domingo, 1 de noviembre de 2015

Perú V. Vasta belleza

Perú dispone de una superficie que es algo más de dos veces la de España y algo más de cuatro veces la de Ecuador. Pero esta área gigantesca lo es más aún por la presencia de los Andes. Cualquiera de los desplazamientos que realizamos se cuentan por horas y a veces casi por días y cuando miras en línea recta los kilómetros, estos se reducen a la mitad con respecto a los que hiciste realmente. Si debiera destacar algo de este país, una de las primeras cosas que destacaría sería la inmensidad de cualquiera de sus paisajes.

Hace unos días nos dispusimos nuevamente a bajar los Andes con la intención de llegar a Lima. Nos encontrábamos en la cordillera blanca y para salir de ésta no quedaba más remedio, ni más placer, que avanzar por el vasto altiplano hasta encontrar un recoveco por el que precipitarnos hacia el océano. La visión de una enorme meseta a tal altura es deslumbrante, extensos terrenos sin apenas vegetación son transitados por pequeños ríos que en breves fechas crecerán y por rebaños de camélidos. Y para encuadrar la fotografía y poner límite a tan inabarcable llanura se encuentran unos nevados que desafiantes superan los 6000 metros.

Altiplano...
Una vez encontrado el hueco por el que salir, la carretera comienza a serpentear vertiginosamente por unas montañas generalmente áridas y rocosas y en las que nuestro autobús, a pesar de ser de dos pisos, apenas es una mota en el paisaje. Damos continuos cambios de sentido en la búsqueda de un lugar menos inhóspito. Por momentos lo conseguimos, pero a diferencia de Ecuador, la bajada andina hacia la costa no deja de ser nunca un terreno seco. Es cierto que enormes montañas de tierra y roca, salpicadas por cactus que se atreven a crecer entre sus grietas no es comparable con el bosque tropical que en Ecuador te acompaña, pero la grandeza del paisaje te sobrecoge igualmente.

Cuando la montaña va perdiendo su rocosidad y se empieza a asemejar más a una duna del desierto es la señal inequívoca de que el Pacífico está cerca.

Ahora ya paralelos a la costa, transitamos por un terreno más llano pero igualmente árido y aún con las estribaciones andinas en ocasiones acechándonos. La cercanía de Lima cada vez es mayor cuando de repente la carretera se empina para bordear por su ladera una cadena de altísimas dunas. Ahí te encuentras en medio de un terreno en apariencia muy frágil, mirando a tu izquierda, una pared de arena sin fin que amenaza con caer encima tuyo, y mirando a tu derecha, la amenaza es caer por esas tierras movedizas a un océano que te espera. Es bastante imponente la sensación de vulnerabilidad al atravesar esas enormes dunas con el deseo de que ni un grano de arena se mueva de su posición. (Por cierto, allí se encontraba la máquina quita-arena, desalojando de la carretera alguno de los últimos deslaves). Una vez dejas atrás este espectáculo, comienza el siguiente que es la entrada a Lima por el norte de la ciudad.

Colinas de tierra y rocas siembran la zona costera, pero al entrar en Lima estas sirven como lugar de asentamiento a enormes barrios de marginalidad que rodean la gran ciudad. La vista diríamos que no es demasiado hermosa, el polvo lo inunda todo, el color de la tierra se entremezcla con el ladrillo rojizo de casas a medio terminar o aunque no lo creamos terminadas ya, también se ven bastantes casas prefabricadas de madera de apenas una estancia y para completar un paisaje nada halagüeño el cielo está inmerso en una garúa asfixiante. Sólo algunas casas de hospedaje con vivos neones o algún comercio de llamativos y chillones anuncios rompen con ese ambiente claustrofóbico de polvo, garúa, cerro enladrillado y tráfico.
suburbio del centro de Lima


Aunque la llegada a Lima por el norte da ciertas ganas de salir corriendo, por suerte esta es una de las muchas Limas con las que te encuentras, no en vano la sociedad de clases está más marcada aquí que en otros muchos lugares. Lima es polvo y garúa, Lima es un tráfico infernal, Lima es un ajetreado pero hermoso centro histórico, Lima es un barrio exclusivo sobre los acantilados que baña el Pacífico, Lima es cultura y Lima fundamentalmente es vida.


Museo de la Literatura Peruana

Respiro Limeño
 

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