viernes, 31 de julio de 2015

Ecuador XCVII. Pepe Visita Ecuador:




Y aquí está la entrevista del segundo integrante de la última visita, Pepe.

¿Qué imagen tenías de Ecuador antes de venir?
No tenía ninguna imagen preconcebida de este país lo único que sabía era que su capital era Quito y que además había una ciudad que se llamaba Loja, pero últimamente ya desde que os fuisteis a ese país ya empecé a interesarme por él y además la elección del presidente Correa un político bastante atípico por esa región.

¿Qué ha sido lo que más te ha sorprendido de este país?
El esfuerzo de inversión en infraestructuras, sanidad y educación que se está haciendo en todo el país pero no solo en los núcleos de población grandes sino por todos los rincones del país

¿Cuál ha sido una de las cosas que más te ha gustado del país?
Difícil tesitura pero lo que más me ha gustado ha sido la ciudad de Ibarra y no es porque sea una ciudad muy bonita porque Baños, Tena incluso  Otavalo sean más bonitas, pero esta ciudad sea por el clima por su altura, no sé, es una ciudad amable para pasear y para vivirla.

¿Cómo resultó la comunicación con los ecuatorianos? ¿Qué destacarías de este pueblo?
Pues la verdad como llevábamos buenos interpretes la comunicación con los lugareños era muy fácil, pero cuando no era así la cosa se complicaba un poquito porque entre castellano nuestro un poco rudo y el suyo sumamente amable, aparte del el significado distinto de muchas palabras  se hacia un poco equivoco, pero bueno no era ningún problema insalvable.

Teniendo en cuenta que has estado en las cuatro zonas del país, Andes, Amazonía, Costa y Galápagos, describe con un par de adjetivos lo que te evoca cada una de ellas.
Lo de los Andes es lo que más me ha gustado, su geografía, las montañas y esos volcanes con cráteres algunos llenos de agua, otros nevados, algo que físicamente no había visto y me impresionó; también el clima es para mí mas fácil. Lo único es la llamada maldición de Atahualpa que se cebo un poco en mí. Pero además la geografía humana, nos hospedamos en una hacienda y fue como volver al siglo XVIII, los lugareños estaban en fiesta del corpus y bajaban al pueblo desde todas las aldeas del alrededor vestidos de fiesta con indumentaria regional pero además con mucho alcohol, unos a los toros y otros al baile, también los dueños de la hacienda cumplían su papel, tanto en la vestimenta como en su comportamiento desempeñaban su papel de terratenientes, pero  allí también ha llegado Correa con su escuela, el mejor edificio de la hacienda y además internet con wifi.


La amazonia, por supuesto, una naturaleza más salvaje, tanto el viaje por el rio Napo como los hospedajes en esas cabañas muy bien acondicionadas para el turismo fue muy confortable y emocionante.


La costa, bueno, ya es una cosa que me es más conocida, pero la diferencia con las de aquí es que las playas son enormes, todavía tengo grabada la playa de Canoa, una playa inmensa que se perdía la vista, ver esas olas cabalgando en el mar fue muy impresionante.

Galápagos, solo estuvimos en la isla de Santa Cruz y fue muy curioso porque el hospedaje lo teníamos en el centro de la isla y por la noche llovía mucho pero a cinco ó seis kilómetros no caía ni gota de agua, estuvimos en unas playas enormes y blancas con el agua color esmeralda y sobretodo muy bien conservadas.

¿Con qué te quedarías de la gastronomía ecuatoriana?
El encocado de camarones de la playa de Canoa, sin olvidar el ceviche y sopas varias.

Dime un momento especial el viaje
El momento más especial fue en viaje en canoa por el rio Napo, fue como un viaje en el tiempo, recordando películas que se desarrollaban en el rio Amazonas u otras en cualquier rio de África.

¿Qué ideas preconcebidas del Ecuador has cambiado después de esta visita?
La verdad es que no tenia ninguna idea preconcebida sobre el país, pero después del viaje me ha recordado a los momentos en que en España empezó a gobernar el psoe. Se invirtieron grandes cantidades en sanidad y educación pero sobretodo en infraestructuras, nos hicieron creer que ya éramos ricos y de hecho desde el gobierno se fomentaba que este era un país donde se hacían buenos negocios y así nos fue cuando vimos lo que había sucedido, espero y deseo que esto no pase en este país por lo menos Correa parece que se esfuerza en comunicar a los ecuatorianos lo que se está haciendo y el porqué se hace.

lunes, 27 de julio de 2015

Ecuador XCVI. Conchi visita Ecuador



En Junio hemos recibido una visita especial, aquí queda la entrevista realizada a uno de sus componentes, Conchi.



¿Qué imagen tenías de Ecuador antes de venir? 

Según por oídas el país era muy distinto desde el gobierno de RAFAEL CORREA y tenía curiosidad de verlo por mí misma. Yo lo imaginaba bastante atrasado como en mi niñez en mi pueblo, calles sin asfaltar, gente como por ejemplo por desgracia vemos aquí a gente pidiendo por las calles bastante mal vestidos y yo creí que allí habría mucha gente pidiendo o casas en bastante mal estado y la verdad fue todo muy distinto.




¿Qué ha sido lo que más te ha sorprendido de este país?

Me han sorprendido todas las autovías, carreteras, y en todos los parques y pueblos aún siendo pequeños tenían muchos espacios para hacer deporte, los parques llenos de campos de fútbol, canastas de baloncesto y todo gratis y donde había cuatro casas allí había una escuela.



¿Cuál ha sido una de las cosas que más te ha gustado del país?

La Amazonía, a pesar de mi regular estado físico pensaba que estaba viendo en mi persona una película, tanto verdor, tantos ríos espectaculares, me hubiese gustado haber pasado unos días más.




¿Cómo resultó la comunicación con los ecuatorianos? ¿Qué destacarías de este pueblo?

Bueno, la primera impresión que dan es de un poco frialdad y quizás antipáticos. Yo les quería comparar con cubanos, mexicanos y nada más pues esos dos son los países que conozco y hay diferencia. Son un poquito sositos pero al hablar con ellos y seguir su ritmo, me resultaban muy atentos y agradables, con una dulzura como yo les veía aquí sobre todo con nuestros mayores, y al hablar con las terminaciones en diminutivo te trasmiten como más amor.




Teniendo en cuenta que has estado en las cuatro zonas del país, Andes, Amazonía, Costa y Galápagos, describe con un par de adjetivos lo que te evoca cada una de ellas.



Amazonía: Paz, tranquilidad... dejar pasar el tiempo sin tener reloj y disfrutar de los paisajes y las costumbres tan diferentes para mí. La costa me entusiasmo un poquito menos dado que las temperaturas altas me agobian un poco. 




Del Pacífico me encantaron sus aguas tan templaditas aunque un poco revoltosas, el comer mirando sus olas con un encocado, creo que tardaré en borrarlo de la mente y del estómago.



Los Andes: con su cráter lleno de agua del volcán que no recuerdo su nombre, su frío tan intenso, sus gentes abrigadas con sus ponchos de lana de llama, los cuales tuvimos el gusto de disfrutar de su calidez dando un paseo por la hacienda donde nos hospedamos.


Cerca de Quilotoa

Y por último Galápagos con sus aguas cristalinas color verdosas que no he visto nada igual ,tengo que decir que era de todo el viaje lo que más llevaba en mi mente y quizás aún gustándome mucho, el impacto ha sido menos que lo visto en los Andes y en la Amazonía.



¿Con qué te quedarías de la gastronomía ecuatoriana?

Sin lugar a dudas, sus deliciosos jugos y al mismo tiempo sus grandes variedades de frutas.



Dime un momento especial el viaje

Hay muchísimos, me llevaría mucho tiempo y me quieren quitar el ordenador pues tardo mucho en escribir, así pues el paseo en canoa es algo que aún tengo que mirar las fotos para ver que fue verdad.



¿Qué ideas preconcebidas del Ecuador has cambiado después de esta visita?


 
Todas, empezando por las explicaciones que cada sábado da su presidente cosa que aquí no estamos acostumbrados y he venido soñando y creyendo que si se puede cambiar el mundo con políticos así.  

Es gente que aquí se  les tacha de bebedores habituales y no es así. Me he traído una imagen muy satisfactoria de no ver fumadores y eso conlleva que parques y aceras apenas tienen colillas.

En definitiva me ha encantado este gran país y no dudaría en volver. Gracias por todo, os quiero.

miércoles, 15 de julio de 2015

Ecuador XCV. ¡Otra vez sin trabajo!




Bueno, pues una vez más estoy sin trabajo, y casualmente, como los últimos años y como si aun estuviera estudiando, mis responsabilidades acaban en Junio. Parece que ese mes implica cambios año tras año, pero esa historia ya os la contaré otro día.


Ahora quería hacer un pequeño resumen de lo que han sido estos meses dedicada a la docencia, de cómo ese miedo escénico por la falta de experiencia y mi edad (la mayoría de mis alumnxs tenía una edad similar a la mía, pero otrxs eran mayores, y prácticamente todxs, con hijxs!) se fue relajando para permitirme disfrutar de una experiencia muy bonita.


Aunque desde la Universidad nunca me dijeron muy bien qué debía hacer, simplemente que mi trabajo era tutorizar y el objetivo conseguir que leyeran más, me dediqué al inicio a acompañarles en la consulta. Después comentábamos los casos y… hasta les ponía deberes!! (Me puse de profe dura y todo...)


Obviamente me ha tocado estudiar bastante, pero ha servido para compensar un poco la desactualización que arrastré trabajando para el Ministerio, así que fue sarna con gusto!


En fin, que más allá de que resultase bien o no, para mí la experiencia fue muy enriquecedora, he aprendido mucho de medicina, de mi misma y de las relaciones en este país, así que ha sido un privilegio de trabajo. Además he tenido la suerte de tener residentes muy majxs, y que me han hecho el trabajo muy fácil. Hasta diría que han tenido mucha paciencia conmigo!! Y por supuesto, creo que ha surgido alguna bonita amistad.


¡Sorpresa de cumpleaños!
Día de playa







 

Esta experiencia además me ha hecho recordar bastante mis tiempos de residente/resistente, incluso comparar…y ver que cada sistema tiene sus cosas buenas y las malas. La diferencia principal yo diría que es la “edad”, es decir, que aquí la especialidad es joven, reciente, nuevita y eso permite que todo se vaya creando un poco sobre la marcha. En este caso a demás me ha tocado trabajar con la primera promoción, así que la cantidad de cambios en los funcionamientos son constantes. Esto tiene también el inconveniente de que las cosas, hasta que terminan de arrancar, funcionan a medias. En España en cambio, todo estaba mucho más establecido, más rodado y hacía que las cosas funcionasen con un estilo que aquí parecería alemán de pura exactitud. Sin embargo había menos posibilidad de reinventarse.


Otra de las diferencias ha sido que aquí la carga teórica es mucho mayor debido a que, como ya os hemos contado alguna vez, el sistema educativo está en vías de mejorar. Esto hace que dependiendo de la universidad de origen el nivel fuese bueno, aceptable o incluso malo (ya sé que esto también ocurre en Europa, pero aquí el abanico es más amplio, y los mínimos están más bajos). Pero como yo les decía, lo importante no es de donde se parte, sino a donde llegamos al final y en la mayoría se sentía el espíritu de mejora constante. 

¡Ojú!
Y si hay algo que saben hacer bien aquí, es organizar fiestas (como la que le han montado al Papa), y por suerte, en este corto período he asistido a una "jornada de integración" que fue bastante divertida y realmente sirvió para conocernos más e integrar. Sólo os diré que acabé cediendo a concursar en karaoke, con el consiguiente ridículo, y bailando con un cow boy durante la famosa     "hora loca" con baile de la Macarena incluido. 

¡Toda una experiencia!
¿exportable?


En cualquier caso ha sido muy interesante poder participar en este proyecto, en la formación de lxs médicxs de familia del futuro, en la generación que espero cambie la forma de hacer medicina en el Ecuador, y por lo que he vivido, creo que el futuro es esperanzador (sobre todo si la Universidad comienza a tomarse el juego más en serio y no sólo a recibir la plata que el Ministerio paga por cada postgradista…)

Pero si tengo que destacar algo de estos meses de trabajo, sería sin duda a mi gran compañero de hazañas, Washington (Wachito para lxs amigxs, o sea, para mí). Con él he recorrido las carreteras de Manabí durante horas, y como al tipo le gusta bastante hablar y ha vivido y sabe bastante, ha sido como un curso acelerado de Ecuatorianidad Costeña. Un privilegio. El “man” además de ser hiper-responsable (lamentablemente algo raro aquí) y bastante prudente conduciendo, ha sido mi fiel escudero, mi Sancho y con quien me desahogaba cada vez que había algún rato malo o compartía los buenos. El cómo terminó siendo “mi chofer” fue gracias a “Diosito lindo” o a una maravillosa casualidad o un regalito de la vida como prefiero decir yo. El caso es que terminamos siendo “panas” (=amigxs) y probablemente salga alguna lagrimita en la despedida.


Con Wachito y su familia
Y con todas estas cosas lindas, ¿por qué lo dejo?


Pues por varias causas a la vez, pero quizás principalmente por inquietud, o algo así. Resulta que a pesar de comprometerse la Universidad a pagarme mensualmente, finalmente y después de sentirme maltratada -laboralmente hablando-, me pagaron al acabar el semestre y todo de golpe, así que, con esa platita en la cuenta, empieza a funcionar la maquinaria y se nos ocurrió una bonita manera de gastarlo, pero eso ya es otra historia, y a su tiempo llegará.

domingo, 12 de julio de 2015

Ecuador XCIV. Morir en Ecuador





“Yo quiero que a mí me entierren
como a mis antepasados
en el vientre oscuro y fresco
                            de una vasija de barro.”         (Jorge Carrera)



Así comienza la “Vasija de barro”, canción muy conocida en el Ecuador, incluso considerada un segundo himno. Su historia tiene que ver con un cuadro de Oswaldo Guayasamín, llamado Origen, que representa la costumbre del pueblo Inca de enterrar a sus muertos en vasijas de barro. Esta misma costumbre era practicada por los Manteños, pueblo nativo de la costa Ecuatoriana. Pudimos observar algunas de ellas en la Comuna Aguas Blancas, en Manabí.

                                                                                                                   
 
                      La vasija de barro
                       de Guayasamín,
                  bajo el árbol de la vida.




Vasijas de barro Manteñas





 

Y así comienza este fin de ciclo, nacer, crecer, vivir y al fin, morir.


¿De qué se puede morir en Ecuador?


Si eres hombre, la probabilidad de morir en un accidente de tránsito es alarmantemente alta, en 2013 fue la primera causa de muerte en hombres- siendo el 7,07% del total de muertes masculinas-, siendo la 5ª causa en el total de la población. (Datos del INEC)
En caso de morir en accidente de tránsito, además de la huella que dejas en las personas que te conocieron, dejarás una huella en el lugar donde falleciste, será de color azul y con forma de corazón. Cientos de “corazones azules” cubrirán los kilómetros y kilómetros de curvas que posee el país. Esto se debe a una campaña promovida por la Dirección Nacional de Tránsito de la Policía. Estuvo funcionando de 2004 a 2012 y el objetivo era mejorar la seguridad vial para reducir tan escalofriantes cifras. (Conste que las de 2013 son una mejoría con respecto a datos previos)
Dentro de las peculiaridades de esta sociedad nos encontramos con que si te atropellaron, es posible que el conductor responsable llegue a un acuerdo económico con tu familia para evitar esos molestos trámites judiciales. No te sorprendas si la persona que te atropelló paga tu ataúd, funeral y entierro. El muerto al hoyo y el vivo al bollo.

El resto de las principales causas de muerte son similares a las que hay en España, diabetes, hipertensión y accidentes cerebrovasculares. El cáncer queda algo más atrasado siendo el primero el gástrico. Como aquí prácticamente no se fuma, el de pulmón no entra en las 15 primeras causas (INEC)

¿Cuántos años puedo vivir en Ecuador?

Bueno, puede ser que mueras en tu primer año de vida, aunque gracias a los esfuerzos del MSP, esa posibilidad es cada vez más remota. Las causas principales son bajo peso al nacer, embarazo pretérmino, e infecciones.
Gracias a la mejoría en las condiciones de vida y a la reducción de las muertes prematuras la esperanza de vida está en aumento (79,40 años en mujeres, 73,67 años en hombres).

Candidata a Centenaria
Con algo más de suerte llegarás a los 100 años, son varias los zonas del país donde se agrupan jubilados gringos, esperando que el aire de esta mitad del mundo con el clima favorable de las tan publicitadas localidades, consigan prolongar su vida. Yo tengo mis dudas sobre si lo que alarga la vida es estar en ese lugar, o haber nacido en él habiendo vivido la vida plenamente, pero con dureza y alejada de contaminantes, estrés y otros problemas de nuestro mundo. Este es el caso de tantxs indígenas que alcanzaron una longevidad sorprendente para sus condiciones de vida (frío, sol equinoccial, trabajo, trabajo y más trabajo). 

Tránsito Amaguaña, líder del movimiento indígena en el siglo pasado en Ecuador, es una de esas centenarias, pues vivió un siglo.


La inmortal, Tránsito Amaguaña

¿Qué hacemos cuando alguien muere?

Como en todas partes, el dolor se manifiesta con llantos, silencio o incluso gritos, sin embargo, tengo la sensación de que aquí la muerte se acepta de otra manera, como si la muerte fuese una parte más de la vida incluso habiendo sido prematura o violenta. Es como si la capacidad de resignación fuera mayor, y esto lo veo en otros aspectos de la vida en este país. No sé si tendrá que ver con la religión, o con que tantas muertes en gente tan joven se han ido normalizando.

Por otro lado, aquí la muerte tiene un componente de morbo bastante alto. Más allá de la curiosidad natural, creo que está favorecido y potenciado por el tratamiento de todo evento violento en la prensa, especialmente en diarios como el Extra que hace “poesía” con cada suceso. Una vez vimos un accidente en el que se habían parado más de 50 coches, algún camión e incluso un autobús para simplemente mirar. ¡Qué chévere poder decir que viste en vivo lo que está en la portada del Extra! ¡Qué mejor recuerdo de tu hijo que la contraportada del Diario Manabita, con foto a color!

Y dentro de las costumbres, aquí es bien importante la velación, que se puede hacer en la propia casa o en salas de velaciones en cuya entrada suele haber un cartel con el nombre de “quien en vida fue…”, como si fuese una función de cine. En ocasiones lo anunciaran como “Sepelio” y otras como “Cepelio”, dependiendo de la creatividad del artífice.
En la velación es importante alimentar a las personas que vienen a acompañar a la familia en su dolor, y en muchos casos la calidad del refrigerio nos recuerda la importancia del estatus.

Cada año, el 2 de Noviembre, día de Finados, te visitarán en el cementerio, tomarán colada morada y guaguas de pan, y comerán el delicioso hornado de chancho.

¿Y los entierros, como son?

Afortunadamente no hemos tenido que ir a ninguno, pero nos hemos cruzado con más de uno. El cortejo, vestido de negro generalmente, aunque en ocasiones también de blanco, caminará a paso lento por calles o carreteras principales desde la salsa de velaciones o domicilio hasta el cementerio. El mismo, a modo de homenaje o despedida,  irá amenizado con música, las que fueron tus favoritas en vida o clásicos como “No me digas adiós, dime hasta luego” – esta se le suele pegar a David 2 o 3 días cada vez que la escucha…-, o incluso melodías de los Beatles tocadas en directo por un grupo indígena subido en una camioneta.

Y para terminar, el final de la Vasija de barro, esa canción escrita a varias manos que recuerda las raíces.

“Cuando la vida se pierda
tras una cortina de años
vivirán a flor de tiempo
                          amores y desengaños.        (Hugo Alemán)


Arcilla cocida y dura
alma de verdes collados
barro y sangre de mis hombres
                                 Sol de mis antepasados.             (Jaime Valencia)


De ti nací y a ti vuelvo
arcilla, vaso de barro
con mi muerte yazgo en ti
                                de tu polvo apasionado.”   (Jorge Enrique Adoum)


Frase de Guayasamín, en la Capilla del Hombre