domingo, 24 de abril de 2016

Cuba VII. Postales de Cuba

Aeropuerto José Martí, ¡Ya estamos en Cuba!, ahí mismo nos esperan Julieta, Daniel y David con los brazos abiertos, y afuera nos espera un almendrón con destino Alarmar donde Adán y el Yayo tienen el recibimiento hogareño preparado. ¡Qué sabrosura!




A partir de ese momento comenzamos a descubrir las postales que muestran algunos de los cambios que han ido ocurrido en la isla en los últimos meses, y por supuesto también, esas postales clásicas del sabor cubano.

La antigua fábrica de guayaberas ahora es un centro cultural, con una programación de lo más variada. El día siguiente a nuestra llegada hubo fiebre con el Madrid-Barça, el griterío, los bocinazos y el debate posterior fue similar al de cualquier ciudad española ante el derbi.

Les falta un tris -o un sombrero de paja que tape su peinado- para parecer la reencarnación de los guerrilleros, compañeros de Camilo y el Che. Sin embargo, estos nuevos barbudos cubanos no rinden homenaje a semejantes figuras históricas, son simplemente un signo más de la globalización; da igual estar en Madrid, Buenos Aires, La Habana o Quito, el aspecto de los hípsters es el mismo en todo el planeta.

Paseo del Prado Habanero, un niño hace cabriolas y equilibrios con un patín en su pie derecho. ¿Qué haría si tuviera dos? Días más tarde, en Varadero dos muchachos se encuentran una sola aleta. “Parece que está buena, yo creo que sí sirve”. En el país del invento y el reciclaje, las cosas sirven incluso por mitades.

Nos sentamos en el malecón y aparece un grupo de muchachitos, parece que vamos a presenciar una escena de la peli Conducta, que se van a lanzar al agua y competir nadando para llegar a la boya.


Postal en blanco y negro, también en el malecón, aparece un joven con un ramo de flores que deposita en el mar. ¿Cuál será su historia?

Viajamos en Viazul, empresa de autobuses destinada al turismo. Nuestro trayecto dura18 horas, vamos a la otra punta de la isla. Los dos choferes se turnan para conducir y cambian de puesto cada dos horas. Lo que yo nunca había visto, y espero no volverlo a ver, es intercambiarse mientras la guagua continua su marcha.

Las plazas cubanas siempre habían tenido mucha vida social. Ahora acogen una actividad más, decenas de personas llegan con sus teléfonos de última generación y tablets para conectarse al wifi y navegar por las redes sociales o comunicarse con sus familiares en el exterior. Las conversaciones son de lo más variado, desde lo más entrañable a lo más escatológico, definitivamente lo del pudor y la discreción no es lo suyo…

En Baracoa han decidido que las campanas de la iglesia ya no toquen a las “y media”, porque no dejaban descansar a lxs vecinxs. Este pueblecito, una especie de Macondo cubano, conserva su espíritu a pesar del inicio de la llegada masiva de turistas extranjeros. ¿Cuánto le durará?


 
 
9 de Abril, creo que es el próximo lo celebraré con amigxs y familia, de todas formas celebrarlo en Baracoa fue un regalo maravilloso. Bailamos salsa en La Terraza hasta que el reguetón nos mandó a dormir. Se nota que vamos cumpliendo una edad…


De nuevo en Viazul, viajamos hacia Camagüey. El viaje dura unas horas más de lo previsto, primero los choferes van haciendo sus “mandaditos”, después paramos en el policlínico porque uno de los choferes tiene algunos problemillas uretrales que después me confiesa hasta el detalle, y por último se daña el compresor. Ya de noche llegamos a la ciudad de las tinajas, ¡casi rompemos la cama del cansancio!

Después de meses viajando sin ningún incidente, en Camgüey nos estrenamos. Inocentemente íbamos viajando sin los pasaportes originales. De nada sirve dar explicaciones en inmigración. “Ustedes están indocumentados, deben regresar a buscar sus pasaportes”. Al menos nos dio tiempo a recorrer el centro histórico de la ciudad, una belleza que siempre recordaré con un cierto encabronamiento.


Un buque escuela de la armada mejicana llega a La Habana, uno de sus marineros es amigo de Adán y Julieta y tiene ganas de saber más de Cuba. Pregunta: “¿Es verdad que todos ganáis lo mismo?”, a lo que Adán responde con una sonrisa: “Bueno, todos ganamos poco, pero lo mismo no”.

Varadero es una de las playas más famosas de Cuba, para sorpresa nuestra, que nos habíamos resistido durante años a visitarla, la playa kilométrica estaba llena de cubanxs, y no de turistas extranjeros como pensábamos. Además, el pueblo tiene su encanto y todavía se ven partidas de dominó en la calle cada dos o tres cuadras.

 
 

Es la final de la serie de Béisbol. Ciego de Ávila y Pinar del río se juegan el trofeo. Tras una remontada épica del 3-0, los pinareños no consiguen ganar la final. Resultado final 4-3. Aunque yo le voy a Las Villas, en esta final iba con Pinar…otra vez será.

Desde que murió su compañero, Elvirita duerme con la cabeza en los pies de la cama. A esta mujer, que es puro corazón, se le viró un poco la vida con la pérdida, pero ella arranca cada día a las 05:30 para trabajar en una cafetería, organizar y cuidar a medio barrio o al barrio entero si puede. Como siempre nos recibe y despide con lágrimas en los ojos. Elvirita, te esperamos en Madrid.


Rosy y Alejandra viven a ratos en la loma, a ratos donde Elvirita. Nuestras mujeres favoritas de Caimito no paran, trabajo, escuela, casa…nos faltó rumbear…¡en Madrid será!

Nunca hemos perseguido las televisiones, pero desde el 16 de abril, cada vez que vemos un televisor sintonizamos Telesur, a ver si dicen algo de nuestro querido Ecuador. Aquí también hay mucha gente preocupada, además del dolor de drama humano, hay cientos de cubanxs residiendo en Ecuador, muchxs de ellxs en nuestro Manabí sacudido.

Ileana debe evitar moverse mucho en la cama por la noche, entre ella y Toto duermen dos perritos miniatura, con bastante mala leche que sienten devoción por su amo y se ponen como fieras ante el resto de la humanidad.

La papa llegó al agro. En este país hay cantidad de tubérculos deliciosos, pero la papa, por ser escasa y aparecer con menos frecuencia, es la más deseada estos días. A un peso cubano la libra (aproximadamente a 7-8 céntimos de euro el kilo). David hace la filita de casi una hora para comprarlas, llega orgulloso a casa con sus 5 libras de papa.

 
Se cuentan por decenas las guaguas turísticas en la Habana vieja, se cuentan por centenas los grupos de turistas por las calles empedradas. Siempre hubo concentración de turismo por aquí, pero realmente el país entero está plagado. Ya no hay temor en visitar la isla bella, ya no es “el enemigo”, ya vinieron hasta los Rolling y en estos días se rueda en el centro de La Habana la nueva entrega de "Rápidos y furiosos". Sin duda Cuba está de moda.

Amanece en La Habana

Es la primera vez que estoy aquí -uno de los lugares donde más me gusta estar- con la cabeza en otro sitio. Es la primera vez que cuento los días para el regreso sin ese “gorrión nostálgico” anticipado. Es la primera vez que llegaré al aeropuerto con una cierta ilusión. Volver a casa…

Esta vez, las postales las entrego en mano.


Cuba VI. Nostalgias


Por la ventanilla del avión comienzan a divisarse unos cayos rodeados de agua azul turquesa. Son los segundos previos a sobrevolar la isla de Cuba.

Ya sobre su territorio, el verde y los cultivos preponderan. Entre ellos, la belleza de las palmas diseminadas sin orden aparente, completan la vista. Me emociona el paisaje y saber que en breves minutos estaré en tierra, en esa tierra.

Tras conseguir traspasar inmigración, las maletas y la aduana, choco con un vapor y un olor que me inunda, creo que este aroma siempre me recordará a Cuba, es el único lugar en el mundo que identifico a ojos cerrados.

Viajar y llegar a otros países siempre tiene algo de incertidumbre, pero aquí es como llegar a casa. Una casa que ha cambiado desde que la conocí ya hace quince años, pero que ahora está cambiando más aprisa que nunca. Una sociedad que se adapta sin aparente dificultad a las revoluciones, evoluciones e involuciones que la acechan desde aquel inicio del año 59. Un antropólogo podría realizar su tesis de vida en este pedazo de caribe.

Cuando la conocí, llegar a Cuba era como vivir otra época, sentías estar en un lugar diferente y posiblemente único, con un sistema económico difícil de entender para nuestras cabezas capitalistas, con una filosofía del trabajo y el disfrute genuina, donde se daban unas relaciones sociales especiales, donde las calles no estaban repletas de neones ni eran transitadas por un tráfico infernal; hoy la globalización y la apertura económica están produciendo una pérdida en esas sensaciones.

La economía perece mejorar y los valores parecen empeorar. El anhelo miamense de la juventud causa furor y el acceso al CUC levanta las bajas pasiones.
 

Una vez leí un estudio, no recuerdo el ente occidental que lo llevaba a cabo, en el que se mostraba que el único país con huella ecológica inferior a un planeta y con índice de desarrollo humano aceptable, era Cuba, pero, ¿alguien quiere liderar esa estadística?

Cuba evolucionó en este tiempo, también mis ojos después de estos 1003 días en l’América, y no cabe duda que está viviendo unos momentos de cambio muy interesantes, donde creo que no está en juego la Revolución, pues esta no existe desde hace mucho, pero sí sus maravillosos logros alcanzados.

Mañana, ese Pontiac de casi un siglo, me recogerá en casa para llevarme al Aeropuerto José Martí. Avanzará por las calles de la ciudad más bella del mundo, cruzará como siempre la Plaza de la Revolución, y miraré atrás para llevarme esa imagen del Che y Camilo que me eriza y que siempre se clava en mi retina como la última antes de partir. Me despediré de su cielo inmenso y de ese olor que siempre estará conmigo. Después me elevaré, diré adiós a una Habana ya iluminada, divisaré el contorno del Malecón y me despediré de la isla más grande del Caribe, que tanto me ha enseñado.
 

Pero, sobre todo, mañana, me estaré despidiendo de l’América, que ha sido mi casa durante 1003 días y que en realidad lo será para siempre. En una despedida finalmente amarga, muy amarga, por lo que acontece en mi Ecuador y en ese pueblo que durante medio año nos acogió y nos brindó sus playas, sus camarones y su gente, y que hoy mismo fue evacuado por nuevos y continuos temblores.

Viva Cuba, viva Ecuador y viva l’América, en mi mente siempre.    

Patria Grande, volveremos.

viernes, 22 de abril de 2016

Venezuela II. Postales de Venezuela


Cada tarde, a eso de las 5, antes de la caída del sol, decenas de gucamayas recorren el trayecto entre el jardín botánico y “el lago de los peces” -así lo llama Diego-. El espectáculo es hermoso.
 

19 de Marzo, Camilo cumple 2 años. No es muy consciente de que “es su día”, para él todos los días son una fiesta, la forma en que va descubriendo el mundo es emocionante, todo le agrada y le entusiasma, y cuando ve algo que le sorprende te pregunta con su vocecita seductora “¿viste?”. Definitivamente, como dice su tía Rosy, es un relambío.

La cabeza de Diego tiene engranajes de mil colores, aunque su favorito es el azul. En el cerebro tiene una fábrica de ideas, ahora inventa el mundo, después vuela hasta Maracaibo, más tarde se convierte en puerta con bisagra, y por la noche, a veces dormido, a veces despierto, se dedica a perseguir “murciégalos”.
 


Las arepas más ricas de Venezuela las prepara un cubano. Joaquín depuró la técnica al nivel de ser uno de los areperos favoritos de la familia Goitía. Hay varias cosas que hace mejor que las arepas, una es el batido de chocolate, y otra, por mucho que a David le duela, es jugar al ping pong. Veremos cómo se le da en España hacer la paella o la tortilla de patata.

Nadie hace el trabajo de Neyla como lo hace Neyla, cuida de todos esos pozos de oro negro que son el sustento de su país. Lee, piensa, discute, otra cabeza llena de engranajes. Además, el coco le da para ir planificando el futuro incierto, y para crear alguna delicia, como su pastel de zanahoria, ¡¡mmmm!!

En los alrededores de la Plaza Bolívar, durante la semana mayor, centenares de personas disfrutan de los días libres, pasean, persiguen palomas, alimentan ardillas. Relajante normalidad con la que está cayendo en el país, y lo que es peor, con lo que parece que se avecina.
 
 

También con motivo de la Semana mayor (o Santa), muñequitos de judas obstaculizan las calles para recoger propinas. El domingo serán quemados. En mi imaginario estos son habitantes permanentes de Venezuela, pues las tres veces que hemos venido estaban presentes. (Última vez que venimos en semana santa a este país…)

Y otra de semana santa, receta para hacer unas torrijas tropicales: consiga pan de maíz, córtelo en rebanadas y mójelo en leche en polvo, rebócelas y fríalas en aceite de soya, aderece con azúcar y canela y, ¡listas para comer! Ni se nota la diferencia…
 

En varios lugares de la autopista vemos marquesinas. No son paradas de bus, son refugios para motoristas. La cantidad de gente que se mueve en moto es incontable, y los aguaceros en esta latitud son salvajes. Ahora tienen donde resguardarse de los ríos de lluvia.

Una fila da la vuelta a la manzana, no está muy claro lo que venden hoy a precio regulado, pero por el número de cédula nos toca comprar hoy. Paciencia, paciencia, paciencia.

En la TV pública, el programa Zurda Conducta analiza las últimas noticias de la guerra económica, adulteración de precios, ventas ilegales, abuso y más abuso. Estas guerras sibilinas son una vergüenza. Debe andar circulando por determinados sectores latinoamericanos un manual de derrocamiento de gobiernos sin el acostumbrado “golpe de estado”, eso ya no está bien visto.

El valle de Caracas está rodeado de cerros, esta orografía hace que el humo de las decenas de incendios que semanalmente van reduciendo a cenizas la vegetación de la zona, se acumule en la capital. A veces ni se consigue ver bien la silueta del Ávila.

Desde el Cuartel de la Montaña, en lo alto de un cerro, la mirada de Chávez se posa sobre Caracas. Le queda a tiro la Asamblea, ahora controlada por la oposición, y donde se plantean aprobar una ley de amnistía -o del olvido- totalmente orientada a exculpar los delitos cometidos por opositores durante las famosas guarimbas.
 

El whatsapp informa, venden papel higiénico y azúcar en el supermercado X, y no sé quién cambia un paquete de azúcar por dos de harina. Nuevas dinámicas mueven las redes sociales.

No sé si estas postales llegarán a su destino o arderán por el camino. Este país está en candela. Nosotrxs esperamos poder reunirnos pronto con nuestra familia Cubana-Venezolana en Madrid…¡somos de colores!
 

lunes, 18 de abril de 2016

Venezuela I. Ardiendo

Fenómeno meteorológico

Ya cuando salimos de Ecuador, habíamos escuchado durante casi un año, de la posible llegada del fenómeno del Niño. Se preveía que pudiera incluso superar los niveles catastróficos de lluvias torrenciales del año 98, por lo que era importante una campaña de prevención extensa. Han hecho falta algo más de 18.000 km por carretera y casi 1.500 km por agua, para que después de recorrer por aire los más de 5.000 km que separan Buenos Aires de Caracas, vengamos a chocarnos con dicho fenómeno, que, aunque en menor medida a la esperada, está llevando lluvias a buena parte de Sudamérica. Sin embargo aquí, en Venezuela, la afectación está siendo la opuesta, la sequía es protagonista ya por varios meses. Es tan intensa, que los niveles de las presas que abastecen de electricidad al país están bajo mínimos y la necesidad de ahorro energético es tan grande que en algunas empresas públicas se ha reducido el horario de trabajo e incluso se ha dado vacacional la Semana Mayor entera. (Algo que ha sido muy bueno para poder disfrutar de nuestra familia cubano-venezolana más intensamente). Otro de los dramas de la pertinaz sequía está siendo la cantidad de incendios. En algunos lugares como en los valles caraqueños donde nos encontramos, los montes están ardiendo sin descanso.   


Fenómeno neoliberal

También en Ecuador, ya llevaba Correa largo tiempo hablando sobre la llegada de la restauración neoliberal en Latinoamérica. Han hecho falta algo más de 18.000 km por carretera y casi 1.500 km por agua, para encontrarnos con el fenómeno de la mano de Macri. Y, aunque los efectos en apenas 100 días de gobierno empiezan a ser evidentes, con despidos, inflación y recortes a la libertad de expresión, el fenómeno es aún más agresivo en Venezuela.

La actual situación, en el país más vilipendiado en los últimos tiempos por la prensa occidental, se está volviendo insostenible, las filas para obtener los productos regulados cada día son más largas, el precio del resto de productos cada día está más desorbitado y la escasez en ocasiones se vuelve tenaz. Todo ello ocurre a pesar de los esfuerzos gubernamentales por realizar repartos alimenticios en centros obreros y mercados del pueblo y por intentar cumplir la legislación que obliga a la empresa privada a establecer precios justos en ciertos artículos para la población. Sin embargo, el “bachaqueo” y la guerra económica están siendo rivales difíciles. Prueba de ello es que, en estos días, recogimos, jamón y salchichas en un encuentro bajo el puente de una autopista, harina y arroz en la trastienda de una bodega, pan después de una cola y una espera paciente, y una bolsa de productos no perecederos en nuestro centro de trabajo.

Es muy triste observar cómo pueden llevarse por delante un proceso de algo más de quince años, del que se ven resultados palpables en la sociedad y en las calles. En ello colaboran, la corrupción, la ineficacia, el oportunismo y el no compromiso de sectores apegados al gobierno, la falta de escrúpulos y conciencia de parte de la población venezolana que no duda en seguir especulando y acaparando productos para hacer plata, pero sobretodo las oligarquías venezolanas y sus aliados en el exterior que mantienen una guerra económica sin cuartel. Algunas de sus acciones son: comprar dólares subsidiados por el gobierno para importar y luego vender a la población con un dólar de referencia infinitamente más alto, guardar los productos en sus bodegas para generar desabastecimiento o sacar a la venta exclusivamente las versiones más costosas de un mismo producto, (en estos días se descubrió una cadena de supermercado que prefirió dejar pudrirse 4000kg de pollo antes que sacarlos a la venta).

Se siente emoción, al observar la inmensa misión vivienda que da cobijo a cerca de un millón de familias, al ver la mejora en las condiciones de vida de muchísimos venezolanos que antes engrosaban las listas de pobreza y extrema pobreza, al ver el resultado de misiones de alfabetización, de acceso a la educación y a la sanidad, y al ver las mejoras insuficientes en esos barrios ahora llamados tricolores que siempre estuvieron abandonados. Pero es triste evidenciar una y otra vez como la posesión de los medios de producción y de comunicación nunca está al servicio del pueblo y sí al de unas élites que no dudan y nunca han dudado en asfixiar a la población de hambre si es preciso (Chile 1973) para mantener un país ardiendo hasta que sus privilegios se salvaguarden. Nos vuelven a mostrar que la democracia es un sistema, que solamente es válido cuando de ella emana el triunfo de sus intereses, y si no es así, usarán golpes de estado, guerra económica o cualquier invento para revertir el orden establecido.


Fenómeno migratorio

Ya en Ecuador habíamos vivido de cerca esta realidad. Ellos que vuelven a su país empujados por la crisis española y la mejoría nacional, españoles que hacen las américas con sus titulaciones bajo el brazo, colombianos que nutren el norte huyendo de la violencia, cubanos que como médicos mejoran las prestaciones andinas o que inician viaje al norte en busca de su dorado, y así podría seguir con ejemplos que inundan el continente sudamericano y que mezclan y nutren estas tierras. Sin embargo, el fenómeno más curioso vivido en el Ecuador y entendido ahora en Venezuela, es el fenómeno de migración temporal de los venezolanos haciendo arder sus tarjetas de crédito o “raspando la tarjeta” como se conoce en el país.

Su forma de “viajar” por Sudamérica, es una especie de guerra económica llevada a cabo por ciudadanos de clase media que no dudan en mejorar sus condiciones de vida a costa de empeorar las de buena parte de la población, en la idea del sálvese quien pueda. De hecho, hay sectores que han convertido este negocio en su único trabajo. Al venezolano se le permiten, en función del lugar al que se dirige y el tiempo de estancia, una cantidad de dólares vendidos por el estado hasta hace muy poco tiempo a 10 bolívares por dólar. En el país de destino hacen compras ficticias con la tarjeta y a cambio de una pequeña propina, el establecimiento le devuelve lo gastado con la tarjeta en dólares en efectivo. A la vuelta al país, revenderán esos dólares a una tasa especulativa que se sitúa ahora alrededor de 1200 bolívares por dólar. La realidad es que, incluso pagando el pasaje de avión, compensa el negocio de compra venta de dólares, que además ayuda a la hiperinflación existente y a ahondar más en los problemas económicos existentes.   

Esta emigración temporal no está siendo la única. Hay otra sin fecha de regreso, llevada a cabo por personas que no aguantan más los actuales problemas económicos y de inseguridad, que abandonan el país con la certeza de que la mejoría está lejos y que piensan en las posibles represalias futuras.


En definitiva, me despido de Caracas y de Venezuela con tristeza e incluso con miedo de lo que a esa población humilde y trabajadora les pueda deparar el futuro. Me despido de manera emocionada del Cuartel de la Montaña donde descansan los restos del Comandante Chávez, y dejo atrás los enormes gestos de amor que gran parte de su pueblo tienen por él.
Hasta siempre Comandante

Mientras viajo hacia el aeropuerto, miro las pintadas de carácter socialista y emancipador que invaden los muros y puentes de barrios, plazas y municipios, y pienso como estarán cuando vuelva. Imagino que quizá nos venzan nuevamente, pero que, aun así, no dejamos de aprender y con ello de avanzar hacia una sociedad mejor en la búsqueda del hombre y la mujer nuevxs.

Llego a la puerta de embarque y vuelvo a mirar atrás con tristeza, sin embargo, al observar la pantalla que marca la inminente salida de mi vuelo a La Habana, me siento un poco mejor.

 

PD: En estos diez días de estancia en la República Bolivariana de Venezuela se registraron: el asesinato de un alcalde y un legislador suplente, ambos chavistas, también el asesinato de un activista social comprometido con el proceso. En los tres casos se sospecha que la causa fue el sicariato. Espero que estos datos lleguen a oídos de Mr Cal viva para que haga la campaña oportuna que considere, ya que supongo que estas noticias no les llegaron a nuestros medios de desinformación.

domingo, 17 de abril de 2016

Ecuador CXII. Con el corazón sacudido, y encogido

Ahora que nuestra estancia en Latinoamérica llega a su fin, casi tengo la mente más puesta en Madrid que en estas hermosas tierras. Además, habiendo pasado más de seis meses desde que salimos de Ecuador e iniciamos este viaje continental, la experiencia ecuatoriana parecía algo distante (no hemos parado de descubrir lugares nuevos durante cerca de 200 días), sin embargo, en un segundo todo cambia. La noticia llega a nuestros oídos como un estruendo y nos conecta de nuevo, de forma inmediata y profunda, con nuestra “patria chica”.

Ecuador sufre un terremoto de 7,8 en la escala Richter. El peor que sufre el país desde 1979. Sabemos de la noticia en la Habana, con ansiedad miramos los teletipos de Telesur para saber el epicentro, la magnitud, cada detalle. Necesitamos saber.

Inicialmente la mente se asombra con la fuerza de la naturaleza, como con cualquier otra sacudida en la otra punta del planeta, como con los efectos de un huracán en el caribe, un tifón en Asia o inundaciones en cualquier rincón del mundo. Sin duda es un espectáculo, terrorífico y destructivo, pero espectáculo.

Lo siguiente es mirarse el ombligo, e inevitablemente exhalar un suspiro de alivio, ufff… de la que nos hemos librado. Hablamos de qué nos habría pasado, a esas horas estaríamos probablemente en la playa, o tal vez duchándonos en casa, o de camino al supermercado, o… Me acuerdo de esa mochilita de emergencia que tuve preparada durante meses y que a David le daba risa, recuerdo también el episodio que vivimos con Marco y Joana hace casi dos años en el centro de Quito y me parece un tanto ridículo. Me siento aliviada de no haber vivido algo así, y siento que somos un poco cucarachas, abandonamos los barcos antes de que se hundan (simultáneamente vemos las noticias de inundaciones en Chile y en Uruguay, lugares que hemos visitado recientemente). Parece que vamos esquivando peligros.

Una vez superada la fase egoísta, llega el momento en el que corazón se encoge, y los nombres, las caras y los lugares te sacuden con una magnitud mayor a la del sismo. ¿Cómo estarán Lucas y Henar? ¿Wachito y su familia? ¿Eliana y su bebé? ¿el resto de mis alumnxs y compañerxs de trabajo? ¿el del bar de la esquina? ¿la muchacha del supermercado? ¿Ana y su familia? ¿Fernando y su tienda? ¿quedará algo de la que fue nuestra casa?

Conseguimos conectar y enviar mensajes, a la vez entran cientos de lxs que desde España habéis sabido de la noticia. La emoción me abruma, empezamos a conocer detalles. La zona más afectada es la costa, y especialmente nuestra querida provincia de Manabí. Bahía de Caráquez destrozada, Canoa destrozada, decenas de muertxs en Portoviejo… vemos imágenes de Bahía que terminan de romper el nudo en la garganta. Dolor… Angustia… Tristeza…

Qué ganas de estar allí, de ayudar, de consolar, de acompañar, y sobre todo de saber, pues para nosotrxs, todo ese sufrimiento tiene rostro y nombre. ¡Qué impotencia! ¿Qué hacemos?
De momento seguir esperando noticias, con el corazón encogido y la mente en Ecuador, nuestro Ecuador querido.