miércoles, 21 de enero de 2015

Ecuador LXXV. ¿Catedrática yo?


Como ya os comentamos a muchas en nuestro paso por Spain, la idea a nuestra vuelta a Ecuador era cambiar de lugar, buscando el calor de la Amazonía, la costa o las zonas intermedias, y cambiar de trabajo, planteándome una oferta que me hicieron hace meses desde una universidad. El trabajo consistiría en ayudar a formar nuevxs medicxs de familia, una especialidad bastante reciente y escasa en el país. Para ello el Ministerio de Salud Pública concede a varias universidades la formación académica de las personas que hagan el posgrado, y que desarrollarán su actividad en centros de salud públicos.

Así que, desde que hemos llegado estamos “inspeccionando” las zonas cálidas del país.

Pasamos las navidades en la costa, con Ruth, Langa, Unai y algún encuentro con Henar, Lucas, Laura, Pedro... Esta vez nos centramos en Manabí, provincia que destaca por su gastronomía y por la alegría y hospitalidad de sus habitantes. También porque es una de las provincias donde trabaja la universidad que me contactó hace meses y por lo tanto posible lugar de residencia a corto plazo.

Sentir el calor en el cuerpo fue muy rico, sin la necesidad de tener que llevar varias capas de ropa, y sobre todo, pudiendo estar al fresco por las noches. Por otro lado la comida, eso de comprar pescado directamente a los pescadores es un lujo, y así lo hicimos para nuestra cena de nochevieja!

De las playas, qué deciros, si bien es cierto que el paisaje Manabita es bastante seco, las playas son muy agradables y kilométricas. Para mí, con mi piel blanquita fue un alivio que el sol siempre anduviese escondido tras una capita de nubes, no os lo vais a creer…pero no me quemé! Y creo que hasta cogí colorcito…

Teniendo en cuenta que las ciudades ecuatorianas no destacan por su arquitectura ni urbanismo, Bahía de Caráquez nos pareció agradable, y se quedó rondando en nuestras mentes.

 

 
 
 
Al volver a la sierra decidimos hacer parada en Mindo, pues era otro de los lugares que teníamos en mente para vivir. Ese lugar es un paraíso, un valle verde, frondoso y con miles de aves y mariposas (de hecho hay dos mariposarios donde aunque resulte algo turístico e incluso agresivo, puedes alimentar a las mariposas en tu propia mano). El sitio es una maravilla en sí, y tiene otras ventajas como estar cerca de quito…aunque no tiene mar y las opciones de curro no están muy claras.










Y como tercera opción, la Amazonía, para ello contacté con una universidad de Chimborazo, en Riobamba, corazón de los andes, pero que trabaja formando médicos de familia en Tena. Así que un fin de semana, armamos la mochila, y nos fuimos a Fríobamba (os podéis imaginar porqué tiene este segundo nombre la ciudad…¡hace un frío que pela! y la causa es su altitud, unos 2800msn y su proximidad al Chimborazo, volcán más alto del Ecuador y cuya cima es el punto más alejado del centro de la Tierra). Estuvo tan nublado que no conseguimos ver el coloso nevado ni el resto de picos de más de 5000 metros que rodean la ciudad, pero tuvimos la suerte de ver el desfile del Divino niño, todo un acontecimiento.


Agua bendita al salir de misa...

La entrevista fue bastante curiosa. En cuanto al posgrado en medicina familiar, sólo podían ofrecerme un contrato a media jornada, como coordinadora en el Tena; esto serían labores fundamentalmente administrativas y de logística más que de docencia. Para completar la carga horaria, y hacer más suculento el salario me ofrecían compaginarlo con otra media jornada como profesora en la propia universidad. Tendría que viajar cada semana de la sierra a la Amazonía, y haciendo un trabajo que no me interesaba demasiado…Les dije que lo pensaría y me fui. Una hora después me llamaron por teléfono para ofrecerme una cátedra en ciencias básicas (embriología, fisiología…).

Las razones para que en este país te ofrezcan una cátedra por teléfono, cuando en el nuestro las personas con doctorado están emigrando, o trabajando gratis para las universidades, algunxs ya las sabéis. El caso es que aquí, el “talento humano” está bastante cotizado, y la formación que hemos recibido está muy bien valorada. Aun así, la oferta no dejó de sorprenderme.

Total, que pensaba que a estas alturas ya estarían las cosas más definidas, pero parece que aún no cerramos nada y puede que terminemos rehaciendo las mochilas y lanzándonos a un plan “D”. Os mantendremos informadxs…

lunes, 12 de enero de 2015

Ecuador LXXIV. De vuelta






Ha pasado más de un año desde que aterrizásemos por primera vez en tierras Ecuatorianas, y aunque os hemos ido contando parte de nuestras vivencias poco a poco, el fin de esa primera etapa nos hizo reflexionar, sobre todo a la hora de decidir empezar nuevamente aquí.

Estas son las conclusiones:
Ecuador es un país espectacular, con maravillosos contrastes humanos y naturales. Es el país que nos ha dado un sinfín de oportunidades a nosotrxs y a tantas otras personas que no veíamos posibilidad de desarrollo (humano, profesional, espiritual, económico…) en nuestros países.

Las adaptaciones a veces no son fáciles, pero sin duda esas dificultades que a veces parecen interminables nos han hecho crecer. Una de las mayores ganancias ha sido la práctica de la tolerancia a la diferencia en todos sus aspectos. Parece muy fácil decirlo, pero resulta complicado conseguir cambiar el prisma con el que miramos las cosas, entender otros valores y respetar otros tiempos sin caer en el eurocentrismo y perdernos en la crítica eterna.

También podríamos resumir el año en cifras:

He escuchado unas 380 veces la pregunta ¿No tiene hijos? ¿Y no va a tener? Si supieran que me fui de España huyendo de esa pregunta…

Nos hemos desparasitado 2 veces, y a David le ha salido un gusano de la boca.

Hemos comprado más de 100 galones de agua potable.

Nos han saludado y hemos respondido con un “Hola veci, ¿cómo le va?” más de mil veces, y hemos escuchado eso de "no sea malita" (=por favor) y "dios le pague" otras tantas.

Hemos pasado unas 150 horas en los buses que unen Quito e Ibarra, y habremos visto unas 50 películas de acción, al menos dos de ellas en chino y sin subtitular.

Hemos recorrido unas 200 veces el camino entre nuestra casa y la de Ruth, Sebastião y Unai. Jugamos más de 30 partidas a la pocha, y Ruth ganó casi todas.

Hemos okupado el maravilloso salón de Henar y Lucas más de 10 veces, y hemos atascado su baño casi otras tantas (muchas conocisteis la "fragilidad" de las cañerías ecuatorianas).

Nos encontramos un elipeño y una elipeña (adoptiva) en Quito que pasaron a ser tres y que ahora están a miles de kilómetros de aquí.

Atendí unas 4000 consultas en casi 9 meses. Revisé a más de 300 niñxs varias veces. Visité las Comunidades y barrios 5 o 6 veces al mes. Desayuné con lxs abuelitos una vez por semana. Controlé el embarazo de más de 60 mujeres. Nació un niño en el Subcentro.

David recorrió a pie el camino que une Ibarra con La Esperanza más de 30 veces, yo la mitad. (sólo de bajada…)

Fuimos ilustradxs sobre el mundo indígena (kichwa karanki) en los más de 15 encuentros con la familia de Olguita.

Pasamos unas 50 horas conectadas al skype con familia y amigxs.

Bebimos demasiadas botellas de Pilsener...

En este años me hice dos pasaportes nuevos y una cédula de identidad

David pasó más de 300 horas en la azotea, lavando ropa a mano mientras escuchaba la radio pública del Ecuador.

Me preguntaron 150 veces si soy gringuita o si puedo enseñar inglés. Una vez me pidieron enseñarle ruso a un muchacho, y 5 veces me felicitaron por haber aprendido a hablar español tan rápido.

No conseguí aprender más de 5 palabras en kichwa.

Cultivamos unos 3 kilos de tomates, y dos pimientos de nuestra propia huerta.

Fuimos al cine a ver pelis ecuatorianas 8 veces.

Vivimos un temblor y una “amenaza de hecatombe”.

Cruzamos más de 100 veces la línea del ecuador.

Nos hemos comido unas 15 tilapias cada unx, con sus inseparables helados de paila.

Cocinamos unos 2 kilos de arroz para hacer sushi casero.

El Cotacachi amaneció nevado más de 20 veces           el Imbabura sólo una, pero fue bien linda.








David ha escuchado unas 20 veces el enlace ciudadano de los sábados, y ha leído el periódico unas 365 veces.

Hemos recibido más de 10 visitantes, con lxs que hemos compartido centenares de kilómetros de carreteras y mil experiencias lindas.

Me han llamado “doctorita” unas 2000 veces y a David “licen” otras tantas.





 Visitamos 5 o 6 veces el museo Guayasamín sin dejar de conmovernos, yo lloré dos veces.

Hemos conocido más de 30 clases de colibríes (la más linda está en España).

Nos han picado unos 500 mosquitos, y mordido unas 300 hormigas, por suerte no conocimos la temible Conga. 

Pelusa, la perra de nuestra casera, mordió a 5 de nuestras visitas. Por cierto, ¡os manda saludos!

Sobrevivimos a la escasez de oxígeno por encima de los 2200 metros.


David celebró sus 40 deliciosamente acompañado.


Y sumando todas esas cifras, el resultado es que tenemos ganas de aumentarlas y sumar nuevos valores. Así que aquí estamos de nuevo, con ganas de vivir una nueva etapa y con nuevos sueños. El dónde y el cómo…ya llegarán.

Y la coletilla del final, que no falte… Estemos donde estemos, esperamos vuestras visitas!!

jueves, 8 de enero de 2015

Cuba V. Puro arte y farándula en La Habana.


Creo que estaba enamorada de la música y el cine Cubano incluso antes de pisar esa tierra por primera vez, y desde entonces, el descubrimiento de nuevos talentos y artes ha sido continuo.

Este año la intención del viaje tenía dos objetivos claros, la primera disfrutar de la compañía de esas personas lindas para dar y recibir cariño, y la segunda, empaparnos de todo el arte que se cosecha allá. Para cumplir la segunda no hubo nada más oportuno que conseguir coincidir el viaje con el 36º Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana (además, desde que pude disfrutarlo en 2010, compartirlo con David era una asignatura pendiente).

Llegamos a Cuba unos días antes de que comenzase el Festival, pero en cuanto salimos a la calle fuimos a conseguir nuestro “pasaporte”, que es un bono de 15 entradas para cualquier proyección (cuesta 20 pesos cubanos, unos 60-70 céntimos de euro). Como íbamos a por todas nos compramos dos para cada unx, además siempre es bonito invitar a lxs amigxs!


Más de 10 salas, más de 300 películas proyectadas y un ambiente de lo más vivo. Os podéis imaginar…una fiesta!

Comenzábamos las jornadas con la sesión de las 10 de la mañana, hacíamos nuestra fila (que servía para conversar con las personas de delante y detrás para hacernos recomendaciones mutuas) y por fin entrábamos en la sala. Después de la melodía de apertura de cada película y el anuncio contra la violencia hacia las mujeres y niñas empezaba el viaje…ahora una Chilena, después una Mejicana, más tarde una Brasileña, e incluso una Dominicana!! En un “minialarde de patriotismo” fuimos a ver una Ecuatoriana (Feriado) y resulta que está rodada en La Esperanza, donde estuve trabajando el año pasado. En las pelis cubanas conseguir entrar era una odisea, y varias veces nos quedamos a las puertas. Como ellxs dicen “somos muy chovinistas de nuestro cine”.

Además de las películas, la ciudad tiene un ambientillo especial, hay música en el pabellón Cuba, y en el Vedado podrías cruzarte con Paco León, Benicio del Toro (que fue galardonado con el Coral de Honor) o incluso con Tania Hermida, a la que pudimos conocer un par de semanas después en Quito. También es frecuente que en la proyección de las películas esté la directora o director con equipo técnico y artístico haciendo la presentación oficial.

El cine Yara se prepara para recibir a Benicio del Toro
En cualquier caso, lxs protagonistas del Festival son las películas, y como no, las gentes de la Habana, que al finalizar la proyección emiten su voto con una papeleta para la entrega del premio del público.

Finalmente vimos 18 pelis, y no sería justo dejar de mencionar y recomendar (especialmente a las que os dedicáis a la enseñanza), la maravillosa peli Cubana y ganadora del Primer Premio Coral, “Conducta” de Ernesto Daranas. Linda, divertida y emocionante, ¿qué más se puede pedir?


Bueno, y no os creáis que todo fue séptimo arte…

Gracias a Bego supimos que tendríamos la suerte de ver un concierto multitudinario de Buena Fe, en pleno corazón de la Habana, a escasos 100 metros de la Plaza de la Revolución. Un concierto muy especial, por estar dedicado a lxs médicxs Cubanxs que están en África luchando contra el ébola. El ambiente fue impresionante, menudo gustazo nos dimos cantando a grito pelao a coro con otras 60000 personas. ¡muy emocionante!


Y gracias a la increíble vista de David vimos que Frank Delgado también cantaría en La Habana en esos días. ¡Qué subidón cuando lo supimos! Teníamos tantas ganas… Aunque nos costó un poco llegar al lugar, el concierto fue lo máximo, un remix de canciones antiguas  nuevas, rock, guarachas y baladas, sin olvidar "cuando se vaya la luz mi negra", "la otra orilla" y un pequeño homenaje a Santaigo Feliú. Acabamos desbocadxs de cantar y bailar. 
            ¡Tremendo Franki! ¡un gustazo!

La guinda hubiera sido ver a Silvio Rodríguez el 20 de diciembre, y más viendo que en ese concierto se celebró la llegada de los cinco. Debió ser emocionantísimo. Intentamos retrasar el regreso a Ecuador, pero fue imposible. Al menos pudimos verlo en persona, en la exposición de fotos que él mismo ha hecho en conciertos en barrios humildes de Cuba de una gira que aun no termina. 

Nuestra querida Julieta cubrió la noticia y hasta nos incluyó en una foto
Silvio y sus fotos
Y la cosa no acaba ahí…También hubo teatro, esta vez gracias a la reina y el rey de la Farándula, Julieta y Adán nos recomendaron “Reallity Show” la Obra de Laura de la Uz, la estrella Cubana que más brilló en las pantallas y escenarios durante el mes de diciembre. Una obra magnífica, un homenaje a las mujeres con un coctel de actuaciones de lo más completo (Telmary, Luis Alberto García, Beatriz Márquez...) incluso Fernando Pérez se subió al escenario para recibir su felicitación de cumpleaños y hasta la propia Laura consiguió tener “su canción”, escrita y cantada por Frank Delgado, que también estaba entre el público…una gozadera!











Y para acabar el relato y nuestra estancia en Cuba tenemos la FAC (Fabrica del Arte Cubano), un lugar muy interesante, similar al Matadero de Madrid, Esa última noche hubo de todo, teatro, exposiciones, un concierto, y cocteles ricos ricos! Despedirnos así de la Habana fue estupendo, aunque con estancias así, como no vamos a querer regresar… ¡siempre!




 

domingo, 4 de enero de 2015

Cuba IV. A la ciudad más bella del mundo.

Asere, esta ciudad está de pinga!!. Y esta ciudad es La Habana.

Comienza a amanecer, los primeros rayos de sol despiertan los árboles que por cientos pueblan el Vedado. Árboles que durante la tarde permitirán con su sombra eternas partidas de ajedrez y dominó, y que flanquean el corazón de este barrio habanero, la calle 23, permitiéndote en las primeras horas del día disfrutar de una de las más bellas estampas de la ciudad. Pararte en medio de esta hermosa avenida viendo cómo se pierde con fuerte pendiente en el océano y como esos carros de la década de los cincuenta te apuntan con sus faros y se acercan lentamente hacia ti, es como un viaje en el tiempo que sólo puedes darlo aquí. Esos Chevrolet, Ford y demás inventos, que podrían ser parte de un museo automovilístico, son esas máquinas o almendrones que hacen de 23 y su rampa hacia el malecón un lugar mágico.


Almendrones de cine en 23

Es mediodía, un sol impenitente se encuentra sobre tu cabeza y en las kilométricas calles de centro-habana la sombra es un milagro. Estas calles que unen el centro histórico con el Vedado son el verdadero alma habanero. La vista se pierde en un horizonte de casas y más casas de bellas columnas, balcones en equilibrio y maleza que las invade. Sus fachadas descarnadas, la ropa tendida que las oculta, los nuevos negocios de cuentapropistas, esconden pasillos angostos que terminan en desvencijados patios o empinadas escaleras. Pero esta belleza arquitectónica no es la única, porque la verdadera belleza se encuentra en la calle, una calle que a pesar del calor asfixiante está viva, los niñxs juegan al fútbol con las piedras por porterías, a la pelota con improvisados guantes y bates. Las esquinas multiplican la presencia humana en torno a la bodega donde recoger el pan o en torno al agro donde recoger las viandas y a veces el pollo o el puerco recién llegado. Los balcones sedes improvisadas del  chisme y las aceras que en ocasiones esperan al incauto turista, son un puro deleite que acaba en un símbolo de la ciudad, la escalinata de la Universidad.

El corazón de La Habana
La Universidad










 
La fortaleza del morro es uno de los lugares más hermosos desde donde divisar la puesta de sol, sobre todo en el verano cuando este se esconde bajo el mar. Desde este otro lado de la bahía puedes observar como la ciudad empieza a encender sus amarillentas luces y como reaparece la silueta de una Habana-vieja que culmina en el capitolio. Siguiendo el dibujo del perímetro habanero, se encuentra el interminable malecón, arropado por un cielo cada vez más oscuro en contraste con el horizonte resplandeciente de color anaranjado. Ver como el océano y la ciudad cambian de tonalidad y se preparan para la noche es un momento maravilloso. El rótulo en azul del Habana Libre al fondo marca este instante.

Desde el otro lado de la bahía
El cielo ya ha oscurecido, las estrellas asumen su papel preponderante y las nubes enmarcadas por el reflejo de una hermosa luna llena hacen del cielo un espectáculo. A la vez, esta luna se refleja en un mar que golpea sin descanso el malecón.


Cuando el día acaba este es el lugar, es el respiro de la ciudad, es la magia de la Habana. La brisa que habitualmente le recorre hace de éste el sitio perfecto para pasear, un tremendo olor a mar te invade al igual que el agua que incesantemente salta su muro. Un muro de vida, que tiene música, que sabe a ron y donde la Habana duerme sin prisa a esperar el nuevo día.

                              La Habana es la ciudad más bella del mundo 
                         y lo más bello de La Habana es su gente.


La maravilla

Inspirador...