viernes, 6 de junio de 2014

Ecuador LIX. Julio visita Ecuador. Homenaje a la Doctorita y al Lisensiado.



Podremos DAVID, podremos, más pronto que tarde, el mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones  sustituirá a este mundo viejo y podrido. No tenía pensado empezar a escribir con este comentario, pero releyendo el BLOG ” L¨AMERICA “  del domingo 25 de mayo de DAVID, he tenido la necesidad de hacerlo.

Como dice ELENA en su PD. segunda, no pretendo escribir para que el sistema de audiencias del blog atraiga la atención del lector, porque en realidad a mi me preocupa más la calidad de los lectores que la cantidad, juajuajuajua, soy como era la 2 hace algunos años…..PARA INMENSAS MINORIAS.

Y realizadas estas necesarias o no, introducciones, se supone que debería escribir sobre mi viaje, compartido con ELENA durante 21 días a tierras ecuatorianas, salvo el paréntesis de 4 días en LIMA, pero realmente lo que me apetece escribir es, como homenaje a  LUCIA Y DAVID, sobre esa parte más emocional, mas personal,  más vivencial de esos días junto a ellos; sin importarme esos índices de audiencia, jajaja.   Sobre la otra parte ya ha escrito y muy bien ELENA, como solamente ella sabe hacer,  siendo mis sensaciones prácticamente idénticas a las suyas.

LUCIA, DAVID, DAVID, LUCIA, la doctorita y el lisensiado, GRACIAS, así con mayúsculas, aunque no hay mayúsculas que expresen sinceramente ese agradecimiento que he sentido con vuestras atenciones, vuestro cariño, vuestra dedicación a hacernos vivir y más aún sentir ese viaje en lo más profundo de mis emociones.

Desde los meses anteriores tratando de coordinar y organizar todo, hasta el último instante al “depositarnos” en el aeropuerto para el regreso; todo han sido cuidados hasta en el mínimo detalle, sin escatimar esfuerzos de todo tipo, personales, económicos, etc.

A nuestra llegada al aeropuerto de QUITO, ya teníamos un taxi, encomendado por vosotros, que nos recogió y trasladó hasta la misma puerta de vuestro domicilio en IBARRA, donde ya nos estabais esperando.

Compartimos desayunos, mientras debatíamos sobre la sanidad, la educación allí, los programas sabatinos del sr. Presidente, el petróleo como solución a la mejora de las condiciones del pueblo ecuatoriano, vaya con esto del petróleo coincide el Sr. Correa con las prospecciones que acaba de autorizar el PP en las Islas Canarias, aunque seguro  es pura coincidencia, etc. y a la vez de cómo estabais vosotros, adaptación, trabajos,  vivencias después de casi ¡¡¡¡¡10 meses de estancia¡¡¡¡ allá.

Compartimos ricos alimentos: encocados en la playa, parrilladas en Don Mario, fanesca (como ya dijo Elena) en casa de Olga. Ceviches en QUITO…y siempre incansables platicando sobre como arreglar el mundo.

Hemos sentido vuestro calor y cuidados a cada instante, visitando la ciudad donde vivís, sus calles, el kiosco  de prensa donde cada día DAVID compra  el periódico expropiado, el mercado donde hacéis vuestras compras y donde nos hemos tomado unos jugos riquísimos, el colegio donde DAVID dio clases y el lugar donde LUCIA cuida a sus enfermos. 

Desde el primer día DAVID organizándonos cronológicamente el viaje en una cuadricula improvisada, casi haciéndonos un gráfico de cada lugar a visitar;  mientras LUCIA doctorcita, trabajadora por y para la salud del pueblo ecuatoriano emprende su viaje hacía LA ESPERANZA para cuidar de todos y todas.

Nos organizasteis el viaje al Oriente (a la selva), del que Elena ya os ha hablado, para luego reencontrarnos en QUITO, en una casona ya reservada por vosotros  y llevarnos allí nuestras maletas desde IBARRA para cambiarnos de ropa,  mientras después de estar 3 días en Quito volver a llevároslas mientras nosotros nos íbamos a GALAPAGOS Y LIMA.

Y  en QUITO, GUAYASAMIN, del que ya han hablado y muy bien GUILLE, ELENA….gracias por habernos mostrado a este señor, pintor, escultor, comprometido con el ser humano, con Latinoamérica y con el sueño de un mundo nuevo, que contento estaría con PODEMOS, no os parece???

Esta imagen de LA CAPILLA DEL HOMBRE, quiso reflejar las minas de POTOSI donde los españoles asesinaron en ella a más de TRES MILLONES DE INDIGENAS y extrajeron plata, tanta plata como para construir un puente que atravesara todo el Atlántico.

A nuestra vuelta, ya estaban ellos de nuevo en el aeropuerto con el coche alquilado y de nuevo con nuestras maletas para iniciar camino a la costa a ESMERALDAS, con todo organizado, viaje, visita al precioso MINDO, lugares donde pernoctar, playa para visitar y estar nuestros 3 últimos días, MOMPICHE,  y de nuevo vuelta hasta el mismo aeropuerto para nuestro regreso. Y a todo esto LUCIA compaginando trabajando y consiguiendo cuadrar algunos días de vacaciones y DAVID jodido por su lumbalgia.

Hemos compartido más que eso, algunos dirán pero ya os conocíais y es verdad,  y a que nos cuentas esto y tendrán razón; pero insisto, para mí vivir esos más de 15 días con ellos allí a más de 10 mil km. del lugar donde hemos nacido, sintiéndoles como han sido sus vidas en este tiempo, sus relaciones, sus trabajos, levantándonos cada mañana y compartir que el wáter está atascado, que los compañeros de Lucia son complicados, que a DAVID, sus alumnas le llaman lisen y le dicen está usted más gordito, ver que bien se entienden al comprar en el mercadito, no creáis es la misma lengua pero nada que ver, los debates continuos sobre CORREA, como funcionan la educación y la sanidad, y los avances y el progreso del país en estos años así como todo lo que queda por hacerse.

Gracias a vosotros hemos conocido y compartido más que buenos momentos con vuestros amigos RUTH, SEBASTIAO y su hijo UNAI, y con OLGA y toda su familia, incluidas sus hijas, cuidadas por LUCIA y preparadas por DAVID para avanzar en sus estudios.

Y por fin la despedida, la siempre dura y difícil despedida, en el aeropuerto del mariscal Sucre, que manía con poner en tantos lugares  nombres de generales y tan pocos con nombres de gente normal;  llena de melancolía, de más de una lágrima acompañada de enormes besos y abrazos y un HASTA SIEMPRE EN NUESTROS PENSAMIENTOS DONDE QUIERA QUE ESTEMOS, QUE ESTEIS.








lunes, 2 de junio de 2014

Ecuador LVIII. Elena Visita Ecuador: METER LAS MANOS EN LA ROPA SUCIA


METER LAS MANOS EN LA ROPA SUCIA
Si alguien les avisara de que el bolsillo de una maleta contiene ropa sucia. Meterían sus manos, ¿sí o no? En este del que aquí hablo la respuesta fue, sí. El policía antinarcóticos metió la mano en el bolsillo exterior de mi maleta sumergiendo sus cinco falanges y palma entre un buen montón de calcetines y ropa interior que habían absorbido el tiempo vacacional. A mí, que me registren. Él estaba avisado. Bueno no quiero empezar el relato por el final. Porque esta supervisión a fondo de mi equipaje sucedió el último día de los 21 que pasé en Ecuador. Así que, vayamos al principio.

Ibarra estás rodeada
Rodeada de varias montañas que, durante los días que pasé allí, se empeñaron en ocultarse. Sobre todo el Imbabura y el siempre nevado Cayambe. Ibarra es tranquila, salvo cuando el tráfico de la mañana hace que parezca otra ciudad. Con más prisas, aunque creo que queda muy lejos el amargo sabor del estrés que tragamos en Madrid.
Pero, sin duda, la mejor experiencia en Ibarra fue visitar la casa de Olga y su familia. Un balcón con vistas a Ibarra en el ella y sus dos hijas, Maggie y Narcisa, nos prepararon una riquísima y contundente fanesca, el plato típico de la Semana Santa ecuatoriana que nosotros, al margen de las rigideces religiosas, tomamos a principios de mayo. La receta: un buen montón de granos de temporada, bacalao seco, bolas fritas de harina de arroz, aguacate, huevo duro y queso fresco. Mmm, rico, rico.

Y no puedo dejar sin contar la linda experiencia que fue para mí subir esa montaña para llegar hasta el consultorio de la doctora Lucía Martínez. Una doctorita encantadora que día a día transmite su mejor medicina a quienes la necesitan. Cariño y profesionalidad.

Mención aparte y mi posdata va para los riquísimos jugos de frutas que se pueden tomar en el mercado de Ibarra. De alfalfa, naranja, naranjilla, tomate de árbol o guanábana.

Cuicachi, cachicota, sé que llevan muchas ches

Por fin me aprendí los nombres. La laguna de Cuicocha. Una caldera volcánica cercana a Ibarra. Un paisaje por el que disfrutar de un buen paseo descubriendo todo tipo de flores y plantas que acaba, para el que las fuerzas le acompañen, en la cima del volcán Cotacachi, de casi 5.000 metros de altura. No pudimos llegar a la cima, la lluvia nos lo impidió, que, de lo contrario, se iba a haber notado el ‘efecto fanesca’.

Rumbo al oriente

Despedimos temporalmente a nuestros pacientes y hospitalarios anfitriones. La doctorita y el lisensiado. Tras un largo viaje llegamos a nuestro siguiente destino ecuatoriano. Allí donde un montón de monos de diferentes tamaños y diferentes familias saltan de árbol a árbol ante tus ojos. Donde dos caimanes asoman sus ojos brillantes en la oscuridad de la noche rota solo por el haz de luz de una linterna. Donde descansas en una cabaña frente a un poco de agua remansada en el que dicen que cazan las anacondas. Donde descubres que hay árboles que caminan, sí, sí, se mueven poco a poco cuando tienen que buscar los rayos del sol. Donde hay que tener cuidado con una hormiga de gran tamaño, llamada la conga, cuya picadura es dolorosa. Donde puedes ver delfines de agua dulce, arañas escorpión, tarántulas, tucanes, periquitos verdes desayunando sales minerales de la tierra. Donde te bañas cerca de pirañas y no pasa nada. Donde crecen la ayahuasca y varias plantas anticonceptivas. Donde los kichwa te enseñan todo lo que saben. Todo eso y mucho más sucede en la selva de la Reserva de Producción Faunística Cuyabeno al noreste de Ecuador, muy cerca ya de Colombia.


Quito, ciudad de Oswaldo Guayasamín
Ya con la doctorita y el lisensiado Quito nos recibió los tres días que anduvimos por allí con un poco de agua. Quito es bonito, pero a mí hace tiempo ya que me deslumbran más los pequeños pueblos y los bellos paisajes. 


Eso sí, a esa ciudad le estaré siempre agradecida por haberme presentado a Oswaldo Guayasamín. Un artista, pintor y escultor, con una enorme calidad humana. Sensible y comprometido con todo lo le daña al ser humano y provocado por otros humanos. El artista que decidió dedicarle una capilla, no a los dioses, a los santos o las vírgenes, sino a la humanidad. Al dolor y a la esperanza. A la injusticia y el silencio injusto de las víctimas de verdugos sin alma y con ambición. Necesario de conocer: Oswaldo Guayasamín. http://www.capilladelhombre.com/


Bucear con Carola

Si estás en las islas Galápagos te pueden pasar cosas como que llegues hasta una enorme playa y sobrevuele tu cabeza un pelícano que decide hacer una parada a unos metros de ti sobre el agua del mar. También puede pasarte que en tu camino te encuentres con una comunidad de iguanas a las que no les importe tu presencia y tu impertinente cámara captando su quietud mientras toman el sol. Además puedes encontrarte con los pies en el agua mientras la cría de una tintorera (tiburón) nada deprisa para no quedarse en tierra cuando la ola vuelve a adentrarse en el océano. Puedes reírte cuando, después de una gran caminata, encuentras un banco y te das cuenta de que está ocupado por un lobo marino que descansa ajeno a tu cansancio. Disfrutar de cómo cazan los piqueros de patas azules lanzándose a toda velocidad contra el agua para pescar algún pez que no ha tenido tiempo de escapar. Y, por último y entre un montón más de increíbles contactos con animales, puedes bucear a pulmón tú sola, en una playa, cerca de la orilla y encontrarte con Carola (así le he puesto el nombre yo por ser ese el nombre de la cala), una tortuga que deja que le acompañes en su paseo. Me gusta el mundo animal.
 



Descubriendo Mindo

Volvimos a encontrarnos todos. La doctorita, el lisensiado, el tío Julito y la que nadó con Carola. Esta vez con un carro alquilado nos dirigíamos a Esmeraldas, la zona noroeste de Ecuador bañada por el Pacífico. Pero antes hicimos una parada en Mindo. Un pueblo rodeado de un paisaje espectacular. Verde y más verde, un río, el Mindo, que pone banda sonora al lugar, que corre a toda velocidad para dar de beber a toda esa flora dispuesta a que el visitante la disfrute. Recomendabilísimo caminar por los senderos de la montaña para descubrir alguna cascada. Recomendabilísimo descansar en Mindo.

Días de playa

Y qué mejor opciones que hacer noche y día en Playa Escondida y en Mompiche. Un gustazo disfrutar de unas playas que, a ratos, durante la noche, le dejan ganar la batalla del espacio al agua. Qué gustazo descubrir las pequeñas conchas que, cuando la ola se va, salen a pedirle que vuelva, y cuando regresa, se esconden tímidas y rápidas en la arena. Y qué gustazo pegar saltos sobre la arena para inmortalizarlos en unas fotografías con mi cuñada, mi hermano y mi tío. 
Y aprovecho la ocasión de las citas para agradecer tan buen trato a Lucía y a David y extender mi saludo a esos buenos amigos Ruth, Sebastiao y Unai.

Se queda mucho por decir. Pero para qué leer sobre ello cuando es mejor ir y disfrutarlo. Ecuador tiene gente amable, pocos turistas, intenciones de crecer en educación y sanidad. Más cuestionable ya es lo del petróleo (si hay que sacarlo de donde ahora hay un ecosistema único y comunidades indígenas que viven de esa naturaleza). Vayan y vean, y luego cuéntenoslo.



P.D. Ah sí, que se me olvida comentar lo de las manos en la ropa sucia. Bueno es una de mis pataletas ante el agotador sistema de “seguridad” que nos impusieron en los aeropuertos y que rozan a menudo el ridículo, la intimidad del viajero y su honorabilidad. Vamos que desde Quito hasta Madrid, pasando por Guayaquil y Amsterdam pasamos como una decena de controles de todo tipo. Sería que querían controlar mi grado de felicidad por los 21 días con mi familia ecuatoriana.

P.D. (Segunda parte). Bueno también es que me han dicho que en este blog hay un sistema de audiencias y necesitaba comenzar este enorme recorrido literario del viaje por Ecuador con algo que atrajera la atención del lector. Espero haberlo conseguido hasta esta última línea.    

P.D. (Tercera parte, y esta vez no es de la autora...) Aprovechamos el momento, el día y la circunstancia para mostraros la especialidad culinaria de Elena, delicia Republicana.
   

domingo, 25 de mayo de 2014

Ecuador LVII. La resaca.




No voy a negar que vi la final de la Champions, además en el bar de un vallecano y lleno de hispano-ecuatorianos que habían vivido por años en España. Fue una pena que el vecino rico terminara ganando y de esa manera (joder y yo que estaba buscando ya el teléfono de Josito), pero la resaca no es por el fútbol, la resaca es por la satisfacción de siete horas de viaje bien invertidas, para depositar un voto que creo que aún no llegó a su destino y ya marcan 100% del escrutinio en la provincia de Madrid. No dejo de imaginarme cómo hubiera sido la debacle si en realidad contabilizaran el mío.


En la lejanía todo se ve y se disfruta de diferente manera, pero hoy nos acostamos contentos pensando cuánto ha valido la pena ese maravilloso 15-M, esas mareas de colores, todo ese trabajo y esfuerzo de los últimos años que con gran satisfacción vemos empieza a dar sus pequeños frutos. Al final hasta cogeremos cariño a nuestro país y habrá que volver rápido para llegar a la “revolución”.


Esta tarde hemos dejado nuestra rica tilapia en Yahuarcocha, para ver por internet los resultados electorales y la alegría ha sido inmensa, cuánto nos hubiera gustado estar allí en esos momentos, tomando esa plaza Reina Sofía.


A veces veo algunas similitudes entre la situación que está pasando España y el proceso que se inicio aquí en el 2006. Veamos si podemos.

viernes, 23 de mayo de 2014

Ecuador LVI. La gran final.



Parece un título apropiado para el derby madrileño que disputará la final de la Champions en estos días, sin embargo el origen del mismo tiene que ver con la película que en 2006 realizaba el director Gerardo Olivares. Esta contaba tres historias paralelas que mostraban las peripecias de unos “hombres” que en diferentes zonas remotas y aisladas de nuestro planeta vivían obsesionados con poder ver la final del Mundial de fútbol del 2002. Las tres ubicaciones eran el desierto del Sahara, la estepa de Mongolia y la selva Amazónica. Y esta película que ya había visto hace un tiempo vino a mi cabeza en el día de ayer cuando emprendí un largo viaje para poder depositar mi voto en el consulado español de Quito, ante las inminentes elecciones 
europeas.

Ibarra amaneció como los últimos días, aparentemente despejada, mostrando con claridad la inmensidad de unos volcanes que por una larga temporada se habían hecho de rogar. El mes de mayo está siendo de lo más nublado e incluso lluvioso, pero parece que a la temporada de lluvias de la sierra le quedan los días contados. Es maravilloso ver como esas montañas iluminadas por el sol ganan la batalla a unas nubes que no obstante siguen apareciendo para no dejar que haya dos momentos iguales al día.

Y de esta manera iniciaba el día, con mi papeleta en el sobre electoral desde la noche anterior y a la espera de comenzar mi “gran final”, no con tanta ilusión como los protagonistas de la peli, pero si con las ganas de pasear un ratito por la capital.

Ya en la terminal y después de un retraso de casi una hora en la salida, el bus comenzó su deambular por la orografía andina al compás de Vicente Fernández, esas rancheras y boleros terminan causándote peor efecto en el cuerpo y mente que las propias curvas de la Panamericana. Por “suerte” las canciones se veían interrumpidas una y otra vez por vendedores de manichos (galletas de chocolate), barriletes (como los tico tico), fritaditas calientitas, bizcochos de Cayambe recientitos, manzanas y granadillas fresquitas e incluso por un egresado en medicina natural que nos sermoneó durante el tramo final para vendernos unos polvos que combatían a los parásitos que copan todas esas comidas que previamente se habían paseado por el pasillo del bus. Una vez en Quito me esperaba otra hora de bus urbano, recorriendo la ciudad hacia el centro donde se ubica el consulado. Los vendedorxs vuelven a acompañarme, mientras el sol ilumina todo el valle quiteño, alargando su figura y tu vista muy muy al sur. Una vendedora de cd´s musicales te muestra con su pequeño reproductor algunos cortes de bachatas, baladas, pasillos... y “te sorprende” porque detrás de su aspecto de trabajadora informal infatigable, luce en su muñeca la pulsera colorida de apoyo al nuevo alcalde Rodas.

Llego a mi destino, entro en el consulado, situado en La Pinta entre La Niña y la Santa María (muy apropiado), y me encuentro con una primera bofetada, es el altanero guardia civil que te suele recibir y que tiene una actitud que deja bastante que desear. Te parece retroceder 9000 km en un instante. Pasado este primer choque, me toca esperar en una salita donde bajo mis pies y bien mullidita se encuentra una alfombra con el escudo del reino ya algo sucio y finalmente paso a la dependencia donde custodiada por una amable funcionaria aguarda la URNA. Introduzco el voto por la ranura y pienso: “va por tu caída”, mientras miro la foto que domina toda la habitación y que no sé ha sido colocada para la ocasión.

He cumplido con mi deber sagrado como ciudadano (nunca me había costado tanto, físicamente quiero decir), y me siento pleno por tener la suerte de pertenecer a uno de esos “países democráticos”. Aunque es verdad que en bastantes ocasiones había objetado a este derecho o incluso por error había introducido algo no permitido en la urna, en esta ocasión y aún siendo la votación para una de las instituciones menos democráticas y representativas que hay, parece que la lejanía me motivó a introducir mi voto antisistema en ese lugar donde no caben nuestros sueños. Y como digo, después de cumplir y realizar una queja porque a más del 50% de los residentes en Ecuador (incluida Lucía) no nos han llegado las papeletas para poder votar, me dirigí al mejor momento del día que era compartir un encebollado mixto (marisco-pescado) con el Lucas.

Y ahora, mientras el derby se disputa en Lisboa, y vosotrxs entráis en reflexión, nosotrxs celebraremos el 192 aniversario de la batalla de Pichincha donde el ejército de Antonio José de Sucre vencía a las tropas españolas y conducía a la liberación de Quito dentro de las guerras de independencia hispanoamericanas.

Y el domingo al mediodía ecuatorial a celebrar con champagne una nueva victoria.