viernes, 4 de octubre de 2013

Ecuador XVIII. Se busca: “Matemático Puro”

Ser un matemático puro, como me denominaron durante una llamada telefónica a la vez que me presentaban como raro ejemplar, y conseguir ser un desempleado en el Ecuador no es una tarea fácil. Yo, hasta el momento lo he conseguido, pero presiento que el final está cerca ya que cada vez me encuentro más acorralado. (Me persiguen hasta por la prensa (*)).

El mundo de los estudios superiores, tanto en centros universitarios como en institutos tecnológicos en este país está muy marcado por una especie de titulitis.

Si eres doctor, la alfombra roja está echada delante de la puerta. Un pHD como les gusta decir aquí, es una especie de víctima a la que hincar el diente, pues el prestigio de los centros educativos depende de tenerlos. Las Universidades están clasificadas por categorías A, B,C…y esta categorización depende mucho de la cualificación de sus docentes y supongo que no tanto de su calidad.

Si posees una maestría o lo que es lo mismo, que te llamen por teléfono preguntando por el “señor Magister”, tienes las puertas igualmente abiertas. Eso sí la docencia a impartir es cuestión que no tiene porque estar correlacionada con tu especialidad o maestría, pero no te preocupes tu título te avala.

Las remuneraciones iniciales están alrededor de los 1.400$ en el caso de la universidad y aproximadamente en la mitad si se trata de un Instituto Tecnológico. Pero teniendo en cuenta que el sueldo mínimo en el Ecuador está sobre los 380$, son salarios bastante buenos, aunque también es cierto que en este país hay una gran influencia en materia laboral que proviene del imperio del norte, lo que nos lleva a que una de las cuestiones a modificar ampliamente sea la conciliación laboral y familiar, sin ello es imposible “el buen vivir”.

Estos argumentos y mi tendencia a disfrutar de cosas mundanas, como pasear por el casco histórico ibarreño, leer el periódico en alguno de sus numerosos parques, sumergirme en el tradicional mercado indígena, rodar con la bici por estas majestuosas montañas, lavar a mano en la soleada azotea o simplemente leer y planificar futuros viajes, me está dificultando la decisión de comenzar a trabajar en algo como la docencia, a la que he amado durante los últimos 7 años pero que ahora mismo no me apetece “a priori” que me ocupe más tiempo del necesario. No obstante también me planteo que el hecho de trabajar me va a ayudar mucho al conocimiento de esta sociedad.

Feliz con las pequeñas cosas
Por si acaso lo leído hasta ahora no hace demasiada justicia con el sector educativo de nuestro país de adopción, que dicho sea de paso está haciendo un esfuerzo muy importante en modificarlo, quería terminar con una reflexión hecha por un amigo italiano que vive en Quito. Él nos dijo que aquí en el Ecuador estaban devolviéndonos la autoestima a los europeos, y aunque en mi caso no habían conseguido quitármela, es cierto que cuando allí parece que no vales para hacer nada aquí eres más que valorado y te reciben con los brazos abiertos para cualquier proyecto o investigación que quieras llevar acabo.

El magister (David).

(*) En Ecuador XIX……

1 comentario:

  1. ¿Qué tal Lu y David? Por fin me he puesto al día con todos vuestros relatos..que, por cierto, tienen un "saborsito" delicioso. Lo mejor de vuestra aventura es que os noto con muchas ganas de contar vuestras pequeñas cosas.. Esa sensación es maravillosa..aprovecharla. ¿Qué tal Lu? ¿Ya has comenzado a trabajar, no? ¿Cómo te ha ido? David...¡Vaya dilema! Seguir con le bon vivant o comenzar una nueva oportunidad laboral allí, con lo interesante que tiene que se eso..Bueno, ya nos iréis relatando.. Por cierto..ahora sí que noto un montón vuestra ausencia...El sábado pasamos cerca de la Elipa me "flipa" y noté un "pouco de nostalgia".Os echamos de menos..compañeros del metal...Besos fuertes y..¡¡Ya va quedando menos! Antonio R

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