jueves, 31 de julio de 2014

Guatemala III. Recordando a Gaza.

Me encuentro descansando en una acogedora hamaca frente a la enorme desembocadura que provoca el rio Dulce en el Mar del Caribe, pero no es esa estampa la que me paraliza por un rato, sino unos pies, unos pies de chica, de piel suave y ligeramente tostados por el sol. Son unos pies bonitos, pero son normales, podrían ser de cualquier otra persona. Y aunque son estos pies los que me hipnotizan, no creáis que soy tan fetichista, porque mi mirada clavada en ellos tiene otra razón.

Lo único extraño mientras los miro es la lengua en la que esta chica habla, cuando viajas escuchas todo tipo de idiomas, pero este es diferente y después de unos momentos de confusión, no hay duda, es hebreo. Este origen es lo que me absorbe cuando sigo mirando sus bonitos y suaves pies.

En esta zona de Guatemala estamos en temporada de lluvias y mientras oscurece, una tormenta colosal se acerca desde el interior del mar hacia nosotrxs, los truenos ensordecen el ambiente y los espeluznantes relámpagos muestran la silueta de la costa. Después de uno de ellos pierdo esa hermosa imagen y ante mí aparecen otros pies, callosos y ásperos, pies negros de lodo, pies rojos de sangre, pies quebrados entre los escombros.

La relación entre Guatemala y el estado asesino de Israel viene de tiempo, ya en 1947 en la votación de la Asamblea General de la ONU para la creación de un estado judío el país centroamericano votaba afirmativamente. Con posterioridad los acuerdos en materia de seguridad que ha alcanzado Guatemala han tenido a Israel como principal socio. En este pais lxs jóvenes tienen un servicio militar obligatorio de tres años que suelen acabarlo con un año sabático dedicado a viajar. Guatemala como país amigo se encuentra entre uno de sus destinos, por lo que su presencia es bastante visible.

Mientras yo sigo pensando en esos pies cómplices, quizá culpables, mudos de tanta infamia y que me gustaría pudieran hablar y decirme, pero de momento lo que si hacen es caminar, viajar, vivir, disfrutar de la libertad de ser pies de una “persona normal”, mientras los otros los de las no personas siguen encerrados en una jaula, en una jaula en forma de franja que se llama GAZA. Al menos son pies dignos de ser.

Imagen tomada en la Casa de la Memoria, Ciudad de Guatemala

domingo, 27 de julio de 2014

Guatemala II. Panajachel y el Lago Atitlán.

El camino desde Ciudad de Guatemala a Panajachel (Pana) recorre durante unas tres horas el altiplano guatemalteco. Por ello aunque el paisaje es verde no resulta tan frondoso como esperábamos teniendo en cuenta además que nos encontramos en el área de mayor concentración de población y de tierras de cultivos.
Pana es zona fundamentalmente indígena, aunque en realidad así es todo el país, oficialmente representan alrededor del 60% de la población pero quizá el dato cierto sea aún mayor. El pueblo maya con sus diferentes etnias se sitúa entre el centro-norte de Guatemala y el sur de México.


 
Pana no es muy grande pero si posee una importante infraestructura turística ya que se encuentra a orillas del lago Atitlán, uno de los más hermosos del continente latinoamericano. El lago se encuentra rodeado de verdes montañas a lo largo de todo su perímetro, en donde como pequeñas manchas de color blanco aparecen diferentes pueblos con nombre de santos (Santa Cruz, San Marcos, San Pedro, Santiago Atitlán, Sana Andrés Semetabaj, San Lucas Tolimán, San Antonio de Palopó y demás apóstoles). Sin embargo la máxima belleza se alcanza en forma de conos casi perfectos, cuando observas los tres hermosos volcanes que allí se sitúan.
 
Lago en su esplendor

Toda la vida de la zona gira alrededor de un lago que nunca es igual, que cambia de color en función del sol y que cambia de forma en función del xocomil .

Pero a pesar de lo hermoso que es este lugar, no lo sería tanto si no fuera por sus habitantes que en mayoría indígena intentan mantener su lengua, su manera de vestir, sus tradiciones y sobretodo alcanzar una fusión entre lo maya y la posterior invasión cristianizadora. Es un espectáculo de color ver los diferentes huipiles (camisolas) y cortes (faldas) dependiendo del pueblo de pertenencia. Como siempre es la mujer la que mantiene más la tradición en su forma de vestir, pero en algunos pueblos incluso ocurre con los hombres. Es un reto importante mantener viva esta cultura cuando además de la discriminación habitual de los estados y de la sociedad, la presencia de turistas se hace cada vez más patente.
Mezcolanza
Esta zona (como gran parte del país), sufrió el genocidio llevado a cabo por los diferentes gobiernos durante casi 40 años, destacando en su criminalidad el gobierno de Rios Montt en los años 80. Se exterminaron pueblos mayas enteros bajo el argumento de que podían ser posibles cómplices de la guerrilla, pero a pesar de ello sus hermosos cabellos de color negro, sus sonrisas mostradas con tanta naturalidad como falta de piezas y sobretodo sus ojos profundamente negros te muestran que hay mucha vida a pesar de la violencia que aún persiste(*).


Vida en el lago


Orillas
Hemos pasado casi una semana viajando por los pueblos que rodean el lago unas veces en carro otras en lancha, disfrutando de los hermosos mercados de artesanía, de la simpatía indígena y de ese agua tan maravillosa que en los últimos ocho años no deja de incrementar el  nivel del lago y que inunda, puertos, playas y casas. 





Esperando el chapuzón...

Y todo esto en la buenísima compañía de Guille y Marta que nos invitaron a compartir su terraza desde donde la visión de los volcanes, el lago y el cielo estrellado es alimento para los sentidos.
Terraza de ensueño

Gracias por mostrarnos un lugar tan bello y del que tanto se podría aprender, y ahora mucho más Guate.

(*) Nada podrá contra la vida porque nada pudo jamás contra la vida. (Extracto de un poema del guatemalteco Otto René Castillo).

jueves, 24 de julio de 2014

Guatemala I. Encuentros y Reencuentros.

Después de atravesar durante unas horas El Salvador, llegamos a la frontera con Guatemala, un río separa ambos países, y varios puentes los unen. El paso fronterizo es bastante curioso, lo pasamos sin dificultad y vemos orgullosamente como se añade un sello más a nuestros pasaportes (en mi caso dos pasaportes, uno de ellos de color verde).

La llegada a Guatemala, pese al cansancio del largo viaje resultó emocionante, principalmente por un reencuentro muy esperado, y es que el motivo principal de este viaje era visitar a Guille y Marta que viven acá desde hace más de un año. No hace mucho vinieron a visitarnos a Ecuador, pero teníamos muchas ganas de ver cuánto creció la barriguita de Marta en estos 3 meses y de sentir las pataditas de la pequeña colibrí; y como no, de descubrir Guatemala a su lado. (¡Ni qué decir tiene que este reencuentro superó todas las expectativas!)

Además, con la llegada a Centroamérica hemos sentido un nuevo reencuentro que no esperábamos, y es que el clima, los paisajes y la forma de hablar de la gente nos han recordado bastante a esa parte de Latinoamérica que nos resulta más conocida y familiar, el caribe. Esto pudimos notarlo más en El Salvador, porque hasta ahora, en Guate hemos estado en zonas más bien montañosas, pero aquí también se respira otro ambiente, y esto nos está haciendo reflexionar bastante sobre la influencia de los Andes en el carácter y la idiosincrasia de los pueblos…

Y acá de nuevo el maíz como base de la alimentación, no hay comida que no lo incluya, la mayoría de lás veces en forma de tortillas. Según la cultura Maya, hombres y mujeres están hechos de maíz. Lo que aún no he encontrado es el poporopo (palomitas de maíz).

Y por otro lado están los encuentros o descubrimientos

Centroamérica
Ese concentrado de países que unen el norte y el sur del continente americano, que siempre he confundido y casi nunca he acertado su orden en el mapa, han empezado a tener rostro propio. Y aun manteniendo su individualidad, resulta bonito ver en las matrículas de los carros el nombre del país, y el sobrenombre: Centroamérica.

La cultura Maya
Los nahuales
Hasta ahora no tenía mucha más idea que lo que recordaba del cole y no había despertado en mí un interés especial, pero como me ha ocurrido tantas veces, en cuanto conozco un poquito de otras culturas y formas de ver la vida, me engancho y quiero saber más, y más y más… Una de las primeras cosas que hicimos acá, con la ayuda de Marta y Guille, fue conocer nuestros Nahuales (tratando de hacer un símil sería como los signos del zodiaco de la cultura maya, pero que implica mucho más, incluyendo algo así como una predicción de vida), y la verdad, creo que se aproximan bastante a cada unx, o al menos nos han dado bastante juego durante unos días.

Igual que ocurrió con los Incas, las culturas precolombinas fueron asimiladas/sometidas por los españoles, así que en la actualidad, lxs mayas actuales son una mezcla de lo que sobrevivió a la imposición y lo impuesto. Afortunadamente gran parte de las construcciones y templos Mayas perduran. En unos días conoceremos los sitios arqueológicos de Tikal y Yaxhá, urbes Mayas rodeadas de jungla. ¿No suena mal, verdad?

Indigenismo, dolor e injusticia

Hemos descubierto nuevos pueblos indígenas, y es que aquí, aproximadamente el 60% de la población es indígena. Ropas de miles de colores, tejidas a mano, puras obras de arte. Otros idiomas, con sonidos bien distintos a nuestro familiar (aunque un incomprensible) kichwa. Otras costumbres, otros rasgos, otras historias y otra Historia, pero siempre con puntos en común, pues acá también sufrieron la invasión española, la cristianización, las luchas de independencia, las dictaduras, genocidio, migraciones y exilio, la colonización de empresas norteamericanas… (El término República Bananera se uso por primera vez aludiendo al poder de la United Fruit Company en Guatemala).

Uno de los episodios más violentos en la Historia de Guatemala es relativamente reciente, pues hace unos 30 años, tras una Guerra Civil por las durísimas condiciones de vida de las clases más humildes, surgió un movimiento revolucionario de Guerillas que fue salvajemente reprimido por los gobiernos (Especialmente sangriento el periodo de gobierno de Ríos Montt, que llegó a poder tras un golpe de estado, y que recientemente ha sido procesado por crímenes de genocidio y lesa humanidad). Esto afectó dramáticamente a la población indígena, pues pensaban que la guerrilla se sustentaba en las zonas rurales, y así, cientos de pueblos fueron arrasados y sus habitantes masacrados con idea de ahogar a la guerrilla (decían que era como quitarle el agua a pez). Esta estrategia se conoció como “la escoba”, por su manera literal de barrer y arrasar con todo. Como ocurre en muchos países (incluyendo el nuestro), lo ocurrido en la época se ha tratado de maquillar, renombrar o borrar de la memoria colectiva. Por suerte hay mucha gente luchando por conseguir justicia, por recuperar la memoria y llamar a las cosas por su nombre.” Acá sí hubo Genocidio”.
Paseando los primeros minutos por la capital, trataba de imaginarme las escenas de la novela de Miguel Ángel Asturias “Señor Presidente”. Y allí, cerquita de la catedral se encontraba el portal donde dormían el Pelele y otros vagabundos.

Llevábamos apenas 12 horas en Guate cuando conocimos el Museo “Kaji Tulam” La Casa de la Memoria. Un lugar contra el olvido, creado por la asociación CALDH que muestra la Historia de Guatemala desde la Invasión Española, hasta la época del Genocidio. El museo es muy duro, doloroso y sobrecogedor, pero lo más importante de pasar por él, es recordar la lección de que por mucho que lo intenten, no debemos olvidar.

Naturaleza salvaje en su estado más puro

Nuevamente nos reencontramos con la Pacha Mama viva y activa, pues este es país de volcanes activos y terremotos. Trataremos de acercarnos a alguno de los volcanes activos para ver la lava incandescente, porque fumarolas, podemos decir que ya hemos visto. En cuanto a los terremotos, aún no hemos sentido ningún temblor, pero Guille y Marta ya llevan varios, afortunadamente ninguno demasiado serio.
El volcán de fuego con sus fumarolas desde el lago Atitlan

Todo esto ha conseguido incrementar las ganas de viajar y continuar descubriendo gentes y lugares maravillosos, y, sin duda alguna este viaje será muy especial.

¡Ya os vamos contando!

domingo, 20 de julio de 2014

El Salvador I. Pupusas.

Después de un año en el Ecuador y después de varios viajes al aeropuerto, por primera vez éramos nosotros los que atravesábamos el control de inmigración y despegábamos de las pistas del nuevo Mariscal Sucre rumbo al norte.
Apenas se iniciaba el despegue, los primeros resplandores aparecían detrás de nuestro hermoso Cayambe. El avión cogía altura dejando Quito a nuestros pies y se adentraba en unas nubes que no nos abandonarían hasta pocos momentos antes de aterrizar en el Monseñor Oscar Arnulfo Romero.
Empezábamos a divisar la costa salvadoreña y el verde lo invadía todo. El aeropuerto está a escasos 40km de la costa y en esos pocos minutos no dejamos de ver ese maravilloso color.

Tocamos tierra y el fresco de la noche quiteña se transformaba en el calor húmedo centroamericano. Tras los trámites aduaneros de rigor, la primera sensación nos devuelve a nuestra Cuba. Ese calor y ese color no nos resulta nada desconocido. El viaje hasta la capital es bastante bonito y te invade una sensación reconfortante, pareciera que en la siguiente curva estuviera la propia Habana (lo único que no te hace pensar así es la carretera bien asfaltada). Todo es un paisaje de colinas verdes salpicadas de palmeras y vegetación propia del Caribe (aunque El Salvador sólo es bañado por el Pacífico). La llegada a San Salvador se inicia con el hermoso lago Ilopango y el volcán “Boquerón” como lo llaman los capitalinos que se erige como faro de la ciudad. Su enclave es bastante bonito aunque no así la ciudad, su centro bastante destartalado carece de demasiado atractivo y sólo el movimiento callejero y un aire ciertamente decrépito despiertan tu interés.
San Salvador al fondo



La pupusa contra el imperio
Hacemos una visita relámpago a una zona alta y periférica de la ciudad, lugar espléndido para apreciarla y para observar como colinas y volcanes de manto verde se pierden en la lejanía hasta alcanzar la costa. Este área llamado Planes de Renderos es un lugar de domingueros y de degustación de uno de los platos típicos nacionales, "la pupusa”. Es como una arepa pero que en lugar de rellenarla, la haces a la plancha mezclada con los propios ingredientes (queso, frijol, chicharrón, loroco…). Regada de un jugo de coco-piña, será nuestra única comida en El Salvador.




La salida del bus que nos conducirá a Guate es a las 15 horas, justo cuando está prevista la finalización del partido Alemania-Argentina, luego como ya sabemos hubo prórroga y el resultado final desgraciadamente lo conocimos ya de camino. El sentimiento latinoamericano hacía que la mayoría apoyasen a los gauchos, pero la desgracia llevó el trofeo a Europa.

Con ese pequeño disgusto (que duraría escasos momentos) el bus avanzaba por hermosas tierras salvadoreñas acercándose cada vez más a la frontera guatemalteca. Ambas capitales quedan separadas por apenas 4 horas y después de cruzar la frontera que crea de manera natural el rio Paz, entrábamos en Guate.

Va oscureciendo y ya en la capital Guille y Marta nos esperan.


viernes, 18 de julio de 2014

Ecuador LXVII. Plan B: Ballenas, Bicicletas y agua Blanca.

Empezar el plan B en la costa Manabita está bastante bien.

Nos metimos como 13h nocturnas de bus para llegar a Puerto López, no nos pusieron pelis ni musicote revientasueños, así que yo pude dormir.

Al despertarnos en Manta pudimos comprobar de nuevo los increíbles contrastes del Ecuador, y es que Manabí, pese a limitar con la provincia de Esmeraldas, no tiene casi ninguna similitud con su vecina.

Para empezar, la fisionomía de lxs Manabitas nos recordaba más a la de lxs habitantes del Oriente del país que a la de sus vecinos (afros). Además muchxs tienen la típica nariz aguileña Manteña (lxs manteñxs son lxs indígenas nativxs de la zona, previxs a la llegada de lxs Incas y Españoles).

Por otro lado está la manera de hablar, para mí que lxs manabitas no emiten palabras, las disparan.

Y finalmente los paisajes, la costa es bastante árida, salvo alguna franja de bosque tropical que se atreve a llegar a la costa, el paisaje es dominado por el bosque tropical seco, que a estas alturas del año parece más bien muerto. Además el perfil costeño es bastante escarpado, con acantilados que te permiten mirar las playas colindantes.

Y en medio de esta aridez, descubrimos una maravilla, los ceibos. Yo creo que deben ser los primos pequeños de los bao-bab Africanos. Dominan el paisaje desde Manta a Puerto López, y son un espectáculo, como si cada rama y cada tronco barrigón hubiera sido diseñado por una artista.

Montamos el campamento base en Puerto López, pequeño pueblo costero que ha monopolizado el turismo ballenero en la zona.

Nos quedamos allí pese a ser un pueblo relativamente feo, como si por ese ayuntamiento nunca hubiera pasado nadie preocupado en urbanismo. Y así debe ser pues varias pintadas decoraban las calles acusando de ladrón al ex-alcalde, llamado Colón (curiosidades de la historia, que se repite...).
 

Aun así, el sitio resulta agradable y te permite hacer cantidad de actividades.

La primera fue la búsqueda de ballenas jorobadas. La migración de estos mamíferos a esta parte del Ecuador en los meses de Junio a Octubre debe ser tan numerosa, que hay que tener mala suerte para no verlos más de una vez en los tours en barco. Nosotrxs vimos varias, entre ellxs un ballenato con su mamá. Fue bonito pero no tan emocionante como en Islandia. Si al menos hubiéramos visto un salto como el que vieron Henar y Lucas…

Después de ver al menos diez, el barco continuó dando saltos entre las olas hacia la Isla de la Plata, también llamada “Galápagos de los pobres”. Allí pudimos ver tortugas, varios tipos de peces de colores y varias aves marinas, entre ellas el simpático Pikero de patas azules.

 

 


















El oleaje y el aguaje (una corriente que revuelve la arena poniendo el agua turbia) impidieron que hiciéramos snorkel, sin embargo permitieron que al día siguiente cerrasen la famosa playa de Los Frailes y que así tuviésemos la oportunidad de conocer la Comuna Agua Blanca.

Llegamos hasta ella en bicicleta, rodeadxs del deshidratante bosque tropical seco.

 

Allí nos encontramos con Enrique Ventura, uno de los habitantes de la Comuna y además guía turístico local que nos acompañó en una visita guiada de 3-4 horas por la aldea.

La Comuna tiene 3 características que hacen de ella un lugar bien especial.

La primera es el hecho de que sea una Comuna legalmente constituida (hay varios casos similares en el Ecuador, si no preguntadle a Elena y Julio por Comuna Engabao). Que sea una comuna quiere decir que todo lo que hay en ella es propiedad compartida, todo pertenece a la Comuna, y por lo tanto las decisiones se toman en las asambleas mensuales.


La segunda es que la Comuna se encuentra en uno de los núcleos arqueológicos más importantes de la Cultura Manta, por ello, como la gente de la comuna está bastante organizada y son muy pilas (así llaman aquí a lxs espabiladxs) han montado un museo que te explica uno de los más de veinte guías locales antes de recorrer el resto de la aldea. En él pudimos ver urnas funerarias, restos de esqueletos, cerámicas y maquetas de cómo eran las construcciones Manteñas.

La tercera es que en la comuna hay una rama volcánica con un manantial de aguas sulfurosas. Han construido una piscina en la que puedes bañarte después de dar un lindo paseo entre cerdos comunitarios, gallinas comunitarias, y plantaciones de todo tipo también comunitarias. Parece que hace años la piscina tenía un color blanquecino que le dio el nombre a la comunidad. Además te ofrecen lodo del fondo de la misma para ponerte una mascarilla antes del baño. Yo me embadurné entera!!

Hicimos un par de excursiones más. A Olón, un pueblecito costero en la siguiente provincia hacia el sur (Santa Elena), donde gozamos de un día playero bajo la garúa (capa de nubes que cubre el cielo cada día en esta época). Y por fin Los Frailes, una playa en el único parque Nacional en la costa Ecuatoriana (Machalilla, que también incluye La Comuna Agua Blanca y la Isla de la Plata) que nos recordó bastante al Cabo de Gata.


Y así comenzó el maravilloso plan B, cuya siguiente fase centroamericana a punto estuvo de truncarse por una cagadita aérea de las nuestras...
Por suerte publicamos esto después de haber pisado tierras Salvadoreñas y Guatemaltecas

lunes, 14 de julio de 2014

Ecuador LXVI. Inti Raymi, la fiesta del sol





Resulta curioso que la fiesta más importante para la cultura indígena andina del Ecuador sea el Inti Raymi, la fiesta del sol, precisamente aquí, en la mitad del mundo, donde en solsticio de verano debemos tener aproximadamente 3 minutos más de sol que en el solsticio de invierno…

La fiesta es originaria de la cultura Inca del Perú, donde en estás fechas celebran su solsticio de invierno, el objetivo de la misma es agradecerle al sol su luz, vital para las cosechas.


El caso es que hemos tenido la suerte de poder asistir a alguno de los eventos que enriquecen la actividad Imbabureña durante semanas. Primero os cuento de qué va la fiesta y después cómo la hemos vivido.


Es una fiesta que integra espiritualidad y sincretismo, con simbolismos ancestrales del culto al sol junto con imágenes del catolicismo (que trató de asimilar la fiesta inca con el santo de Juan…), color a raudales, y bastante alcohol. En nuestra provincia tiene bastante importancia, pues hay varias localidades de mayoría indígena y con una conservación de las tradiciones bastante fuerte.


La fiesta se organiza con meses de antelación, en cada comunidad se nombran Priostes (una especie de padrinos de ceremonias) que durante unos dos años son los encargados de los preparativos y los costes de las ceremonias. Evidentemente es un acto de ostentación y demostración de apoyos económicos y sociales dentro de las comunidades. El gasto que conllevan las distintas actividades suele ser desorbitado.


Entre otras actividades debe encargarse de los “regalos sagrados” que se entregan en la víspera de la fiesta grande en cada comunidad, y estos son unos castillos de pirotecnia, hechos con una estructura de bambú, de hasta unos 10 metros de altura y que arden al ritmo de la música que ellos mismos contratan. Otra de sus obligaciones es la de devolver a la Comunidad el doble de los gallos y gallinas que han recibido a lo largo del año (lo que no me quedó claro es quién se los había entregado previamente ni por qué), se entregan amarraditxs por las patas en las típicas “ramas de gallos” y el último día de la fiesta, se cocinan en un caldo para toda la comunidad.


Son característicos del inicio de las festividades los baños rituales, que suelen hacerse de noche en las cascadas, ríos o lagunas de la zona. (Tienen bastante renombre los de la cascada de Peguche en Otavalo y la laguna de Cuicocha en Cotacachi)

Una de las figuras más representativas es el Aya Huma un ser mitológico y líder espiritual de los pueblos, protector de la naturaleza, y administrador de las energías espirituales de las montañas. Se caracteriza por su vestuario multicolor y por la gran máscara que lleva. Esta máscara concentra una gran simbología para la cultura kichwa: en la parte superior tiene doce serpientes que representan la sabiduría ancestral, con los colores de la wipala o bandera del arcoíris, que simboliza todas las luchas del pueblo indígena, y posee dos rostros representando la dualidad del mundo andino (noche y día, norte y sur, pasado y futuro…). La vestimenta está hecha con girones de tela, como una metáfora del  descuartizamiento que sufrieron las comunidades indígenas con la invasión española.

Aunque el objetivo siempre es el mismo, en cada localidad la fiesta ha ido adquiriendo particularidades que la caracterizan. Sin haberla presenciado, la que más nos ha impactado es la celebración en Cotacachi. En ella el evento principal consiste en la “toma de la plaza”, donde confluyen las distintas comunidades indígenas de los alrededores, que llegan danzando y cantando. A la toma, le sigue la “pelea ritual”, algo así como una lucha simbólica entre las comunidades por demostrar su primacía con respecto a las otras. Sin embargo, en esta localidad, hace tiempo que esa pelea simbólica se ha convertido en una oportunidad para ajustes de cuentas, y el despliegue de la más absurda violencia aderezada con alcohol. Tanto es así, que lo que antes eran peleas con piedras o puños, han dado paso a batallas campales en las que se usan armas blancas e incluso de fuego. Esto ha hecho intervenir a las autoridades locales (hace un par de años hubo 8 muertos), mediante cámaras que registran cada movimiento en la plaza y promesas de sanciones para quien inicie actos violentos. Parece que esto ha tenido su efecto pues el año anterior no hubo muertes.

Y nosotrxs nos hemos apuntado a lo que hemos podido.

Vimos el pistoletazo de salida “oficial”, con un desfile de comparsas que tras realizar el baño ritual en uno de los barrios de Ibarra, llegaba hasta la plaza principal. Viendo que la mayoría de las comparsas eran mestizxs “disfrazadxs” de indígenas, me pareció un poco estafa, además de una actitud algo hipócrita, dado el gran racismo que hay hacia el pueblo indígena. El caso es que el folklor triunfa, y el nuevo alcalde estuvo dando el callo en la fiesta con sus discursos de falsa integración.


Unos días después acudimos a ver los zapateados en las calles de Ibarra. Los indígenas que viven en la ciudad van recorriendo las calles, yendo a las casas de otros indígenas donde se les ofrece comida y bebida al ritmo del Zapateado que es un ritmo musical de origen indígena y típico de nuestra zona. Los músicos trotan en el centro mientras el resto de la gente baila al rededor. En esta ocasión, y más siendo una fiesta urbana, lxs mestizxs también hacen sus propias comparsas de zapateados.


La parte más auténtica de la fiesta la vivimos en San Clemente, una de las Comunidades de la Esperanza, y que además es donde viven Olguita y su familia. Allá nos fuimos el viernes 27 a ver “las vísperas”. Admiramos los 5 castillos de fuego al ritmo de la música que se tocaba en cada escenario (había varios, uno de cada Prioste). Nos comimos unas cuantas empanadas de queso y maduro (plátano) hechas por Olguita, y nos calentamos con su hervido de canela. Además pudimos disfrutar de la maravillosa vista nocturna de Ibarra desde las alturas.


La fiesta grande fue el 28, cada Prioste celebra una comida en su casa con familiares y amigxs. De ahí parten en comparsa, al ritmo de la música y los petardos, hasta el estadio de la comuna donde confluyen todxs para demostrar sus apoyos y entregar sus gallos y gallinas. Todo esto bien regadito de alcohol, ya que bastantes llevaban en sus manos bricks de licor de durazno, el carburante más utilizado junto con el hervidito para aguantar tantas horas y días de fiesta. 

Una de las cosas que más me gustó, además de encontrarme con muchas caras conocidas y poder despedirme de muchxs pacientes, fue el enorme colorido y el movimiento constante ya que no paran de bailar, y esto es admirable, ya que a esas alturas la falta de oxígeno no es tontería.

Y así, después de unas cuantas horas bailando al trote, nos despedimos por este año de las celebraciones del Inti Raymi. Otros saraos nos esperan…

(Ruth y Langa, gracias por las fotos!)






Ibarra al fondo en el atardecer