miércoles, 2 de marzo de 2016

Chile XI. La estrella solitaria

Las sensaciones que ha producido Chile en mí, durante estos casi dos meses de viajar por él, han sido como el curanto, extraña mezcla de mariscos, papas y carnes (pollo, cerdo, salchichas…) que se cocinan con piedras calientes en un hoyo en la tierra y que es plato típico del sur.

Curanto Patagónico
Chile es un país singular si de su forma estamos hablando, es una hilera de tierra larga, muy larga, como si de un día sin pan se tratase, aunque ciertamente es de las pocas cosas baratas por acá. Si lo colocásemos en nuestras inmediaciones geográficas, aunque al revés teniendo en cuenta esto de los hemisferios, comenzaría en Mauritania y terminaría en el sur de Suecia situándose Santiago a la altura de Casablanca. Es verdaderamente increíble como esto de las latitudes hace asemejarse tanto al norte y al sur (quiero decir en cuanto a vegetación y paisajes, del resto mejor ni hablar). El norte chileno con el desierto más seco del mundo podría ser como nuestro vecino Sahara y el sur chileno con sus fiordos y glaciares sería como Escandinavia.

Pero, Chile es en realidad como una isla, aunque no se ajuste a la precisa definición de ésta. Al norte hay una gigantesca masa desértica, al sur otra no más pequeña de campos helados, por el oriente se coloca la inmensa cordillera andina y por el occidente el océano pacífico. Quién se atrevería a pensar que esto no es, por tanto, una hermosa isla.

Chile, como todos los países latinoamericanos posee una rica diversidad geográfica y humana, aunque en su caso al contrario que en el de sus hermanos del norte, esa diversidad viene dada por la mezcla de colonizadores europeos, más que por la mezcla con los propios indígenas originarios de estas tierras. Supongo que esto hace que el sentimiento de cercanía cultural para un español sea mucho mayor en su caso que en el de los otros países andinos.

Chile, como todos los países latinoamericanos posee una historia de colonización y barbarie. En primer lugar, con la llegada de los españoles, con posterioridad y ya con la independencia alcanzada, el gobierno chileno llevó a cabo un plan de expansión hacia el territorio mapuche en un proceso que denominaron “Pacificación de la Araucanía” y que básicamente les redujo su territorio a un 5% del original. (Una de las maneras fue desposeerles de las tierras que no pudieran demostrar su derecho de posesión. Siempre con la ley por delante, bueno, siempre que nos beneficia). Y siguiendo aún más al sur y ya en la zona patagónica, el estado chileno exterminó literalmente a las nacionalidades indígenas, mediante ocupaciones ganaderas, incursiones salesianas y buscadores de oro. Llegaron a pagar por indio cazado y a exhibirlos en Londres como especies animales curiosamente extrañas.

Chile también, como todos los países latinoamericanos tuvo su período dictatorial en el siglo XX, en respuesta a la amenaza “marxista” que legítimamente el pueblo había elegido en las urnas. Durante diecisiete años castigó de la manera más cruel la osadía de haber votado lo que no se debía. (A día de hoy, por ejemplo, el “Sr” Felipe González sigue usando los mismos términos sobre las amenazas “leninistas”).

Chile sufrió durante los años de dictadura pinochetista el experimento neoliberal más avanzado del continente y que ha llevado a manos de corporaciones extranjeras y algunas nacionales todos los recursos del país. Es una isla privatizada, o más aún que eso, porque hasta los puertos y aguas lo están. Es un país en el que sólo faltaría que se cobrase por respirar.

Chile, es minería en el norte, es extracción maderera en el sur y es centralización de la riqueza en Santiago. Los trenes sacan los minerales por los puertos del norteños, mientras enormes trailers recorren la ruta sur cargados de madera muerta.

Chile, como un digno país que se quiere asemejar al “primer mundo”, también tiene sus propios terroristas en el noticiero, en este caso son los Mapuches, que intentan defender su territorio de la continua deforestación. (No entiendo como después que dejasen su área reducida a un 5%, no hayan aprendido y todavía quieran impedir que las élites sigan enriqueciéndose con el negocio de la madera para prosperidad del “pueblo chileno”, mientras devastan su entorno).

Chile, es apellido alemán, inglés, español, croata y en algún caso indígena, y en la sociedad éste lo marca todo.

Chile, quizá por su historia, por su sentimiento de isla, por ser el vecino pequeño de la patria boluda o por mezcla de esto y mucho más, es de los países con un nacionalismo más marcado en la población que yo haya conocido.
 











Pero Chile, para mí, aunque no tiene el carisma de los países andinos y quizá pertenece a otro viaje, aunque me ha creado muchas contradicciones desde que entré porque me acercó a Europa sin estar en ella lo que generó mucho debate a nivel político y humano, siempre permanecerá en mi recuerdo por lo que he disfrutado repudiando profundamente su historia, por toda la gente que continúa luchando por rescatar la memoria, por su habitual amabilidad, por sus lindos contrastes, pero sobre todo por lo que gocé en sus aguas. Para un ser acuático, ciertas regiones del sur son como el paraíso, y eso no se olvida.
 
 
 
Chile, tiene una bandera a la que llaman, la estrella solitaria y a pesar que no me gusta en exceso esto de los estandartes, haré una excepción, pues como título si me gustó.


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