martes, 29 de abril de 2014

Ecuador LIV. El último tomate y la próxima visita.



Poco después de cumplir 9 meses en el Ecuador, como periodo simbólico en el que algo se gesta, damos por finalizado nuestro primer intento de huerto en el balcón.

Como experiencia iniciática no ha estado mal, nos tocó luchar con hongos, gusanos, exceso de agua, exceso de sol y las tijeras inquietas de la casera. Lxs que habéis podido disfrutar de ellos habréis comprobado el rico sabor de los tomates orgánicos, sin pesticidas ni fertilizantes. (Aprovecho para recomendaros un corto que hizo aumentar mi amor por este maravilloso vegetal, “2 tomates y un destino”)

Y así, este triste solitario hace que cerremos la temporada de tomates. Parece que ha estado resistiendo la última semana, en la que se alternaban un día de sol ardiente ecuatorial con otro de lluvia y nubes, con el fin de que nuestra próxima visita lo pudiera probar.


Ya lo hemos cosechado, será nuestro aperitivo de bienvenida ya que no queréis Chontacuros… (Entonces, el jamón lo ponéis vosotrxs)

Las despedidas son tristes y cerrar etapas a veces no es sencillo.

Cuesta despedirse de la frasecita: “Lu, subimos a coger algún tomate para cenar” igual que costó despedirse de nuestras últimas visitas. Pero no hay pérdida sin ganancia, ahora tenemos espacio para plantar acelgas y todas esas semillitas que nos dieron Lucas y Henar. Y como en la vida todo fluye y las vistas son como la energía, no se destruyen, se transforman, anunciamos la llegada de Elena (nuestra periodista favorita) y Julito (nuestro tito Gilito preferido, perdón! tanta renta que te renta me confunde…)

¡¡Aquí os esperamos!!

domingo, 27 de abril de 2014

Ecuador LIII. Gastronomía Ecuatoriana: Comiendo Gusanos


Aunque en ocasiones hayamos pensado que la gastronomía de este país no es muy variada (me viene a la cabeza el mito de que en latinoamérica sólo se come arroz y frijoles) e incluso hayamos comprobado que los menús en los restaurantes son bastante similares (siempre hay una sopa y después un plato de carne generalmente con arroz y/o papas), queremos mostraros la gran variedad de alimentos que nos ofrece este país, algunos de ellos bien exóticos.

Podríamos diferenciar la gastronomía según las zonas geográficas del país:


En la zona donde vivimos, los Andes, se suele comer “calientito”, no puede faltar una sopa, siendo mis favoritas la de quinua y el locro de papas, y “el seco” que es el plato fuerte y como ya he dicho es carne (rara vez pescado apanado) acompañada de arroz (soportando el mito), ensalada y por supuesto aderezado con ají, una salsa algo picante cuya base es el tomate de árbol (un fruto que no habíamos visto nunca hasta que llegamos aquí) y ají (pimiento picante, chile). Otra de las joyas de la zona es el choclo, el maíz, que simplemente hervido o a la brasa y con un poco de mayonesa y queso rallado es una delicia (¡a 50 centavos o a dólar!).

Choclos recién comprados
Dentro de las exquisiteces serranas tenemos el famoso cuy (la típica cobaya) que se puede comer asado, frito, o a la brasa. Y como ya conocéis, la única e inimitable tilapia, también al gusto, asada o frita. Y no os olvidemos del delicioso hornado de chancho (cerdo) o las ricas fritadas (carne de cerdo frita) acompañadas de tortillitas de papa, aguacate y ensalada.

Rober y un rico hornado
La famosa tilapia











Si vamos a la costa, mmm,  qué decir!!


La especialidad son los ceviches, plato frío, a base de mariscos y pescado, acompañados de cebolla troceada y una salsa con limón. Sobre el ceviche se coloca el canguil (palomitas de maíz), tostados (maíz tostado) y chifles (láminas de plátano macho frito). Así contado puede parecer raro, pero es muy rico.


Siguiendo hacia el norte por la costa, en la provincia de Esmeraldas, zona afro por excelencia, no nos podemos perder el sabroso encocado. Plato con cualquier tipo de pescado o marisco, acompañado de arroz, salsa de coco y patacones (otra variedad de plátano macho frito).


Si las ganas de comer no son tantas, podemos tomar simplemente un café acompañado de un bolón de verde. Es una bola tamaño mandarina, de plátano verde machacado y mezclado con camarones, concha, queso o chicharrones.


Y si lo que tenemos es sed, cualquier jugo de cualquier fruta costeña será una delicia. Lo de las frutas en este país merece una entrada a parte. Se me hace la boca agua de pensarlo.


Pasamos al Oriente del país, donde hemos estado recientemente y donde hemos probado una de las comidas más “exóticas” hasta ahora.


La estrella en el Oriente es el famoso Chontacuro. Este animalito es la larva de un escarabajo, y conseguirlo es un proceso lento y laborioso. Primero hay que tumbar una Chonta (un tipo de palmera), después esperamos que el escarabajo negro llegue al interior del tronco y deposite los huevos. Se sabe que las larvas están creciendo porque van comiendo el tronco desde dentro y se ven los agujeritos en la superficie. Entonces es el momento de vaciar el tronco, extrayendo el manjar.

Chontacuros esperando su pinchito
El chontacuro es altamente rico en proteínas, por eso lleva siglos siendo parte de la dieta de los indígenas de la zona. Se puede comer crudo, pero para lxs más exquisitos se cocina a la brasa, como el típico pincho moruno, o en maito, que es una forma de cocinar del oriente que consiste en meter lo que queramos cocinar (pollo, tilapia, o chontacuros) en una hoja llamada Bijao, se cierra haciendo un atillo, y se pone en la brasa para dejar que los alimentos se cocinen en su propia salsa.

Maito de pollo
Y después de este pequeño menú Equinocial, os dejo una muestra de nuestra primera vez con los chontacuros. Presiento que no será la última…


¡Buen Provecho!




jueves, 24 de abril de 2014

Ecuador LII. Lara visita Ecuador


¡Por fin llegó el día y por fin llegó el día de después!

Llegamos al aeropuerto de Quito cansados, nerviosos y muy, muy ilusionados. Allí nos esperan entre la multitud, sonrientes. ¡Ay que lloro de la emoción! No me lo puedo creer, estamos aquí y estaremos durante tres semanas.

Pasamos los tres primeros días en Quito pero sólo el primero con ellos, Lucía tiene que trabajar el lunes y el domingo nos volvemos a separar...pero ¡qué bonito ha sido el reencuentro! el primer minuto ya parecía que no nos habíamos separado nunca. Eso sí, antes de separarnos conocemos a sus amigos de Quito, Lucas y Henar que son majísimos.

Desde el principio dividimos nuestra estancia en Ecuador en tres etapas, en función de la compañía y el dónde transcurre. A continuación hago un resumen de cada una de ellas:


I Etapa:
Antonio, Emma y yo cogemos un avión que nos lleva a Cuenca, ciudad declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. Sólo el vuelo ya merece la pena, ¡qué bonito y emocionante! Tenemos la suerte de pillar todo despejadito y conseguimos ver El Cotopaxi, El Cayambe y algún que otro volcán más que no reconocemos...se nos ponen los pelos de punta y a mi se me salta alguna lagrimita de la emoción. 



En Cuenca pasamos cinco días callejeando por sus empedradas y cuadriculadas calles, que se extienden alrededor del Parque Calderón. Da gusto sentarse en esta plaza a ver pasar gente...



 
 
Visitamos el Museo del Banco Central Pumapungo, precioso y muy interesante y hacemos una excursión que merece muchísimo la pena al Parque Nacional Cajas donde, en primer lugar, damos un paseíto alrededor de la Laguna LLaviuco y su bosque nuboso; y luego subimos a 4100 metros y hacemos otro paseo por el páramo hasta llegar a un bosque de Polylepis de cuento.
  

II Etapa:
Llegamos a Ibarra. Parece que esta semana va a ser tranquila pero hacemos muchísimas cosas. Ibarra es una ciudad amable, llena de placitas y parques. Pero lo que llama más la atención son sus alrededores. Un día despejado se pueden ver a la perfección los volcanes Imbabura, Cubilche, Cotacachi y Cayambe, todo un espectáculo.

Entre otras muchas cosas vamos a Yahuarcocha al famoso plan dominguero: degustar la Tilapia. Y conocemos a los adorables Ruth, Sebastiao y Unai.
 
Subimos a La Esperanza a ver a la doctorita y conocer su subcentro de salud, qué lugar más bonito ha elegido para trabajar...así da gusto! ¡Y cómo la quieren sus pacientes! Claro, que no me extraña. Otro día nos invitan Olga y su hijo Ati a comer. La casa está en un lugar privilegiado y ellos son encantadores.


Hacemos una marchita de casi cuatro horas entre el Cubilche y el Imbabura para llegar a Otavalo, un pueblecito conocido por su mercado de artesanía.


Celebramos el cumpleaños de Lucía, que por suerte nos ha pillado allí, y no sólo una vez si no varias. 

Por último, vamos al volcán Cotacachi y damos un paseo en barquita por la Laguna Cuicocha, que está en el cráter del volcán. Es precioso y muy especial por la ubicación de la laguna y todo lo que le rodea.  

Todo esto siempre con la compañía de David, que se ha portado como un verdadero guia, inmejorable.

III Etapa:

Nos encontramos con Marta y Guille en Quito para comenzar una ruta circular bastante variadita. Subimos al Pichincha en teleférico, casi 4100 metros, pero esta vez no tenemos suerte y no podemos disfrutar de las vistas que se tienen desde arriba por haber bastantes nubes.




¡Por fin es lunes! ¡Por fin es lunes! Y es que Lucía va a comenzar unos días de descanso muy bien merecidos para poder viajar con nosotros.



Primero vamos al Parque Nacional Cotopaxi. Llegamos por la noche a un lugar maravilloso donde nos está esperando una gran sorpresa a la luz de la luna llena: el pico nevadito del volcán Cotopaxi y sus vecinos Rumiñahui, Corazón, Pasochoa y Sincholagua. Al día siguiente el Cotopaxi se ve así:


De allí nos vamos a Baños, emplazada en la falda del volcán Tungurahua que erupcionó unos días antes. Es emocionante, pero no conseguimos ver las candelas por la noche.     












La siguiente parada es en Misahuallí, toda una novedad para nosotros que no hemos estado nunca en la selva. Hacemos noche en Sinchi Warmi, una cooperativa de mujeres, y por la mañana penetramos en la selva. Vemos un montón de plantas y árboles que no había visto en mi vida, como la palmera que anda, el cola de mono, la vainilla...y probamos el cacao recién cortadito.

La última noche la pasamos en Papallacta y disfrutamos de sus aguas termales, ¡gracias chicxs!
Es increíble cómo de la selva pasamos, en poco más de dos horas, a una altura de 3300 metros. Estos son los contrastes de este país que no nos ha dejado indiferentes.


Y llegó el final de este viaje tan esperado...entre lágrimas y abrazos nos despedimos en el aeropuerto de Quito.

¿Y ahora qué? Pues nada, deciros que ha sido todo un placer visitaros, compartir lo que os rodea cada día, disfrutar con vosotros de unos momentos tan buenos e id haciendo hueco en vuestras agendas, que tendremos que organizar otro viajecito para poder disfrutar de vuestra compañía dentro de poco.


¡Os quiero mucho!

martes, 22 de abril de 2014

Ecuador LI. Un año más viejita



Como dicen acá, ya completé los 32, aunque hace un par de meses me di cuenta que desde que llegué a Ecuador, cada vez que me preguntaban la edad, ya respondía 32…Está bien eso de sumarse años sin que te importe.

El caso es que, como era de imaginar, este año el cumple ha sido distinto. Es lo que tiene estar a 9000km. Sin embargo ha sido bastante especial, y pese a la distancia con la mayoría de vosotrxs, me he sentido muy bien acompañada.

El día D se anunció unos días antes con la llegada de un paquete desde España. Que contenía además de ropita, un lomo y jamón!!! 
¡Gracias mamita, gracias papito!


Y el día 9 llegó, lxs que estáis lejos me mandasteis calorcito con whatsapps, mensajes, mails y varias llamadas que me hicieron muuucha ilusión.

Como ya os conté, recibimos la más que esperada visita de Lara, Emma y Antonio, con quienes pude disfrutar de “mi día”, junto con nuestra familia en Ibarra, Ruth, Unai y Sebastião. Recibí regalitos bien lindos, destacando el típico oso de flores Ecuatoriano… Y después me encuentro la casa con decoración al más puro estilo gringo y más regalos, algunos venidos de España y otros de Ecuador,  entre ellos una declaración de amor de saltarse las lágrimas, por no hablar de la tortilla de patata que preparó Antonio para cenar.




Y de regalo extra, 2 y 3 días después, la no menos esperada visita de mi ñaño (hermano) y Marta, que nos trajeron mucha alegría y cariño. Y de nuevo celebración, esta vez con Lucas y Henar y un delicioso Sushi + Gin tonic...que momentazo!

En fin, que fue un dulce cumpleaños y unos días muy felices viajando en familia, intentando aprovechar cada segundo para enseñarles un pedacito de Ecuador. Así da gusto hacerse grande.

A mi se me ha hecho corto, hoy nos hemos quedado solitxs y ya se nota un vacío grande, vamos que ya os echamos de menos… (Especialmente a Emma, una lorita deliciosa que hace cosquillas en el corazón, ¡te queremos!)

Queridxs compañerits de viaje, solo puedo deciros: 
¡Os queremos! ¡Gusta, gusta, gusta! ¡Ecuador, Ecuador, Ecuador!

Familia, como en la peli de Fernando León
Y ahora os invitamos a contar vuestras propias vivencias…

sábado, 5 de abril de 2014

Ecuador L. Las elecciones me llevan al paro.



A finales del mes de febrero se produjeron elecciones seccionales en el Ecuador, como ya os contamos. Estas han traído algunos cambios en el ejecutivo y sobretodo han devuelto a la palestra el debate del cambio constitucional para la reelección indefinida. Lo que no sabíamos eran las repercusiones directas que las mismas tendrían en nosotrxs. La cuestión es que en mi colegio había un profesor, casualmente de matemáticas de bachillerato, que se encontraba en comisión de servicio desde hace cinco años trabajando como asesor del prefecto de nuestra provincia. El hecho de la pérdida de Alianza-PAIS en esta zona ha provocado su vuelta repentina al centro y por tanto mis vacaciones anticipadas.


Por un lado estas vacaciones vienen muy bien para poder viajar con nuestras visitas actuales y además para volver a mi rica rutina diaria de disfrutar de las pequeñas cosas, pero por otro lado si me ha dado algo de pena dejar a lxs chicxs con los que llevaba mes y medio peleando e intentando cambiando algunas formas de trabajar.


Verdaderamente no hubo tiempo para despedidas ya que la destitución fue de un día para otro, pero si pude hablar con el curso del que era dirigente y me mostraron mucho cariño para el poco tiempo en el que habíamos estado juntos, claro que nos habíamos ido hasta de gira de observación. “Pero licen que podemos hacer, recogemos firmas, hacemos una huelga, pero licen no se vaya…” y esto mientras a una chica indígena se le caían algunas lágrimas, algo bastante emotivo por su aparente impasibilidad y lo reservadas que suelen ser. Después nos hemos visto algún día en el colegio y en otras ocasiones por la calle y me han seguido mostrando un cariño que hace reconciliarte (aunque yo ya lo estaba) con esta profesión tan maravillosa. También el otro día un alumno me decía algo muy bonito, “sabe licen cuál es la diferencia que hemos visto entre usted y otrxs licenciadxs, es que usted si se preocupaba porque aprendiéramos”.


Después de que esto ocurriera, tuve una oferta en otro colegio (en este caso particular) en el que trabaja un compañero y que habiéndose enterado de lo contentos que estaban los alumnxs conmigo, me ofrecían una plaza de matemáticas. También el rector había hablado con la zonal de educación para que intentaran reubicarme, el caso es que no hice caso a ninguna de las dos ofertas, ahora tenemos algunos días para viajar e incorporarme a un sitio nuevo con apenas dos meses y medio de clase por delante y teniendo en cuenta como se trabaja aquí no me parecía muy tentador.


En estas dos semanas que llevo en el paro (es decir de que no tengo un trabajo legalmente remunerado) he estado dando algunas clases particulares, primero a un chico del barrio para nivelarlo ante el inminente inicio de sus clases universitarias y después una experiencia muy bonita que ha sido dar clases a dos, en algún momento tres hermanxs indígenas para prepararles a las pruebas de entrada a la universidad. El pago ha sido en choclos, habas, moras y huevos, pero el mayor regalo ha sido subirme a su comunidad, por encima de 2600 metros, incluso un poco por encima del centro de salud de Lucía y disfrutar de sus almuerzos (basados en lo que la tierra da en esos lares), de sus silencios, de sus inquietudes, de su amabilidad y de las maravillosas vistas de una Ibarra al fondo. Incluso el último día mataron uno de sus pollos camperos y uno de sus cuyes para almorzar y luego cenar cuando Lucía, Sebastiao, Ruth y Unai subían a buscarme.
 
Por su altura y dignidad lxs conoceréis.

de la mata a la olla

Ahora también estoy gestionando el seguir dando clases particulares con algunxs chicxs de mi tutoría, algo eso si sería bonito, porque sería intentar aprender y disfrutar un poco de las matemáticas fuera de algunas obligaciones del día a día del colegio.


Ya os seguiré contando porque el mundo de la educación es apasionante y más aún en este país.