jueves, 21 de enero de 2016

Bolivia XV. Postales de Bolivia

La primera postal fue como un bodegón del siglo XXI, o como un chiste internacional, 3 argentinxs y dos españolxs metidos en una combi comiendo pasta con salsa de tomate, bizcocho de postre y brindando con Fernet a orillas del lago Titicaca, el matasellos dice “Copacabana”.


La vista de frente muestra casitas de mil colores, parece muy pintoresco, la vista aérea muestra techos de latón o calamina, con remiendos, microagujeros que causan desesperación en época de lluvias y toda clase de objetos llegados de no se sabe dónde. En segundo plano hay un rascacielos que tiene una cancha de futbol en una terraza. Esta postal estaba en una cabina de la línea verde del teleférico paceño, a su lado se sienta una cholita con su sombrero de hongo, sus trenzas, su mantón y su falda culona.

En lo alto de El Alto hay una zona “mística”, decenas de casetas con una misma función. En la puerta de una de ellas se puede leer lo siguiente “Maestra concejera lee hoja de coca y naipes, Se realiza amarres y se limpia maldiciones”.

En la plaza Murillo, en pleno corazón de La Paz, habitan las palomas mejor alimentadas del globo terráqueo, una cholita come un helado de 2 bolivianos -no importa el sabor-, lleva una carpeta en la que pone “Parlamentarismo, ciudadanía y democracia”, ¡chúpate esa Europa!



En la misma plaza tratamos de averiguar el significado de una bandera que ondea en el Palacio de Gobierno, el boliviano al que preguntamos no lo conoce, por suerte tiene un teléfono de última generación y con internet, que nos resuelve la duda. Es la bandera que reclama el mar para Bolivia.

Parece primavera, una boliviana que migró a argentina ahora vende ricas empanadas y jugos naturales en una plazoleta de CBBA (Cochabamba).

En una plaza de Santa Cruz hay música en vivo, mientras madres y padres disfrutan del evento, sus hijxs se entretienen pintando cuadros, tiene caballetes y monitorxs. Son más blancxs que yo. ¿Esto es Bolivia?

Borja es de Alcobendas, tiene un restaurante en Samaipata, también llamada Samaitrampa por su efecto atrapador. Disfrutamos harto con sus croquetas y berenjenas en escabeche, y también con el libro que me regaló, La Peste.
San José de Chiquitos

Nicolás “el guaraní” a veces usa gafas, en ellas aún resiste la pegatina que indica las dioptrías, +2.0 en ambos ojos. Después, sin ellas, ve felinos y tapires como nadie.

El Kaa-Iya da para hablar mucho, al llegar a la parte musical e indagar por lxs artistas españolxs que se conocen en Bolivia, Juan Carlos, nuestro maravilloso chofer, nos muestra orgulloso un video de Paloma San Basilio que tiene en su celular.
Puerta a medida


Cada vez que para un bus, salen de él decenas de personas con rollo de papel en mano -textura, olor y color al gusto- directas a los servicios. Minutos después, ya dentro del vehículo, compran los miles de alimentos que les ofrecen las vendedoras a través de las ventanas por donde volverán a salir en forma de desechos voladores apenas unos segundos más tarde. ¡buen provecho!


En Vallegrande, en el hospital provincial hay un libro de registro de visitas a lxs pacientes ingresadxs. Hay uno, el más visitado, que parece que nunca sale de allí, recibe visitas desde hace casi 50 años, es el Che Guevara.


Cuando Plácido termina sus trámites, como forma de pago por algo que no se debe pagar, lleva unos panes a la fiscal y su asistente. No sabemos si es agradecimiento, pleitesía, inversión a futuro o superstición, pero esta postal la vendían también en Ecuador y Perú.

En La Higuera no hay correos, imposible enviar postales, probaremos con un telegrama:

Ya visitamos la escuelita, stop

Estamos en la Casa del telegrafista, stop

Hay un francés que abandonó el mundo para descubrir los últimos días del Che, stop

Nadie conoce la historia como él, stop

Hablar con él es un placer, ¡qué tipo!, stop

¿Su hijo Inti seguirá los pasos de su padre, o los de Inti Peredo?, stop

Martín admira a los chicos de Big Bang Theory, en el inicio de sus vacaciones escolares, al final de su interminable jornada laboral en el hostal de su tía, le pide deberes de matemáticas a David. Parece que los hizo entusiasmado la noche del 25, este chico es insaciable.

El 29 de Diciembre un señor inicia su viaje desde Potosí a Buenos Aires, va a visitar a sus hijas que viven allá. Minutos después de salir, mientras el chofer arregla los frenos del bus, echa una meada en la puerta de una finca ganándose un mordisco de perro en el culo. ¿Llegará entero?




No hay localidad Boliviana que carezca de una cancha de futbol, en muchas de ellas incluso son de hierba sintética, con focos para poder jugar de noche. Grandes inversiones que siempre disfrutan los mismos, los hombres. ¿Qué hay del resto de deportes y de ocio del resto de la población?



Pareciera que la mitad de Bolivia padece flemones, o que se alimentan como los hámster, acumulando la comida en los carrillos. Al observar detenidamente la imagen en secuencia se puede ver que la bola está compuesta de hojas coca, en la última secuencia tenemos nuestra propia bola en el moflete.


En Tupiza preparan el recibimiento al Dakar, durante días la localidad y los alrededores se llenarán de polvo, ruido y basura. Los negocios tendrán su pequeño agosto y Bolivia estará en la prensa internacional. Ventajas de convertirse por unos días en la capital de Senegal…

Tupiza y su pared multicolor
 
Jorge nos lleva en su jeep hasta la frontera con Chile, quisiera correr el Dakar y además está seguro de que lo ganaría, es seguidor de Evo Morales y Enrique Iglesias y tiene una novia catalana 10 años menor que él. Nos deja en la línea fronteriza, vestido con su traje de mecánico de carreras y con la misión de entregar todas nuestras postales.


Recordando nuestra tierra ecuatoriana

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