miércoles, 30 de marzo de 2016

Argentina IV. Ventanas Porteñas + (Micro machismos I). (*)

Buenos Aires es una ciudad que abruma, y a medida que la paseo, su inmensidad me abruma aún más. Está construida de alguna manera a imagen y semejanza de París, aunque su belleza no alcance la de la capital francesa.  

Como me siento incapaz de escribir de una manera global sobre ella, la reduciré a algunos momentos que se quedaron en mi retina y mente, y que describen aspectos de esta atractiva metrópoli que creo es más interesante vivirla que visitarla.

En la calle 9 de julio, dicen la más ancha del mundo, se enfrentan de manera titánica, el obelisco donde se izó por primera vez la bandera nacional y uno de los símbolos de la ciudad, y el rostro de Evita en un edificio ministerial a imagen y semejanza del rostro dominante del Ché en la Plaza de la Revolución habanera.
 

 

 
 
 
 

Esta avenida es flanqueada por las hermosas, barrigudas y pinchosas ceibas, que en este momento del año tiñen el suelo de rosa ante la caída de su flor.


En la propia 9 de julio y en el lugar donde perpendicularmente la corta la Avenida de Mayo, tienes una de las más bellas imágenes de la ciudad. Al oeste el edificio del congreso. Al este la casa rosada. Los símbolos de poder se alinean.

 











Por la 9 de julio avanzan unos detrás de otros, colectivos algo viejos. De sus ventanas salen medios cuerpos y también color rojo de bengala. Son los hinchas de River camino del Monumental donde se enfrentarán a Boca. El clásico acabará 0-0. El único que ganó en el partido fue el BBVA que patrocina a ambos equipos. Estos no entienden de colores, sólo del color verde.

En muchos de los barrios, las aceras tabletean bajo tus pies y el fastidio tras la lluvia es evidente. Se hace habitual el sorteo de excrementos caninos y también que en ciertos lugares las aceras se estrechen por la presencia de colchones y cartones que hacen de estas el hogar de mendigos. Como contrapunto, las aceras de Corrientes dibujan estrellas en honor a sus más destacados actores y actrices.

La Boca es uno de los barrios turísticos, aunque de turístico apenas tiene unas cuadras. Es el lugar donde se instalaron los primeros italianos y donde construyeron con chapa de los barcos sus casas. Es un lugar pintoresco y dominado por el estadio de la bombonera. Saliendo de esas pocas cuadras, el barrio muestra toda su marginalidad y las casas de ladrillo agujereado con gallinas por sus aceras ahuyentan las cámaras fotográficas.

La Boca...
...también








 

En los barrios del noroeste, el laburo de pasear perros con pedigree está extendido, en los del sureste no está extendido tener laburo.

 En el barrio de la Recoleta existe un pequeño cementerio, no apto para casi ningún muerto. Grandes colas transitan un pequeño pasillo donde sobre mármol oscuro se lee, Familia Duarte. Y yo me pregunto qué sabrán todos estos japoneses y demás flasheadores de Evita Perón.

El barrio de Palermo es un poco fashion o gentrificado como aprendí que se llama a este proceso, allí la calle Jorge Luis Borges desemboca en la Plaza Julio Cortázar. No sé si ahora el barrio les inspiraría. (Eso sí, el almuerzo estuvo bacán).

En el barrio contiguo de la Once el panorama cambia radicalmente. Las tiendas boutiques de última moda se convierten en extensas galerías comerciales de pequeños locales que en su mayoría regentan chinos y latinoamericanos de latitudes andinas. También es el barrio judío, aunque no lo advertimos.

No muy lejos de allí, en el barrio de Almagro se produce la intersección entre la calle Palestina y la calle Estado de Israel. Salvo el intenso tráfico, no hay mayor problema.

El metro o subte como llaman acá, es un agujero sudoroso en estos meses de verano, sus techos bajos y sus estrechos pasadizos hacen aún más claustrofóbico el viaje. Cuando estás en el andén y miras a tu alrededor, las caras que encuentras te imposibilitan reconocer el país donde te encuentras.

A la entrada del subte, un cartel nos recuerda que la línea B se encuentra interrumpida por medida de fuerza gremial. (Es decir por paro de los trabajadores).

En alguna de las esquinas establecidas por el cruce de dos calles, siempre huele a pizza. Casi siempre en alguna de las otras tres huele a parrillada.

En Buenos Aires florece la cultura a ras de calle. Es fácil encontrar disqueras, las librerías crecen por doquier, las salas de teatro están regadas por todo lugar, además puedes encontrarte con el paseo del tango, el de la historieta o el de los desaparecidos.
 

 









En la infinidad de librerías que puedes encontrar, no faltan nunca a su cita Hernández, Lorca, Machado o Alberti.
Teatrolibrería

Durante los quince días que paseamos la ciudad, vimos que en los cines Gaumont, una tremenda cola se situaba frente a la sala 1. La película era una coproducción hispano-argentina, 100 años de perdón. Cuando se habrá visto en una así Calparsoro.

En esta ciudad y con la excepción de su zona más céntrica, los árboles son los protagonistas poblando minuciosamente las calles y en la mayoría de los casos superando a los edificios en altura.

Los domingos en Buenos Aires son como en el resto de Latinoamérica. Ciudad vacía, comercios cerrados y parques llenos. En este caso en el parque se desborda el mate.
Materas listas

La feria de Mataderos es gastronómica y artesanal, participan las diferentes regiones de la Argentina. Entre choripán y tucumana, no faltó en el escenario una chica de voz hermosa y que nos devolvió a la esencia más Latinoamericana.
 

 


Lo único que no descansa en Buenos Aires es la basura, porque ni en sus contenedores la dejan descansar día y noche.

Buenos Aires y el Uruguay están separados por unos 50 kilómetros de agua que corresponden al rio La Plata. Nada más zarpar de Colonia los rascacielos de la capital empiezan a dibujarse en el horizonte. A medida que te acercas, muchos más comienzan a aparecer a la vez que lo hacen las grúas del puerto. Mientras navegábamos una punzada nos mordía el estómago, era 11 de marzo y nuevamente era un día de luto.

Después de la visita de Obama a Cuba, éste llegará a Buenos Aires. Justamente se cumple el 40 aniversario del inicio de la dictadura. En esos días se quiere programar su visita al museo de la memoria (ex – ESMA). Cruel es la historia, en ese lugar Estados Unidos participó en la tortura y desaparición sistemáticas de miles de compañerxs. Para cuándo unas palabras de perdón y arrepentimiento.
 Antes de la visita, Obama alababa al presidente Macri y a sus recientes medidas económicas. A la vez criticaba las acciones llevadas a cabo por Cristina de Kichner durante sus gobiernos. ¡Ay! Argentina lo que te viene encima.

Las paredes de Buenos Aires escenifican la lucha de los trabajadores. Diferentes y variadas organizaciones llenan los espacios con sus reivindicaciones. Diera la sensación de una sociedad organizada y en lucha, aunque seguro que buena parte de la misma también está organizada entorno al centro comercial y la indiferencia.

Hemos disfrutado mucho esta enorme ciudad y sobretodo de su oferta cultural, pero además podemos decir que cada día al volver a casa, entrábamos en su historia. Nuestro hostal fue la casa donde Perón realizó la campaña que le llevó a la presidencia por primera vez, después de salir de la cárcel. Incluso allí se imprimieron los dos periódicos y la revista de humor que crearon los peronistas en aquellos tiempos. 

Seguramente hay muchos más lugares y muchos más momentos que esta gran ciudad nos brindó, pero hay que seguir camino.

(*) Hemos cambiado el título de Postales por Ventanas, en honor al genio de Galeano.


 

Micro machismos I:

Esta larga estancia latinoamericana nos ha dado para aprender sobre muchos aspectos y uno de ellos es el género. Así que hemos utilizado las calles de Buenos Aires para comprobar uno de los muchos micro machismos que se dan en nuestras sociedades. Ciertamente los primeros en erradicar serían los macro, pero los micros nos muestran cuan arraigado se encuentra el patriarcado en nuestro día a día y por ello son muy interesantes de estudiar.

El micro que nos ocupa en este momento es contabilizar de todas las parejas con las que nos cruzamos y que van agarradas de la mano, en cuantas es la mano del hombre -o en realidad su brazo- la que va por delante y en cuantas la de la mujer.

Podíamos pensar que es algo anecdótico y sin importancia y quizá lo fuera si el resultado rondara el 50% aproximadamente, pero si no es así quizá haya alguna razón detrás de ese inocente gesto.

Resultado con una muestra de 100 parejas:

En 96 casos el hombre llevaba mano y antebrazo por delante, en 4 lo llevaba la mujer. Debo decir que de esos 4 casos en 2 de ellos aun llevando la mujer la mano por delante era el hombre el que tiraba de ella.

Las matemáticas dirían que el resultado es estadísticamente significativo y que evidentemente no se debe al azar.

Me despido con una canción…
 
"Ay, ¿quién maneja mi barca, quién? 
que a la deriva me lleva, ¿quién?"


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