ser como nuestro vecino Sahara y el sur chileno con sus fiordos y glaciares sería como Escandinavia.

Pero, Chile es en realidad como una isla, aunque no se ajuste a la precisa definición de ésta. Al norte hay una gigantesca masa desértica, al sur otra no más pequeña de campos helados, por el oriente se coloca la inmensa cordillera andina y por el occidente el océano pacífico. Quién se atrevería a pensar que esto no es, por tanto, una hermosa isla.

Chile, como todos los países latinoamericanos posee una rica diversidad geográfica y humana, aunque en su caso al contrario que en el de sus hermanos del norte, esa diversidad viene dada por la mezcla de colonizadores europeos, más que por la mezcla con los propios indígenas originarios de estas tierras. Supongo que esto hace que el sentimiento de cercanía cultural para un español sea mucho mayor en su caso que en el de los otros países andinos.

Chile, como todos los países latinoamericanos posee una historia de colonización y barbarie. En primer lugar, con la llegada de los españoles, con posterioridad y ya con la independencia alcanzada, el gobierno chileno llevó a cabo un plan de expansión hacia el territorio mapuche en un proceso que denominaron “Pacificación de la Araucanía” y que básicamente les redujo su territorio a un 5% del original. (Una de las maneras fue desposeerles de las tierras que no pudieran demostrar su derecho de posesión. Siempre con la ley por delante, bueno, siempre que nos beneficia). Y siguiendo aún más al sur y ya en la zona patagónica, el estado chileno exterminó literalmente a las nacionalidades indígenas, mediante ocupaciones ganaderas, incursiones salesianas y buscadores de oro. Llegaron a pagar por indio cazado y a exhibirlos en Londres como especies animales curiosamente extrañas.

Chile también, como todos los países latinoamericanos tuvo su período dictatorial en el siglo XX, en respuesta a la amenaza “marxista” que legítimamente el pueblo había elegido en las urnas. Durante diecisiete años castigó de la manera más cruel la osadía de haber votado lo que no se debía. (A día de hoy, por ejemplo, el “Sr” Felipe González sigue usando los mismos términos sobre las amenazas “leninistas”).

Chile sufrió durante los años de dictadura pinochetista el experimento neoliberal más avanzado del continente y que ha llevado a manos de corporaciones extranjeras y algunas nacionales todos los recursos del país. Es una isla privatizada, o más aún que eso, porque hasta los puertos y aguas lo están. Es un país en el que sólo faltaría que se cobrase por respirar.

Chile, es minería en el norte, es extracción maderera en el sur y es centralización de la riqueza en Santiago. Los trenes sacan los minerales por los puertos del norteños, mientras enormes trailers recorren la ruta sur cargados de madera muerta.

Chile, como un digno país que se quiere asemejar al “primer mundo”, también tiene sus propios terroristas en el noticiero, en este caso son los Mapuches, que intentan defender su territorio de la continua deforestación. (No entiendo como después que dejasen su área reducida a un 5%, no hayan aprendido y todavía quieran impedir que las élites sigan enriqueciéndose con el negocio de la madera para prosperidad del “pueblo chileno”, mientras devastan su entorno).

Chile, es apellido alemán, inglés, español, croata y en algún caso indígena, y en la sociedad éste lo marca todo.

Chile, quizá por su historia, por su sentimiento de isla, por ser el vecino pequeño de la patria boluda o por mezcla de esto y mucho más, es de los países con un nacionalismo más marcado en la población que yo haya conocido.
 











Pero Chile, para mí, aunque no tiene el carisma de los países andinos y quizá pertenece a otro viaje, aunque me ha creado muchas contradicciones desde que entré porque me acercó a Europa sin estar en ella lo que generó mucho debate a nivel político y humano, siempre permanecerá en mi recuerdo por lo que he disfrutado repudiando profundamente su historia, por toda la gente que continúa luchando por rescatar la memoria, por su habitual amabilidad, por sus lindos contrastes, pero sobre todo por lo que gocé en sus aguas. Para un ser acuático, ciertas regiones del sur son como el paraíso, y eso no se olvida.
 
 
 
Chile, tiene una bandera a la que llaman, la estrella solitaria y a pesar que no me gusta en exceso esto de los estandartes, haré una excepción, pues como título si me gustó.


domingo, 28 de febrero de 2016

Chile X. Nuestra casa tiene ruedas


Hace tiempo que teníamos ganas de probar la experiencia “caracol”, vivir unos días con la casa a cuestas, y acá, en el sur del sur pudimos vivirlo. 6 días viviendo en 6 metros cuadrados, ¡todo un sueño!

Realmente viajar en una furgo “hippie” (más por el aspecto que por las prestaciones) fue bastante divertido y nos permitió explorar rincones de esta zona de Chile a los que no habríamos tenido acceso en bus y además descubrir una nueva forma de viajar, con sus pros y sus contras.

La primera sorpresa fue ver “la facha-da” de nuestra casa. Resulta que en la empresa donde la alquilamos les va bastante el marketing, y no ha mejor forma de publicidad que llamar bastante la atención. Nuestra casa estaba oficialmente bautizada como “happy-van” y para mayor motivación tenía un letrero muy sugerente en la puerta trasera. Inicialmente nos sobresaltábamos un poco cada vez que alguien nos pitaba, después ya interiorizamos que llevábamos la estúpida frase en la chepa.

Una vez superado el “trauma” de ir dando la nota, empezamos a disfrutar de las carreteras. Eso de llevar la cama en el asiento de atrás es todo un invento, paras cuando quieras, duermes donde te apetezca, a capricho.

Que quieres dormir al pie de un volcán nevado (que resplandece por la noche con la luz de la luna llena), en la orilla de un lago M.A.R.A.V.I.L.L.O.S.O y bañarte en su agua helada para dar la bienvenida al día, ¡pues lo haces!

Que te apetece cenar con amigxs en casa, pues recoges a Julia y Sebastién, desmontas la cama, montas la mesa, et voilá! ¡A disfrutar!
 
 

 
 
 
 
Que te apetece echarte una siesta antes o después de uno de los miles peajes de las carreteras Chilenas (gestionados por la misma empresa española que posee los peajes de las radiales y autovías de pago), ¡pues lo haces!

Que te apetece dormir en una playa para no tener que “irte a casa” cuando se va todo el mundo porque tu casa te acompaña, y para además comprobar si el agua llegará hasta tus ruedas cuando suba la marea… ¡pues lo haces!

Atardece en Vilupulli

 Amanece en Vilupulli

Que tienes ganas de darte una ducha… ¡pues no lo haces! (pero ya lo harás cuando llegues a alguna casa sin ruedas, o a un camping)
 
Amanecer perruno
Que te apetece meterte por un camino de cabras porque el mapa sugiere que te lleva hacia el mar, ¡pues lo haces!

Que te molestan lxs vecinxs por la mañana, si es que los tuvieras, pues das marcha atrás y cambias de zona, el mundo es grande.

Que te apetece subir con tu casita a un barco y ver los lobitos marinos que te acompañan en el trayecto, ¡pues lo haces!

 
Que se te antoja conocer Chiloe, visitar las pingüineras, degustar el Curanto (plato a base de mariscos, papas, loganiza, pollo y otras sorpresitas más), ver sus iglesias de estilo alemán y ver cómo se esconde el sol por mar en la costa oeste o como amanece entre islitas en la costa este…¡pues lo haces!

Además, pueden ocurrirte cosas a las que no estás acostumbrada.

Al principio cualquier ruido en la noche te sobresalta, sobre todo cuando David salta por encima de ti para mirar por la ventana qué tipo de animal, persona o cosa merodea por la rueda delantera derecha… ¡pssst! ¡Duérmete ya! ¡será el aire! Y por la mañana…te encuentras rodeada de vacas curiosas que quieren saludar a las gatas de la facha-da.

Nunca habría pensado que se puede ligar con una furgo tanto como con un bebé o paseando una perrita en un parque. La gente se acerca, te mira con una sonrisa tímida y por fin llegan las preguntas de rigor ¿es tuya? ¿consume mucho? ¿Qué tal va el motor? ¿puedo ver la cama? ¿y la cocina? Y nosotrxs orgullosxs, como si fuese nuestra bebé o perrita, hablamos de su motor mega-potente, de lo tragona que es, de lo bien que se porta por las noches y lo cómodo que es cocinar en su cocinita portátil (el momento favorito de David). Se nos abrió el mundo de las relaciones automovilísticas.
Siempre que vuelves a casa
me pillas en la cocina
embadurnado de harina
con las manos en la mas
a

Y bueno, aunque la experiencia fue más corta de lo que nos hubiera gustado y nuestra inexperiencia nos hizo “casi desesperar” un par de veces -por suerte no a la vez-, han sido unos días maravillosos, recorriendo lugares hermosos y despidiéndonos de Chile con un run-run Mitsubishi de los más molón.

PD: como no podía ser de otra manera, esta vez también me invadió la música. La banda sonora fue: “Yo para ser feliz quiero un camión”. (Menudo casoplón se puede montar en un camión de un par de toneladitas).

viernes, 26 de febrero de 2016

Chile IX. Perdidxs entre lagos


Tras las emociones intensas de Santiago, necesitábamos un respiro. Afortunadamente Chile, además de ofrecer ese “turismo histórico”, tiene aún unos paisajes tan salvajes que es inevitable despejar la mente y conectarse nuevamente con la naturaleza.

Si hay algo que tiene efecto relajante en mí y que a David le enloquece, es el agua, y este país tiene agua en todos los formatos: el inmenso pacífico que la acorrala contra los andes, los hermosos glaciares de la Patagonia, ríos, ríos y más ríos, y por supuesto Lagos. Cómo será el tema que hasta tienen una región llamada “Región de los Lagos”.

Nuestro primer contacto con los lagos Chilenos fue en la afamada y un tanto “cuica” (pija, pituca, pelucona…) Villarrica, a sólo 10 horas al sur de Santiago. El viaje fue tranquilo, lo complicado fue lo anterior, pues la espera en la terminal sur de la capital fue bastante loca; no había un solo bus que saliera en hora y pareciera que, aunque los buses fueran saliendo, la cantidad de gente esperando aumentaba exponencialmente. Los megáfonos que anunciaban la esperadísima salida o llegada de algún bus estaban ya afónicos, y yo creí entender que decían: ¡Apriétense como puedan y quieran! ¡Temporada alta!

Viajamos de noche, llegamos tempranísimo, y al abrir los ojos vi lo que David me acababa de anunciar, “Lu, creo que estamos en Islandia”. Lo cierto es que a esas horas la temperatura no lo desmentía, pues a pesar de estar en verano y no ser una latitud extrema, hacía una rasca mañanera considerable, el viento de los andes. Por otro lado, la arquitectura tiene un aire nórdico que sorprende. Así que bajamos del bus un tanto confundidxs, sospechando que el chofer había hecho un rodeo internacional. Me falta el yololohuhu para estar en el Tirol, el pollo al cestelo para estar en Locarno, y el reno para estar en doctor en Alaska. Casi lo único que me recuerda que estoy en Latinoamérica es el choclo, y la bandera mapuche, que me ubica en la Araucania o novena región de Chile.

Nos alojamos en una casita en las afueras y creo que fue un acierto, porque la ciudad estaba a tope, filas de autos atascados en todas las calles y un ambientazo en la playa que ya lo quisiera Benidorm. Aun así, pudimos disfrutar de las aguas frescas del lago Villarrica y el Calafquen en sus múltiples playas lacustres. Villarrica, Pucón, Lican Ray y Coñaripe, mi amigo el pez se las gozó todas.
 
 
 

Vendedor de cuchuflí

¿Dónde está Wally?
 
 
















La vista imponente del volcán Villarrica (que tuvo una erupción espectacular hace poco más de un año) nos tenía embelesadxs, y poder ver de noche el resplandor rojizo de la lava en su cráter fue tan emocionante como ver la ceniza del Cotopaxi las primeras veces. Maravillas de la naturaleza.



Sin duda la perla de la región de la Araucanía (repleta de lagos y ríos sin ser la región de los lagos ni de los ríos) está en el Parque Nacional Huerquehue. Además de estar repleto de las hermosas y únicas Araucarias, tiene unos lagos espectaculares; creo que David jamás olvidará su baño en la laguna del Toro. Demasiado fría… ¡yo no me lancé!

Nos animamos a seguir buscando lagos, y en la provincia homónima aparecimos en Llanquihue. De nuevo con sensación de estar en el norte de Europa, casas de madera, cielo gris, viento frío, y rostros que bien pudieran ser alemanes, ojos demasiado azules para este continente y apellidos con demasiadas consonantes para ocultar su origen. (Alemania fue una de las grandes colonizadoras de Chile después de la “colonización”, le dejó una gran elite social, arquitectura en madera, probablemente cantidad de costumbres, y unas cuantas comidas, entre ellas el famoso Kuchen)



Si el volcán Villarrica nos había fascinado, el cono perfecto del Osorno con su cima pintada de nieve y el resto de picos nevados a su alrededor no fueron menos. Además, bañarse en las heladas aguas del lago Llanquihue, en esa playa de arena volcánica en la que te ves los pies aunque te cubra por el cuello, fue una delicia a la que, ni siquiera yo, me pude resistir.
 
 
 





(Hubo otra escena que superó a esta con creces, en el Lago Todos los Santos, pero ya llegará…)

Así que estos fueron algunos de los regalos de Chile, nos ofreció un nuevo concepto de playa, de arena negra y aguas cristalinas, y un nuevo concepto de lago, con volcanes activos con la cima nevada de fondo. Y para mayor ventaja lagos libres de los temporales y plagas de medusas que están azotando la costa Chilena desde hace semanas. Lo del fueguito del volcán fue la guinda el pastel, y el pastel kuchen la nota no discordante que nos recuerda otro capítulo de la historia de este país.
Transporte acuático...