domingo, 13 de septiembre de 2015

Ecuador CIV. ¡Chuta, qué bestia! y son 41.

Ayer iniciamos uno de nuestros últimos viajes por el Ecuador a la caza de algunos volcanes que durante este tiempo nos fueron esquivos en mayor o menor medida. Y como regalo o como intento de que no abandonemos el país, hemos vivido uno de los más lindos de los que hemos disfrutado en estos ya más de dos años.

El día amaneció totalmente despejado en Quito con un Cayambe y un Antisana que mostraban sus nevados por encima de los 5000 metros totalmente despejados. Es emocionante y te alegra el día ver estos colosos desde la gran ciudad. Posteriormente nos dirigimos al sur de la misma donde se sitúa la terminal de buses y desde allí tuvimos acceso a la imagen más deseada del último mes: El Cotopaxi en proceso eruptivo. La cercanía de éste te abruma y más aún cuando divisas las enormes columnas de ceniza que salen de su cráter. Durante las últimas fechas el Cotopaxi se ha convertido en la gran preocupación del Ecuador, en un principio por su continua emisión de ceniza y la correspondiente afectación a cultivos y ganado y después por la posible explosión y la repercusión de los futuros lahares que se producirían al derretirse sus glaciares.

Alerta Cotopaxi

Iniciamos viaje con sentido sur avanzando por la cordillera andina. A escasa media hora nos encontrábamos ya en el área de influencia del Cotopaxi, y aunque el día estaba totalmente despejado, la constante emisión de ceniza hacía que el camino se volviera brumoso y en cierto sentido apocalíptico una vez que los cultivos habían adquirido ya un tono grisáceo. Por primera vez a nuestro lado aparecían también los montes Illinizas totalmente descubiertos pero con su cima nevada igualmente teñida del color de la ceniza. Nuestro camino continuó al sur y ya el Cotopaxi se divisaba en la lejanía como un perfecto cono que no deja de lanzar un humo oscuro.

Y cuando esta imagen a nuestra espalda empezaba a disiparse, comenzó a aparecer delante nuestro la figura del Chimborazo, que por primera vez se mostraba ante nosotros con absoluta nitidez. Este coloso, único en Ecuador que supera los 6000 metros, y que gracias a que la tierra no es totalmente esférica representa el punto más alejado del núcleo terrestre o como también se dice el punto más cercano al sol, nos había sido esquivo en diversas ocasiones.

Cerca del cielo

La carretera empezaba a empinarse y poco a poco iba alcanzando las estribaciones de esta maravilla de la naturaleza, comenzamos a dejar los cultivos verdes para dar paso al pajonal y finalmente a un área semidesértica donde abundan las vicuñas. En cada curva del bus, se nos mostraba una nueva y mejor imagen de esta montaña que termina coronada por un elegante glaciar que año tras año lamentablemente retrocede. Es sobrecogedor deslizarse por una ruta serpenteante que te va acercando cada vez más y en la que escuchas a Lucía a cada rato, “chuta, qué bestia, es una belleza”.
Chimborazo desde el parque
 
Y aquí alrededor de este volcán en un pueblito a 3500 metros de altura y al calor de la chimenea estamos esperando lo que será mi tercer cumpleaños en el Ecuador, lejos de todos vosotrxs pero cerca a la  vez. Celebraremos estos 41 a vuestra salud en los hielos del Chimborazo.  
 
 

¡¡Felicidades!!
 

Son 41

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